Suscriptor digital

La racha negra de Icardi y Dybala en la selección: la comparación con Messi y Maradona

Fuente: LA NACION - Crédito: Diego Lima
Cristian Grosso
(0)
20 de noviembre de 2018  • 08:01

MENDOZA.- ¿Cuántos partidos le llevó a Lionel Messi convertir su primer gol en la selección? El grito bautismal llegó en el sexto encuentro, en un amistoso con Croacia, en 2006. ¿Y a Gabriel Batistuta ? Desenfundó enseguida y por duplicado: en su segundo cotejo martilló dos veces ante Venezuela, en 1991. ¿Y cómo le fue a Sergio Agüero ? También rompió el silencio en su sexto partido, en 2007 y ante Bolivia por las eliminatorias, en la primera oportunidad que pudo jugar con los titulares. Ellos ocupan el podio entre los goleadores históricos de la Argentina y los antecedentes reflejan que no perdieron el tiempo. El tiempo. una unidad de medida ingrata con Mauro Icardi y Paulo Dybala . Pasan los partidos, los meses, los años y no consiguen quebrar ese hechizo que les impide conquistar la red adversaria. Icardi partirá esta noche contra México entre los titulares y abrirá su octavo juego sin goles; Dybala esperará entre los suplentes, y si ingresa se tratará de su décimo octavo encuentro detrás del festejo esperado.

Icardi debutó en la selección en 2013, con Alejandro Sabella como técnico. Dybala en 2015, con Gerardo Martino. Muchas hojas del almanaque pasaron, aunque con el goleador de Internazionale habrá que ser justos y recordar que desde el estreno y hasta 2017 estuvo. marginado. De sus siete partidos hasta hoy, Icardi fue titular en cuatro -terminó los 90 minutos solo en uno- e ingresó en los otros tres. Dybala, de sus 17, en 10 empezó desde el inicio -jugó completos dos- y en los siete restantes se sumó desde el banco. Con ninguna fórmula encontraron el atajo al gol.

Cuando la búsqueda repasa otros delanteros, también descubre que para nadie resultó tan traumático como para Icardi/Dybala inscribir su apellido en el marcador. Por ejemplo, Hernán Crespo necesitó seis partidos (a Ecuador, en 1997); Gonzalo Higuaín atropelló en su mismísimo debut con Perú, en 2009: él abrió el tanteador la inolvidable noche del 2-1 de Martín Palermo bajo la lluvia. Mario Kempes gritó en su segundo juego, contra Rumania en 1974. Jorge Valdano le marcó dos a Uruguay, en 1975, en el día de su debut albiceleste. A Claudio Caniggia le llevó cuatro duelos para celebrar, en su caso ante Ecuador, en 1997.

El fútbol es caprichoso. Dybala reemplazó a Tevez en su primer partido en la selección y minutos después un poste le negó el gol. Podría haber festejado en el estreno, contra Paraguay y en Asunción. A Icardi le robó el gol el viernes pasado el mexicano Isaac Brizuela, que desesperado por rechazar impulsó la pelota contra su arco cuando el goleador de Inter ya se regodeaba. Y le pasó lo mismo el año pasado, ante Venezuela: estaba para empujarla, pero apareció la pierna del defensor Rolf Feltscher y marcó en contra. Como un embrujo que los tiene amarrados. En el ciclo Scaloni ya convirtieron Gonzalo Martínez, Lo Celso, Simeone, Lautaro Martínez, Roberto Pereyra, Pezzella y Cervi., y para todos ellos se trató de su primer gol.

Otras celebridades que tampoco se demoraron en convertir fueron René Housemann, que necesitó cuatro partidos (a Rumania, en 1974); Daniel Passarella a Perú, en 1976, en su quinto juego; Luis Artime (a Checoslovaquia, en 1961), Ricardo Bertoni (a Chile, 1976) y Ermindo Onega (a Costa Rica, en 1960), que festejaron en su segundo encuentro con la selección. Y si de contundencia se trata, Francisco Varallo le marcó a Uruguay en su debut, en 1930, y Guillermo Stábile, el mismo año, se presentó con tres gritos ante México, en la primera Copa del Mundo. De todos los grandes goleadores, o símbolos que dejaron una huella, apenas un apellido tardó en sacudirse la modorra: sí, increíblemente, Diego Maradona, que en su noveno partido, ante Escocia, en 1979 en el estadio de Hampden Park, en Glasgow, inauguró una cadena fantástica. Ni el fútbol se escapa de la excepción que confirma la regla.

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Usa gratis la aplicación de LA NACION, ¿Querés descargala?