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Juan Fernández Miranda, junto a La Ensenada: "El espíritu del rugby llega al polo"

Fuente: LA NACION - Crédito: Hernán Zenteno
Alejo Miranda
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19 de noviembre de 2018  • 23:59

Quienes estuvieron el sábado en la cancha 2 de Palermo se llevaron una gratísima impresión con La Ensenada. Por la victoria ante Alegría, sin dudas, por el juego de estos cuatro chicos, más todavía. Algo que ya en Hurlingham habían dado muestras de ser capaces de hacer. La mayor sorpresa pasó por la forma en que se conducen cuando la bocha no está en juego. Entran y salen del palenque todos juntos, jamás un reproche o una palabra subida de tono, saludaron uno por uno a los rivales aún en medio de la euforia por el triunfo, y los primeros en recibir su afecto fueron los petiseros.

La Ensenada llegó al alto handicap para quedarse como un huracán que amenaza con cambiar todos lo establecido. Algo de estos nuevos modales tienen que ver con la incorporación de Juan Fernández Miranda al equipo. Entre chukker y chukker, Manasa se acercaba a Juan Britos, Juan Martín Zubía, Facundo Fernández Llorente y Jerónimo del Carril para darles consejos desde su experiencia como exjugador de los Pumas, multicampeón con Hindú como jugador y entrenador y futuro asistente de Gonzalo Quesada en los Jaguares.

Contaban en el palenque que los cuatro chicos se prometieron mantenerse unidos salvo que los llamara un equipo de los grandes, léase La Dolfina y Ellerstina. Toda una declaración de derechos dentro de un deporte en el que, salvo contadas excepciones, no existe identidad de un jugador para con el club, algo totalmente opuesto a lo que ocurre en el rugby. "Eso es lo que estamos tratando de hacer desde La Ensenada. Tratar de generar un club, un lugar de pertenencia para los chicos, donde sientan que representan a todos", explica Manasa.

Polifacético (el miércoles anduvo por Pilará jugando el Pro-Am del Abierto de la República), Manasa reconoce no saber mucho de polo. "Vine a darles una mano a los chicos en lo que tiene que ver con el grupo, el equipo, la paciencia. Transmitir la experiencia que tuve en el deporte."

-¿Cuál era tu relación previa con el polo?

-De muy chico me gustaban mucho los caballos. Con mi viejo teníamos caballos y jugábamos en lo de Gonzalo Quesada al polo cuando éramos chicos, pero no más que eso.

-¿Cuál sería tu cargo?

-Acompañar al equipo y cuando hay alguna duda poder hablar desde la experiencia del deporte.

-¿Cómo llegaste a La Ensenada?

-El contacto empezó a través de Fermín Gutiérrez, que es un chico que jugó en Hindú y es el hijo de Ernesto Gutiérrez, que son los que manejan La Ensenada, y me invitó a tener unas charlas con los chicos. Me encontré con un grupo muy educado, muy buena gente, con ganas de hablar de algunos aspectos que no conocían tanto o no le daban la importancia que tenían.

-¿Qué aspectos en concreto?

-El laburo de equipo, de compromiso, de hablarse las cosas de frente, de compartir momentos que después generan un plus importante en los partidos. Después, saber que esto es un camino largo y que lo tienen que disfrutar. No apurarse en el resultado rápido sino pensar en el proceso y que esto termine en la cancha 1 algún día.

-¿Algo de eso lo pudiste ver en este partido?

-Desde que me tocó entrar habían perdido todos los partidos. Habían jugado un muy buen partido contra La Aguada. Después no se jugó bien contra La Dolfina Polo Ranch y se jugó un partidazo contra Ellerstina. Creo que eso fue generando distintos estados mentales para ellos. Desde bronca por haber jugado muy mal y darse cuenta que se puede si jugás en equipo y te planteás objetivos comunes.

-Se te vio activo hablando con los chicos entre chukker y chukker. ¿Qué les decías?

-Les hablaba sobre todo temas mentales. Como este deporte capaz lo veo desde otro lado, aunque soy el mismo Manasa pasional de siempre, lo que trataba de decirles por su juventud es que mantuvieran la paciencia, la tranquilidad, el orden y sí en el último chukker que lo jugaran como si fuese el primero y no se relajaran ni un minuto.

-¿Qué diferencias y qué similitudes encontrás entre el polo y el rugby?

-El polo es muy distinto. Son cuatro en vez de 15. Esos cuatro, cuanto más unidos y más se conozcan y más tengan los detalles de cada uno les pueden sacar diferencias sabiendo que son la organización más joven, la que más le va a costar en cuanto a caballos. Creo que tienen las ganas de la juventud y el conocimiento de haber jugado bastante entre ellos. Eso hay que darle un valor importante, potenciarlo y obviamente en la cancha se notó.

-¿El hecho de que sean jóvenes hace que sean más receptivos a tus consejos?

-Obviamente son muy receptivos por la edad que tienen y sobre todo por la humildad que tienen. Viven en un mundo espectacular y lo saben. Pero también tienen que valorarlo y lo hacen y son agradecidos de todo el apoyo que tiene de su familia, amigos, de su equipo de trabajo, petiseros, veterinarios, de Alejandro Agote que se sumó y está haciendo un trabajo espectacular. Creo que se está haciendo un trabajo muy bueno y ojalá que dure bastantes años.

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