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Se paga menos por Ganancias, pero la mejora queda disimulada por la suba de otros impuestos

En el segmento de trabajadores en relación de dependencia, los que tributan Ganancias pasaron de 13% en 2015 a 20% hoy.
En el segmento de trabajadores en relación de dependencia, los que tributan Ganancias pasaron de 13% en 2015 a 20% hoy. Fuente: Archivo
Gabriela Origlia
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21 de noviembre de 2018  • 14:00

CORDOBA. Más trabajadores pagan Ganancias, aunque a tasas menores a las de tres años atrás. La presión efectiva real de ese impuesto se redujo, pero los tributaristas coinciden en que ese efecto "se neutralizó" por el alza de otros gravámenes, en especial, indirectos que tienen efecto cascada y terminan pagando los consumidores finales.

Un informe del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (Iaraf) -en base a datos oficiales- señala que los empleados en relación de dependencia que pagan Ganancias pasaron de 1,2 millones en agosto 2015 a 1,9 millones en el mismo mes de este año, 60% más. En 2015 en ese segmento pagaban el 13% del total, hoy es alrededor del 20%, pero "lo hacen a tasas reducidas; en tanto que quienes ya tributaban en 2015 experimentaron una significativa disminución en la presión tributaria".

El trabajo de los economistas Nadin Argañaraz y Andrés Mir señala que los trabajadores que se incorporaron al último a Ganancias y que pueden deducir cargas de familia, tributan uno por ciento del sueldo neto. El porcentaje aumenta para quienes no pueden deducir cargas de familia: absorbe entre 1,5% y cinco por ciento de sus ingresos.

Para los trabajadores que ya venían pagando, "se redujo la alícuota efectiva para todos los niveles" como consecuencia de la actualización de los mínimos de los tramos de la escala del impuesto y de las deducciones. Del informe se deduce que los alcanzados por el tributo experimentaron una baja de la alícuota efectiva de entre 10 y ocho puntos porcentuales en los niveles de ingresos menores, y de entre cinco y tres puntos porcentuales para los de mayor remuneración.

El tributarista César Litvin coincide con el análisis: "Durante 15 años, hasta 2016, los mínimos no imponibles eran manipulados de tal forma que los dejaban fijos y la tabla de alícuotas, que es progresiva, estuvo 15 años sin modificarse por esas razones se 'popularizó' Ganancias. El que empezaba a pagar el impuesto entraba, directamente, con la alícuota mayor de 35%".

La modificación de 2016 subió el mínimo y modificó también la tabla de alícuotas (la menor pasó de 9% a 5%) para 2017 y este año. Litvin entiende que "no se corrigió todo el retraso, pero mejoró"; además, se estableció una actualización automática por la Remuneración Imponible Promedio de los Trabajadores Estables (Ripte) que va de noviembre a octubre, que reflejará un coeficiente menor a la inflación.

Litvin advirtió que con el nuevo índice -que se publicará en estos días- los salarios que no tuvieron un mayor aumento que el Ripte no se verán afectados; pero los que mejoraron sus ingresos por encima, pagaran más. Hay que considerar que, en paralelo, se actualiza la escala.

Diuvigildo Yedro, tributarista del Consejo Profesional de Ciencias Económicas de Córdoba (CPCE), plantea que, en el caso de Ganancias, se amplió la base imponible por lo que "era de esperar que la presión efectiva, cayera".

Menos y más

El Iaraf señala que los nuevos trabajadores alcanzados por Ganancias que pueden deducir cargas de familia tributan un porcentaje exiguo de sus ingresos (en torno al uno por ciento del sueldo neto). El porcentaje es algo superior en el caso de los solteros, entre el 1,5% y el 5%.

En el caso de los autónomos el número se mantuvo constante, prácticamente el ciento por ciento son contribuyentes, porque los mínimos y deducciones fueron y son bajos. Con la duplicación en la deducción especial dispuesta para este año podría haber una "mínima reducción".

Yedro apunta que el la baja de la presión efectiva de Ganancias se "neutralizó" por los cambios y prórrogas en el pacto fiscal firmado entre Nación y provincias. "Los impuestos indirectos, como Ingresos Brutos o las tasas municipales de Comercio e Industria no se redujeron, salvo excepciones, este año. Por ejemplo, subieron para el comercio mayorista y minorista y eso lo paga el consumidor final".

Litvin comparte esa evaluación; recuerda que la reforma impositiva y el pacto preveían una baja gradual de la presión tributaria en cinco años del cuatro por ciento (1,5% a nivel nacional y 2,5% en las provincias).

"El acuerdo con las provincias pecó de ingenuo; bajaron algunas alícuotas de Ingresos Brutos y subieron al comercio -continúa-. Es el peor impuesto, el enemigo de la competitividad, y el que termina pagando es quien compra".

Para 2019, además, se suspendió la baja de Sellos que estaba programada. "Las tasas municipales son decenas y suben y todo eso se traslada y termina pagando el ciudadano. Por supuesto, también hay que contabilizar el mayor peso de los gravámenes patrimoniales, tanto provinciales como municipales", menciona Yedro.

Según el propio Iaraf, el próximo año, por los ajustes impositivos realizados para cumplir con el déficit cero comprometido con el Fondo Monetario Internacional, la presión impositiva subirá 1% del PBI respecto al actual período. Será 0,4 puntos porcentuales más alta que en 2015, cuando asumió la gestión de Cambiemos.

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