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Espías, funcionarios y decanos: quiénes son los principales derrotados por el ajuste

El ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, es el encargado de bajar el gasto para recuperar el superávit fiscal. Hay menos plata de la prevista para obras y para salarios de funcionarios.
El ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, es el encargado de bajar el gasto para recuperar el superávit fiscal. Hay menos plata de la prevista para obras y para salarios de funcionarios. Fuente: LA NACION - Crédito: Fabián Marelli
Pablo Fernández Blanco
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21 de noviembre de 2018  • 00:50

Personas tan distintas como los funcionarios que integran la alta conducción del Estado, los decanos de las universidades públicas y los espías tienen al menos un punto en común: forman parte del lote de grupos a los que el recorte del gasto público implementado por la administración de Mauricio Macri no sólo los afectó en términos reales, por la inflación, sino también nominales. Dicho de otra manera: terminarán el año con menos pesos para utilizar en comparación con lo que les había aprobado el Congreso a fines de 2017, toda una rareza en un contexto en que la devaluación de la moneda erosionó su poder de compra.

Si se habla de billetes, nadie resignó más fondos que la función denominada Educación y cultura, el nombre técnico que utiliza la contabilidad del Estado para agrupar las partidas destinadas principalmente a la inversión en universidades, teatros, jardines y escuelas bajo la jurisdicción o con el apoyo de la Nación.

Los salarios de los docentes suelen correr por cuenta de las provincias, mientras que el Gobierno atiende cuestiones relacionadas con la infraestructura y con las universidades. Las casas de estudio están entre las principales perjudicadas por el recorte, según los especialistas consultados por LA NACION.

Espías, funcionarios y decanos: quiénes son los principales derrotados por el ajuste

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La partida original de principios de año contemplaba fondos por $203.758,77 millones, pero las reasignaciones presupuestarias la redujeron en $2019 millones, según los números del presupuesto a la semana pasada. Si bien el número representa menos de un 1% del original, crece si se le agregan los efectos de la inflación.

Así surge del sitio oficial denominado Presupuesto Abierto del Ministerio de Hacienda.

Entre los presupuestos más abultados también se le quitaron fondos a las funciones denominadas Aguas y cloacas y Vivienda y urbanismo, dos banderas que el Presidente levantó como claves de su gestión a principios del mandato. El primer ítem cedió $182 millones y el segundo, $100 millones.

Ambos rubros están en la órbita del Ministerio del Interior, que maneja Rogelio Frigerio. Fuentes al tanto de las cifras reconocieron los efectos del ajuste sobre sus números originales, pero destacaron que, si se suma centavo sobre centavo, este año terminará con un desembolso en obra pública cercano a los $70.000 millones, una cifra generosa para el contexto argentino.

El clamor popular que cada tanto resurge sobre la conveniencia de que la política también pague el ajuste parece haberse hecho carne en los números del presupuesto. Por caso, la denominada Dirección Superior Ejecutiva resignó $413 millones y estará entre los grandes perdedores este año. Esas partidas atienden al corazón del Gobierno: Presidencia, Jefatura de Gabinete y Hacienda, por caso.

A la poda en términos nominales, otra vez, hay que agregarle el achicamiento del poder adquisitivo de esos billetes a manos de la inflación. Para poner un ejemplo, su recorte equivale a 38.598 salarios mínimos.

En parte, el ahorro en esa partida se debe a que Macri recortó cargos públicos y congeló sueldos en enero de este año.

Por su parte, los trabajos de espionaje -están principalmente centrados en la Agencia Federal de Inteligencia, pero también los desarrollan otras dependencias del Estado relacionadas con la seguridad- figuran entre los rubros que perdieron fondos con el devenir del ajuste.

En la práctica, cuentan con $5.389,13 millones, el mismo número que tenía al principio de este año. Pero como no sufrió ningún incremento en las partidas, fue golpeado de lleno por los efectos de la inflación.

Para Rafael Flores, especialista en presupuesto, "estas reducciones hay que enmarcarlas en un esquema general de reducción del gasto. Tenés contracción del gasto de capital, las obras, dentro de las cuales agua y cloacas y vivienda, tiene un peso fuerte. En el caso de educación, la reducción en la construcción de jardines maternales".

Si se toma en cuenta la marcha del presupuesto hasta la semana pasada, se incrementó en términos nominales en un 5 por ciento. De manera que las funciones anteriores cedieron pesos a otras que cuentan con mayores partidas. Entre ellas se destacan la seguridad social (jubilaciones, asignaciones familiares), Energía (la devaluación obligó a aumentar el giro de fondos a subsidios) y transporte.

En términos de incidencia en el presupuesto, los mayores recortes llegaron por el lado de las inversiones. "Cuando ves los datos agregados de sector público, lo que salta a la vista del ajuste es la caída nominal del gasto de capital. Del lado de los ingresos, está la reposición de las retenciones", explicó Camilo Tiscornia, de C&T Consultores.

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