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Experimento con dosis iguales de movimiento, voz y sonidos

Herrero se interesa por la conexión entre la voz y el movimeinto
Herrero se interesa por la conexión entre la voz y el movimeinto Fuente: LA NACION
Vuelve I love a microphone, del bailarín y creador Rakhal Herrero
Constanza Bertolini
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22 de noviembre de 2018  

No es una novedad que Rakhal Herrero (cordobés, bailarín, coreógrafo; interesante engranaje en la maquinaria de la danza contemporánea local) esté al frente de una obra en la que el movimiento y la voz se integran en escena con una intención experimental. Desde Pathos hasta aquí, pasando por En el ruido y Basura, por ejemplo, sus inquietudes (con el cantar y el decir inclusive) estuvieron transparentadas. La nueva criatura se llama I Love the Microphone y, después de su estreno oficial en el reciente Festival de Danza Contemporánea, mañana y el sábado vuelve a ponerse en escena en el Galpón de Guevara.

Aquí tenemos a un bailarín y un músico embarcados, entonces, en un dispositivo que desdibuja las lógicas compositivas de lo musical y lo coreográfico. La obra somete a los dos intérpretes a una puja permanente con un elemento que es bisagra entre ambos: un micrófono inalámbrico. ¿Qué están queriendo probar? A través de la emisión de su voz, Herrero activa un sistema de sonidos que solo suena cuando él suena; ese universo, restringido, le devuelve en modo random otro sonido. "Hay un feedback; una composición en tiempo real, delirante y exigente para ambos. El desafío es que eso se vuelva interesante y sensible", cuenta el creador.

¿Y la danza? "Todo lo que acciono desde la voz está integrado o parte del cuerpo. Desde mi territorio y mis intereses pedagógicos y de coreógrafo, trabajo la integración del cuerpo del intérprete. Y el sonido es un elemento fundamental, que moviliza otras fibras".

Además de lo "superexperimental" de la propuesta, vale la pena reparar en otra característica, que atrae: "Es una experiencia comprensible para todos, aunque puede ser intensa".

Si bien el debut de I Love the Microphone se dio el mes pasado, la obra tuvo un derrotero de funciones in progress que permitió afinar la estructura dramatúrgica y trabajar la puesta lumínica (se vio en el Festival de Danza Contemporánea de Uruguay, en el Ciclo Provocantes en Río Negro, en el Festival Loft 12 de Concepción, Chile). Originalmente, el trabajo proviene de la Residencia Creativa Ponte-Puente del Fondo Nacional de las Artes, que Rakhal Herrero realizó en San Pablo en 2015. En 2017, retomó con Pablo Chimenti esta investigación sobre la conexión del uso de la voz y el movimiento.

I Love the Microphone.

Viernes y sábado, a las 23, en el Galpón de Guevara, Guevara 326

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