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Gallardo volverá a ver la final de la Copa Libertadores desde un palco: la historia del blíndex y la silla de umpire en 2015

Gallardo fue expulsado en el duelo de ida frente a Tigres y se perdió la final del 2015; este sábado volverá a ver la definición desde un palco en el Monumental
Gallardo fue expulsado en el duelo de ida frente a Tigres y se perdió la final del 2015; este sábado volverá a ver la definición desde un palco en el Monumental Fuente: FotoBAIRES
Juan Patricio Balbi Vignolo
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21 de noviembre de 2018  • 23:59

"Fue horrible, una sensación muy fea. Tenía angustia, viví el partido incómodo y con mucha tensión". Así describió Marcelo Gallardo lo que fueron para él los 90 minutos de ida de la súperfinal de la Copa Libertadores entre Boca y River en la Bombonera. Alejado de sus jugadores por la sanción de Conmebol que le prohibió ingresar al estadio, siguió el encuentro desde su oficina en la concentración del Monumental y luego se desahogó saludando y cantando con la gente que se encontraba en el hall. Esta vez, nuevamente no podrá tener su papel habitual, ya que deberá vivir el partido fuera del campo de juego. Pero podrá ser un alma más de las 66 mil que dirán presentes en Núñez.

La situación es casi un déjà vu para Gallardo: en la final de 2015, no pudo estar en 108 de los 180 minutos frente a Tigres, tras ser expulsado durante el primer partido. Y fue Matías Biscay quien comandó al equipo en la victoria 3-0 frente a los mexicanos para conquistar la tercera Libertadores. Pasado mañana, su ayudante volverá a cargar con la misma responsabilidad, aunque el contexto es diferente, ya que se trata de una definición ante el máximo rival y el Muñeco se la perderá por incumplir con el reglamento en Brasil, donde ingresó al vestuario en el entretiempo del partido de vuelta de las semifinales ante Gremio y además usó un handy para hablar con sus colaboradores pese a estar suspendido (en la ida, River ingresó poco más de un minuto tarde al segundo tiempo y Conmebol lo sancionó al DT).

Luego de seguir el primer duelo en su oficina, esta vez lo verá desde uno de los palcos de la tribuna San Martín en el Monumental, tal como sucedió ante Racing en la vuelta de los octavos de final (lo hizo en el palco número 3). El DT tendrá la posibilidad de estar con sus dirigidos hasta la llegada al Monumental desde la concentración en Cardales, que se extenderá desde hoy hasta el sábado al mediodía. A partir de ahí, ya no podrá decir presente en el vestuario y, durante el juego, no podrá comunicarse con el banco de suplentes.

Todo se asemeja a la noche del 5 de agosto de 2015, que Gallardo no tuvo la oportunidad de vivir desde la línea de cal por la decisión del árbitro paraguayo Antonio Arias: lo expulsó a los 27 minutos del segundo tiempo en el 0-0 de ida debido a una protesta por una mano que le cobraron a Lucas Alario. Así, no pudo dirigir en la vuelta, pero la pantalla del estadio lo nombró igual como DT del equipo, fue ovacionado en todo momento y se las ingenió para estar cerca.

¿Qué hizo? Según se cuenta en el libro "Gallardo Monumental" del periodista Diego Borinsky, el técnico mandó a tapiar el acceso al vestuario desde el terreno de juego con unos blíndex que afectan la visión desde afuera hacia adentro pero no al revés, lo que facilitó su presencia -bajó desde la concentración encapuchado tras la señal de un empleado de seguridad- para dar la charla técnica antes del partido. Ni las cámaras televisivas ni los veedores de la Conmebol pudieron ver qué ocurría desde la cancha.

Durante el juego, se ubicó en un espacio creado especialmente para la ocasión: se armó un "minipalco" con una pantalla y una silla de umpire de tenis, en el hueco que está entre la tribuna Sívori y la platea San Martín, muy cerca del vestuario. Así, las banderas camuflaron la situación, el Muñeco pudo ver el partido y se comunicó con el banco cuando algún integrante se acercaba disimuladamente hacia la zona. Además, cada tanto habló mediante un handy con su segundo ayudante Hernán Buján, quien en el final fue apercibido por la situación.

Durante la previa y el partido, no hubo imágenes de Gallardo, quien recién se hizo presente para la premiación y los festejos una vez consumada la victoria: apareció vestido con remera y pantalón negro junto a Matías y Santino, sus hijos más chicos, y saludó y abrazó uno por uno a sus jugadores e integrantes del cuerpo técnico mientras recibían las medallas.

El resto de los partidos coperos que Gallardo vio desde afuera

A lo largo de su ciclo de cuatro años y medio, Gallardo ha tenido que pasar situaciones similares como la que vivirá el próximo sábado: ya son siete veces (seis en torneos internacionales) las que su ayudante Matías Biscay debió comandar al equipo, con cuatro triunfos y tres empates.

La primera por Conmebol fue en la etapa de grupos de la Copa Libertadores 2015. Tras el empate 1-1 con Juan Aurich, en Perú, el DT le gritó "sinvergüenza" al árbitro paraguayo Julio Quintana Rodríguez por un supuesto penal a Leonardo Pisculichi no cobrado y la Conmebol lo suspendió por dos partidos. Así, el Muñeco debió ver desde afuera los empates 1-1 ante Aurich en el Monumental y 2-2 frente a Tigres, en Monterrey.

Gallardo está suspendido para los próximos tres partidos de Conmebol: ya podrá decir presente en el estadio pero no podrá ingresar al vestuario ni comunicarse con el banco de suplentes
Gallardo está suspendido para los próximos tres partidos de Conmebol: ya podrá decir presente en el estadio pero no podrá ingresar al vestuario ni comunicarse con el banco de suplentes Fuente: FotoBAIRES

En Núñez, se ubicó en un palco de la platea San Martín y habló con su cuerpo técnico a través de un handy. "Ni pude bajar al vestuario, parecía un condenado. Controlaron si me podía comunicar. Pasan cosas graves en los estadios como para preocuparse por si un técnico baja al vestuario para estar con sus jugadores", disparó Gallardo esa noche. "Que haya persecuta para no entrar al vestuario me pareció raro. Te ponen multa por cualquier cosa, ¿sin vergüenza es un insulto grave? Por ahí soy un ignorante. No me dejaron entrar al vestuario y sí me obligaron a venir a la conferencia".

Luego, en tierras mexicanas, en el Estadio Universitario, vivió la agónica y vital igualdad de River nuevamente desde un palco junto con integrantes de su cuerpo técnico -Nahuel Hidalgo, analista de videos, y Rodrigo Sbroglia, excolaborador- y parte de la seguridad del plantel. En esa misma Libertadores llegó una nueva sanción, la de la final con Tigres.

Y este año, en la presente Libertadores, ya ocurrió tres veces. Primero, en la vuelta de los octavos de final ante Racing por la salida tarde de su equipo en la ida y lo vivió desde el palco 3 de la platea San Martín, detrás de los bancos de suplentes. Luego, en la vuelta de las semifinales ante Gremio en Brasil: se ubicó en el palco de prensa número 4 del estadio Arena do Gremio, pero las cámaras de TV captaron cómo incumplió el reglamento, lo que le costó la actual sanción. Y por último, el domingo 11 en la Bombonera durante la primera final, que debió verla por televisión. Otra vez, las luces estarán más que nunca bajo su persona.

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