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El partido que jugamos todos

Las viejas divisiones deben dar lugar a una visión compartida
Las viejas divisiones deben dar lugar a una visión compartida Fuente: Archivo
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22 de noviembre de 2018  

Una curiosa campaña con el hashtag #soloconlosnuestros propone una mecánica fuera de lo habitual en tiempos de históricos enfrentamientos entre rivales futbolísticos como River y Boca, en consonancia con la decisión de que los partidos se celebren sin hinchas visitantes. De cara a la histórica final de la Copa Libertadores, la invitación que buscan viralizar es a llorar o festejar solo con quienes comparten el amor por la misma camiseta. Tan acostumbrados a las divisiones y los enfrentamientos que dolorosamente sembramos y cosechamos a diario, la iniciativa no deja de llamar la atención. Asume la dificultad que tenemos para superar las diferencias con el que alienta a otro club, con el que piensa distinto o con el que adhiere a una ideología política opuesta. Y la alternativa entroniza así una variante indudablemente más aséptica que promete reducir los efectos contaminantes del choque y el enfrentamiento. Una contribución a la paz fruto de apuntalar como compartimientos estancos a segmentos de la sociedad que son capaces de disparar una escalada de violencia difícil de controlar cuando se cruzan. En lugar de aprender a convivir desde la diferencia, celebrando el espíritu deportivo con mayúsculas.

Cuánto más sencilla sería la vida de todos y cuán diferente la historia del mundo si el guarecerse colectivamente en una afinidad constituyera una solución viable y no una utopía de laboratorio. El desafío ha sido siempre encontrar un mínimo común denominador para superar las individualidades y trazar sendas compartidas sin las cuales no hay futuro común posible. Esto exige renunciamientos y negociaciones que nos demandan el esfuerzo de acordar para convivir.

Mirar desde la tribuna de un River-Boca la perspectiva de la Argentina hacia el futuro torna inviable cualquier proyecto unificado. Atender solo la propia quinta sin una visión de conjunto es continuar sumiéndonos en la disgregación para alejarnos del concepto de Nación que nos aglutina más allá del territorio común. Ante la infinidad de cuestiones que demandan urgente atención, debemos aprender a respetar al otro, a dialogar y a consensuar, verbos que necesitamos conjugar cada día si realmente queremos abordar el tren del futuro. De allí que la pieza gráfica que recoge, desde un abrazo de rivales, el positivo hecho de que la Copa Libertadores quede entre nosotros es un excelente ejemplo de cómo las divisiones pueden dar lugar a una visión superadora. No olvidemos este otro partido, que es el que jugamos todos.

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