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Con fotos dramáticas, los médicos de EE.UU. lanzan una campaña contra la violencia armada

Ante una crítica de la NRA, publicaron miles de imágenes en Twitter que muestran cómo quedan los quirófanos y sus uniformes tras atender a víctimas de armas de fuego
Ante una crítica de la NRA, publicaron miles de imágenes en Twitter que muestran cómo quedan los quirófanos y sus uniformes tras atender a víctimas de armas de fuego Fuente: AP
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22 de noviembre de 2018  • 12:03

WASHINGTON.- Varios médicos de Estados Unidos publican desde hace días imágenes en Twitter, una tras otra: uniformes quirúrgicos y quirófanos manchados de sangre; zapatos, cuerpos y órganos con perforaciones de bala. Los doctores se enfrentan así al lobby de la poderosa Asociación Nacional del Rifle (NRA, por sus siglas en inglés), cansados de atender a víctimas de disparos por armas de fuego.

Las fotos fueron una emotiva respuesta a la industria de las armas, que se ofendió luego que el Colegio Estadounidense de Medicina solicitó el mes pasado establecer leyes más estrictas para el control de armas. Sus recomendaciones incluyeron una prohibición a los fusiles de asalto, los cartuchos de gran capacidad y las armas impresas en 3D.

"Alguien debería decirles a los engreídos doctores en contra de las armas que se limiten a lo suyo. La mitad de los artículos en Annals of Internal Medicine piden un control de armas. Lo más perturbador, sin embargo, es que la comunidad médica parece no haber consultado con nadie, sino con ellos mismos", tuiteó la NRA.

Los médicos de todo el país aprovecharon y recurrieron a Twitter con 22.000 comentarios bajo los hashtags #thisismylane y #thisisourlane (esto es lo mío y esto es lo nuestro), publicaron fotografías de sus encuentros con la violencia relacionada con las armas de fuego y relataron sus historias personales sobre el tratamiento a esas heridas.

El debate dio un nuevo giro esta semana después del asesinato a tiros de una doctora de emergencias a las afueras del hospital en el que trabajaba y los médicos arguyen que los tiroteos son una crisis de salud pública en la que deben tener un papel fundamental para tratar de frenar.

La doctora Tamara O'Neal fue asesinada el lunes a las afueras de un hospital de Chicago en lo que la policía describió como una disputa con su exprometido. El agresor y otras dos personas un policía que respondió al reporte y un residente que estaba en la farmacia del hospital también murieron.

"Esto no solo demuestra que esto nos concierne, sino que también nos pasa a nosotros", dijo el médico Joseph Sakram, cirujano en Johns Hopkins Medicine de Baltimore, quien fue baleado en la garganta cuando tenía 17 años por una bala perdida durante una disputa en un juego de fútbol americano de escuela secundaria.

Sakram creó la cuenta en Twitter @ThisIsOurLane, que en tan solo dos semanas atrajo a casi 15.000 seguidores. Uno de ellos es el médico PeterMasiakos, cirujano pediatra de Boston, quien escribió The Quiet Room unas horas después de la masacre en una iglesia de Sutherland Springs, Texas, que trata sobre dar la noticia de un fallecimiento a un ser querido.

"Necesitamos comenzar a hablar de esto como un tema de salud pública. Sin involucrar a la política, tenemos un problema que no tiene ningún otro país", dijo Masiakos.

Unas 35.000 personas mueren al año por heridas de arma de fuego en Estados Unidos y casi dos terceras partes de esa cifra son suicidios. Eso es alrededor de 670 personas a la semana, que es una de las mayores cifras de muertes civiles por armas de fuego en el mundo.

La mayor tasa de muertes por arma de fuego en el mundo es de El Salvador con 72,5 por cada 100.000 habitantes. La tasa en Estados Unidos es de 3,1 por cada 100.000. Entre los países europeos, este tipo de decesos nunca superan 1 por cada 100.000, de acuerdo con Small Arms Survey, una organización de investigación con sede en Suiza que examina la violencia y las armas de fuego.

Agencia AP

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