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El Papa se prepara para la cumbre sobre abusos con un equipo de pesos pesados

El Papa, en la Plaza San Pedro
El Papa, en la Plaza San Pedro Fuente: Reuters - Crédito: Tony Gentile
Elisabetta Piqué
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23 de noviembre de 2018  • 09:16

ROMA.- En un fiel reflejo de la importancia que tiene la cumbre que convocó del 21 al 24 de febrero próximo para discutir en el Vaticano "la protección de los menores en la Iglesia", el Papa designó hoy a cuatro pesos pesado como miembros de su comité organizador: dos cardenales y dos de los máximos expertos sobre el tema.

Según anunció el Vaticano, se trata del cardenal Blase Cupich, arzobispo de Chicago; el cardenal Oswald Gracias, arzobispo de Bombay y presidente de la conferencia episcopal de la India; Charles Scicluna, arzobispo de Malta y recientemente nombrado número dos de la Congregación para la Docrtina de la Fe, y el padre jesuita Hans Zollner, presidente del Centro de Protección de Menores de la Pontificia Universidad Gregoriana y miembro de la Pontificia Comisión para la Tutela de Menores. Zollner será el referente de este comité organizador.

A la cumbre, convocada por el Papa en septiembre pasado tras un año marcado por nuevos y lapidarios informes sobre el escándalo de abusos, fueron convocados los más de 100 presidentes de las conferencias episcopales de todo el mundo, así como los jefes de las Iglesias católicas orientales, los superiores de la Secretaría de Estado, los prefectos de las diversas congregaciones pontificias y los representantes de la Unión de los Superiores generales y de la Unión Internacional de las Superioras generales.

"En los trabajos preparatorios del encuentro estarán involucrados, entre otros, la doctora Gabriella Gambino, subsecretaria para la Sección Vida y la doctora Linda Ghisoni, subsecretaria por la Sección Fieles laicos, del dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida, la Pontificia Comisión para la Tutela de Menores y algunas víctimas de abusos de parte del clero", indicó el Vaticano.

"La cumbre de febrero es algo sin precedente y muestra que para el papa Francisco la cuestión de la protección de menores se ha vuelto una prioridad fundamental para la Iglesia", comentó el vocero papal, Greg Burke, que detalló que en total participarán unas 180 personas.

Francisco convocó a esta cumbre en un "annus horribilis". En agosto, salieron informes de espantosos abusos sexuales, de conciencia y de poder, cometidos en el pasado en Pensilvania, Estados Uniodos y en Alemania; en este marco, se han puesto en marcha más investigaciones en Nueva York, Kentuky y otros estados.

Además, a principios de año debió enfrentar el escándalo de abusos en Chile a raíz de la designación del obispo Juan Barros, prelado del entorno del sacerdote abusador Fernando Karadima -expulsado hace poco del ministerio-, al principio defendido por el Papa. Francisco luego reconoció sus errores, envío una misión especial a Chile a monseñor Scicluna, máximo experto en abusos del Vaticano y determinó la renuncia en bloque de los obispos de ese país. Justo al final de su viaje a Irlanda, país especialmente golpeado por los abusos, Francisco fue acusado por un ex nuncio de encubrir a un ex cardenal estadounidense, en el marco de una operación para atacarlo pergeñada por un sector ultraconservador que utilizó como pretexto el candente tema de los abusos.

En una entrevista exclusiva con America Magazine, la prestigiosa revista estadounidense jesuita, Scicluna aseguró que la cumbre de febrero próximo, cuyo objetivo es hacer que sus participantes se den cuenta de la "gravedad de la situación", será "el comienzo de un proceso" que preocupa a toda la Iglesia católica. "El Papa se da cuenta de que esta es una cuestión global, no local o geográfica, que debe ser enfrentada en forma global, con un frente unido que respete las diferentes culturas", indicó.

"Si tenemos una enfermedad en el cuerpo de la Iglesia, debemos enfrentarla, no esconderla, porque, de lo contrario, crecerá y hará más daño", aseguró Scicluna, sacerdote más que respetado por las víctimas, famoso no sólo por haber viajado a Chile, donde escuchó a más de 60 testimonios, sino también por haber investigado a Marcial Maciel, el ya fallacido fundador de los Legionarios de Cristo en México, pedófilo serial que durante años contó con la protección de altos funcionarios del Vaticano.

Scicluna adelantó que la cumbre de febrero, el comienzo de un proceso, según insistió, funcionará en forma parecida a la de un sínodo (reunión de obispos), con discusiones, sesiones plenarias, grupos de trabajo por idiomas y grupos de oración. Además, por voluntad del Papa -que más de una vez pidió perdón, en nombre de la Iglesia, por el horror de los abusos-, en la cumbre habrá una "liturgia penitencial" en la que también participarán víctimas.

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