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5 claves para usar el enojo a tu favor

Crédito: ilustración Ignacio Rivas
Denise Tempone
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28 de noviembre de 2018  • 00:57

Con mayor o menor intensidad, lo cierto es que son tiempos en que las mujeres estamos resignificando nuestro rol en el mundo. El enojo que muchas activistas muestran y que tanta polémica y rechazo causa en quienes se sienten desconcertados y también en muchas de nosotras, es una de las caras más emergentes de nuestra presión por salir de los moldes que nos impone el afuera.

Entonces, ¿el enojo ... es bueno o malo? Ni una cosa ni la otra. Simplemente, es. Y como toda emoción, siempre es posible reconocerla y aceptarla para transformarla a tu favor. Te contamos cómo hacerlo.

1. Confirmá el sentimiento, aceptalo.

Aunque la sensación de enojo es involuntaria, asumirlo es una decisión que requiere valor, porque es el comienzo de algo: de una charla, de un portazo, de una acción legal, de una ruptura o crisis. Se trata de aceptar una herida. A veces, luego de esto surge una sed de venganza enorme, proporcional a la intensidad con la que sentimos el dolor que nos causaron. Todo esto es parte de la biología del circuito de la rabia. Y es sano.

2. Negociá con vos misma, en frío.

Cuando tomamos distancia de una situación que nos enoja, comienza una negociación interna que será más o menos compleja de acuerdo a la personalidad, la educación, el contexto y las personas involucradas. En esta etapa ya no solo juega fuerte el deseo de venganza sino -atentas- la consideración de los precios que pagaríamos como consecuencia de enojarnos. Es lógico imaginar que, en una sociedad en la que tu enojo es ridiculizado; la violencia hacia vos, relativizada; y tus relatos, puestos en duda, las mujeres tengamos grandes obstáculos en este aspecto. Por eso tantos de nuestros procesos reparadores quedan truncos.

3. Date (o buscá) contención.

En la etapa de análisis, lo ideal sería poder convertirnos en nuestras propias madres, en un ser adulto que abraza el dolor de una nena herida y la aconseja con firmeza. No todas sabemos encarnar esta figura. En ese caso, pedir ayuda a alguien que nos quiera bien, a otra amiga de confianza o a mujeres que hayan pasado por la misma situación es una gran posibilidad que se nos abrió, sobre todo, en esta era.

4. Programá la acción.

Una vez que entendés y aprendés a respetar la gravedad de un daño, es mucho más fácil establecer una acción: desde escribir una carta hasta emprender acciones legales. Puede ser un cambio rotundo en un vínculo o su disolución total. Sea lo que sea, lo que decidas será un compromiso con vos misma que debés cumplir y, lo más importante, para seguir siendo un ser confiable para vos misma, alguien que sabe protegerse.

5. Soltá el enojo.

Después de accionar, es clave cerrar lo que nos enfureció. Cada vez que aparece en nuestra mente el daño, debemos intentar interpretarlo como algo sobre lo cual asumimos el mando, tomamos medidas. La idea es no realimentar un enojo, no revivirlo. Mejor es intentar cerrarlo y que esa energía nos quede disponible para seguir adelante en el propósito que tenemos marcado. Lo que se requiere para superar el mecanismo de la rabia es volver a asumir el control para reconstruirte desde otro lado.

¿Te pasa que últimamente te sentís enojada? ¿Sos de reprimir este sentimiento o , por el contrario, mostrarlo siempre y así vivir pelada con el mundo? ¿Te sirvieron estas estrategias? También fijate: Aguahara: cómo es la terapia que te permite sentirte como en el vientre materno y Ya está en los quioscos la agenda Project Planner 2019

Experta consultada: Inés Dates, nuestra psicóloga, Ines_dates@yahoo.com.ar.

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