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Quién es Martín Ocampo, el ministro de Larreta que renunció tras las fallas en el operativo de seguridad del River-Boca

Fuente: Archivo
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26 de noviembre de 2018  • 18:25

Extractos de la nota "Martín Ocampo, el outsider del gabinete de Larreta bajo la sombra de Angelici" , publicada en abril pasado por LA NACION

Algunos funcionarios lo veían como un outsider del gobierno porteño, un ministro que se diferenciaba dentro del gabinete de Horacio Rodríguez Larreta por su personalidad "especial". Negaban tensión política o una pelea en ciernes, pero en Uspallata sobrevolaba un resquemor con el ministro de Justicia y Seguridad porteño, Martín Ocampo , hombre del riñón de Daniel Angelici. Hasta hoy, cuando se anunció su renuncia, tras las críticas al operativo del último fin de semana en las inmediaciones del estadio de River, en la previa de un superclásico que todavía no tiene fecha. En la intimidad el exministro aseguraba desde hace tiempo que no veía mal una salida de su cargo.

Radical de pura cepa, Ocampo fue fiscal general de la Ciudad y ocupó una banca de Pro durante siete años en la Legislatura porteña hasta llegar al gabinete de la gestión Larreta. Siempre bajo la sombra de Angelici- presidente de Boca Juniors, amigo de Mauricio Macri y "omnipresente" operador del oficialismo-, con quien forjó un estrecho vínculo cuando militaban en la UCR hace 30 años.

En la administración de Larreta negaban que Ocampo se manejara con cierta autonomía o gozara de algunas licencias por su cercanía con "el Tano". Pero en privado admitían que generaba más ruido interno que otros ministros en un equipo que está poblado de funcionarios con perfil técnico y escaso recorrido en la arena política. "Los demás son más homogéneos; él es más político", sostenía un ministro. Otro integrante del Ejecutivo porteño apelaba a una metáfora para describir lo que provocaba el titular de la cartera de Justicia y Seguridad en el gabinete: "Si todos vamos vestidos de gris a una fiesta y uno viene de colorado, se va a notar un poco más, pero no quiere decir que el tipo no se divierta o no baile con nosotros".

Ocampo estaba al frente del área más caliente de la administración de Larreta y responde por el tema que más preocupación genera entre los porteños: la seguridad. En el amanecer de su gestión, fue uno de los encargados de llevar adelante el traspaso de la Policía Federal a la Ciudad, una medida trascendental para Pro, que se concretó con la llegada de Macri a la Casa Rosada. Hay quienes en el Ejecutivo porteño consideraban que la gran cantidad de reuniones que mantuvo Ocampo para ajustar detalles del traspaso de los agentes a la jurisdicción porteña pudieron haber generado chispazos.

En el ministerio de Justicia y Seguridad no percibían demasiadas rispideces. Consideraban que el nivel de conflictividad en el Gabinete porteño era "bajo" y que solo existían discusiones de "rigor" por la gestión. Reconocían que la etapa del traspaso fue "dura", pero destacaban que Ocampo había logrado superarla con "éxito". Un dirigente que conoció al dedillo la dinámica de la cartera de Justicia y Seguridad asegura que el exfiscal general de la Ciudad lidió con más tensiones internas que externas. "Hacía equilibrio en un equipo donde había gente de Sergio Massa , Martín Lousteau ... Y no es fácil llevar adelante el traspaso de la policía: democratizar las fuerzas de seguridad va a llevar años".

Además de tener a cargo el complicado proceso del traspaso de la Policía Federal a la ciudad, Ocampo atravesó días tormentosos en su primer año de gestión por la toma de la comisaría 38° de Flores tras la muerte de Brian Aguinaco; el caso del exjefe de la Policía de la Ciudad, José Potocar; y los reiterados piquetes en el centro porteño que pusieron de mal humor a Macri.

Dentro de un gabinete que se caracteriza por el perfil bajo -aunque Larreta quiere que los ministros comiencen a tener más visibilidad en los medios para mostrar su gestión en la ciudad-, el exministro de Justicia y Seguridad era el más extrovertido. Solía intervenir en las reuniones de Gabinete de los miércoles con comentarios o bromas que alteraban al resto integrantes del equipo de Larreta.

¿Blindado por Angelici?

En la sede de Parque Patricios sobrevolaba la idea de que Ocampo contaba con una suerte de halo protector por su vínculo con Angelici. Desde la gestión porteña lo negaban con énfasis: "Nadie está blindado en este gobierno y ya lo demostramos". El titular de una cartera apuntaba: "Se le llama la atención y se le cuentan las costillas de la misma forma que a todos". "No sé qué piensa él en su intimidad -agrega-, si considera que tiene una cobertura especial o no, pero no se nota que haya una forma de ser distinta con él porque tiene otro origen".

En el Ministerio de Justicia y Seguridad decían que Ocampo integraba de forma "activa" el Gabinete y no creían que la relación estrecha entre el ministro y Angelici generara resquemor.

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