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Con acuerdos en comercio e inversiones, Trump buscará reforzar el vínculo económico con la Argentina

Fuente: AP - Crédito: Archivo
Rafael Mathus Ruiz
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27 de noviembre de 2018  • 17:34

WASHINGTON.- En su visita a Buenos Aires para la cumbre de líderes del G-20 , su primer viaje como presidente a América latina, Donald Trump buscará abrir una nueva etapa en el vínculo económico de Estados Unidos con la Argentina y reforzar su alianza con el presidente Mauricio Macri a quien le brindará, otra vez, un firme respaldo, que ahora llegará acompañado de acuerdos para apuntalar la salida de la recesión de la economía.

"En última instancia, el éxito económico y político de la Argentina es un éxito para la región. Esa es nuestra prioridad", enmarcó un alto funcionario en un anticipo a LA NACION.

Para la Casa Blanca, el Gobierno ha logrado avances para estabilizar la economía, y el plan acordado con el Fondo Monetario Internacional (FMI), en la visión oficial de Washington, está "funcionando efectivamente". Ahora, Trump buscará ir más allá y buscará abrir una nueva fase en la relación bilateral al poner el foco en reforzar los lazos comerciales y favorecer la llegada de inversiones, uno de las promesas que Macri hizo durante la campaña, y nunca pudo concretar del todo.

"El presidente aprovechará la oportunidad para reforzar y resaltar la relación muy fuerte que tienen Estados Unidos y la Argentina. Esta relación es, también, una relación personal muy sólida", indicaron desde el gobierno norteamericano. "Uno de los objetivos es aumentar el comercio en todos los frentes. Eso incluye inversiones, exportaciones. Nos estamos abriendo el uno al otro, y esa es una señal muy positiva y fuerte", agregaron.

En el gobierno de Trump están "alentados" por los progresos que ha mostrado la economía argentina los último meses desde la aprobación del segundo acuerdo stand-by con el Fondo, un programa que amplió el blindaje de Washington para la Casa Rosada, y que contó con el respaldo crucial de la Casa Blanca. Trump resaltará su confianza en el liderazgo de Macri, y buscará "fortalecer" los lazos económicos.

A la apertura del mercado norteamericano para la carne vacuna se sumarán "cartas de intención" de la Compañía de Inversiones Privadas en el Extranjero (OPIC, según sus siglas en inglés) que prevén desembolsos por 3000 millones de dólares. Ambos gobiernos están, además, trabajando en la "etapa final" de un acuerdo marco dentro de una iniciativa del Departamento del Tesoro, llamada "America Crece", para ampliar el intercambio y las inversiones en energía.

"La Argentina tiene un gran potencial y el objetivo de esta iniciativa es tratar de liberar ese potencial tanto como sea posible", afirmó el funcionario.

La Casa Blanca ve la visita de Trump como el punto de partida de una nueva fase que tendrá varios puntos de seguimiento con el trabajo de las segundas líneas de ambos gobiernos. La idea es reforzar la relación, presentar las iniciativas y volver a enfatizar el respaldo y la confianza de Trump a Macri para superar la crisis económica y pilotear el país a un mayor crecimiento económico y estabilidad. Otro tema pendiente que estará presente: las exportaciones de biodiésel, que el propio Trump bloqueó, y que ha saltado otra vez al tope de las prioridades.

"Vemos que la Argentina claramente ha estado tomando muchas medidas dolorosas y ha estado trabajando muy duro para superar factores externos y otros que llevaron a los desafíos económicos actuales, y nuestra prioridad en este momento es ayudar a superar estos retos y tener éxito", fue la visión que se brindó.

Otro asunto en la agenda será el proceso de ingreso de la Argentina a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE). El gobierno de Trump respalda "plenamente" el ingreso del país, y Trump espera poder formalizar ese apoyo.

Fuera de la agenda económica, Trump y Macri hablarán también de la cooperación en seguridad, la lucha contra el narcotráfico y el terrorismo y la crisis humanitaria de Venezuela. Y tocarán también un tema espinoso: la incipiente presencia de China en la región. De hecho, Macri firmará también convenios con el presidente chino, Xi Jinping, después de ver a Trump, un delicado doble juego que se verá con apenas horas de diferencia en Buenos Aires.

"Hemos sido muy claros acerca de nuestras preocupaciones con respecto a las prácticas de China", afirmó el alto funcionario.

Para la Casa Blanca, se trata de un choque de visiones. China, que ha desplegado una fuerte arquitectura para invertir en infraestructura en Asia, África y América latina, ofrece una visión de "deuda y dependencia de materias primas". Washington y Pekín disputan el título de potencia global, y están enfrascados en una dura guerra comercial.

"Nuestra visión es de crecimiento económico y diversificación. Queremos ayudar a la Argentina a seguir moviéndose hacia el siglo XXI", afirmó la fuente. "Es un tema que dos aliados como Argentina y Estados Unidos deben discutir con franqueza. Tenemos que asegurarnos de que el presidente Macri y el gobierno argentino sean plenamente conscientes de los fundamentos de muchos de estos acuerdos con China. Y, francamente, esperar que tomen buenas decisiones", agregó.

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