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Una casa que creció en etapas e incorporó un antiguo galpón ferroviario

Lucrecia Álvarez
Laura Saint-Agne
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27 de noviembre de 2018  

Todo nació acá, en este suelo del Bajo, a unas cuadras del río. Entonces eran "sólo amigos", pero él ya andaba buscando un hogar y se compró una típica casa chorizo con cocina, living y una habitación. Fue ahí donde vieron por primera vez esos azulejos rarísimos con dibujos que retiraron con mucho cuidado rescatando apenas una docena. Mientras tanto, se ponían de novios y soñaban con la casillita del ferroviario que vivía al lado. Con esfuerzo, como todo en esta historia, consiguieron incorporarla a su territorio; eliminando la división y reciclando los materiales, se preservó intacta la vieja estructura. Nacían los hijos, la familia se consolidaba y necesitaba más lugar. Un terreno contiguo les permitió ampliar la casa chorizo (la primera); más tarde se pudo hacer el playroom para los chicos. Y por esas fechas nació Anónimas, la marca de ropa de Flor.

Ellos dicen que se tomaron todo este trabajo por la zona: "El Bajo de San Isidro es como un paréntesis dentro de la ciudad de la furia. Hay pocos barrios, que no sean cerrados, donde puedas llevar este ritmo tan relajado". Debe haber habido algo de intuición también, como con los azulejos, que en medio de todo volvieron a aparecer como para darles la razón.

Florencia junto a la puerta de chapa, con un vitraux en resina de fondo, que da acceso a la casita que alguna vez estuvo junto a la vía.
Florencia junto a la puerta de chapa, con un vitraux en resina de fondo, que da acceso a la casita que alguna vez estuvo junto a la vía. Crédito: Javier Picerno

Un corazón de acrílico, conseguido en una compra-venta, decora el remate de la pileta revestida con venecitas verdes, que le dan su particular color al agua.
Un corazón de acrílico, conseguido en una compra-venta, decora el remate de la pileta revestida con venecitas verdes, que le dan su particular color al agua. Crédito: Javier Picerno

La casilla se convirtió en burbuja creativa: un espacio libre de tecnología, sin computadora, tele ni teléfonos, sólo música. Ni siquiera se oye el timbre. Es un lugar para estar con vos mismo
Flor, dueña de casa

La madera deteriorada del deck de la pileta se reemplazó por las clásicas baldosas vainilla de vereda.
La madera deteriorada del deck de la pileta se reemplazó por las clásicas baldosas vainilla de vereda. Crédito: Javier Picerno

En el fondo está el playroom de los chicos, que se diseñó con idénticas aberturas de incienso y revestimiento en chapa rústica que la casita.
En el fondo está el playroom de los chicos, que se diseñó con idénticas aberturas de incienso y revestimiento en chapa rústica que la casita. Crédito: Javier Picerno

"El crédito de todo es de mi marido, que es súper creativo. Fue él quien articuló en su cabeza estos volúmenes, que además de ser visualmente atractivos nos hacen la vida más linda".

Donde estaba el dormitorio de la casa original se hizo la cocina con una isla de cemento alisado con borde en incienso y una pata de hierro.
Donde estaba el dormitorio de la casa original se hizo la cocina con una isla de cemento alisado con borde en incienso y una pata de hierro. Crédito: Javier Picerno

"La heladera es magnífica. Además del tamaño, ves perfecto lo que hay adentro. ¡Nos copa tanto que le pusimos dimmer! Eso sí, tuvimos que subir el motor a la terraza porque era como tener un Fairlane en la cocina"

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La mesada es de mármol de demolición. Se colocó una bacha también antigua y banquetas, que están intervenidas con tachas, obra del marido de Flor.
La mesada es de mármol de demolición. Se colocó una bacha también antigua y banquetas, que están intervenidas con tachas, obra del marido de Flor. Crédito: Javier Picerno

Los dueños recolectaron los vidrios de colores uno por uno en decenas de anticuarios y los adaptaron a las aberturas porque no querían usar piezas nuevas.

En el ambiente principal, varias rajas de luz compensan la oscuridad que producían el ladrillo y la bovedilla a la vista.
En el ambiente principal, varias rajas de luz compensan la oscuridad que producían el ladrillo y la bovedilla a la vista. Crédito: Javier Picerno

En un extremo está el comedor con piso de cemento alisado en color caramelo con divisiones en mármol y madera, juego de sillas años 60 retapizadas (Cueros Leather) y vitraux de resina de Hernán Dompé. Del otro lado, el bar tiene el frente de una antigua pulpería de San Antonio de Areco, un mostrador de entrada de un petit hotel y banquetas con tapizado de cuero (Cueros Leather) a tono con el piso.

El living en desnivel tiene piso de pino tea heredada, alfombra (Casa Fez, Uruguay), sillón tapizado en pana (Compañía del Comercio) y sofá hecho a medida.
El living en desnivel tiene piso de pino tea heredada, alfombra (Casa Fez, Uruguay), sillón tapizado en pana (Compañía del Comercio) y sofá hecho a medida. Crédito: Javier Picerno

"Tratamos de usar y reutilizar porque nos gusta darles un espíritu de espontaneidad a los ambientes. Nos esforzamos por evitar el denominador común, la simetría, el composé... Siempre intentamos salir del patrón y arriesgar".

El cuarto principal, que corresponde a la parte nueva, se construyó con materiales de demolición para que se asimilara al resto.
El cuarto principal, que corresponde a la parte nueva, se construyó con materiales de demolición para que se asimilara al resto. Crédito: Javier Picerno

"Para el espacio de descanso opté por una paleta de colores claros", dice Flor. Allí, cuadro traído de México, araña de una compra-venta del interior y cómoda con tapa de mármol. El sillón estaba tapizado en lino color crudo y se manchó. Entonces Flor decidió salvarlo pintando la tela con látex, así consiguió ese intenso turquesa que tiene hoy.

El baño del cuarto principal se hizo también con material de demolición: el piso, la bañadera, la ventana, la bacha antigua y hasta las lámparas.
El baño del cuarto principal se hizo también con material de demolición: el piso, la bañadera, la ventana, la bacha antigua y hasta las lámparas. Crédito: Javier Picerno

Los singulares azulejos calcáreos aparecieron debajo del piso de la cocina en la casa original. A los dueños les gustaron tanto que consiguieron más y los usaron en todos los baños.

La vivienda propiamente dicha era una típica casa chorizo con galería.
La vivienda propiamente dicha era una típica casa chorizo con galería. Crédito: Javier Picerno

Hoy, la extensión de la propiedad original que vemos arriba está ocupada por el bar, el living, el comedor y al final, tras el ventanal con rombos, la cocina. La ampliación donde están los cuartos se construyó a continuación.

La galería de la casa principal conserva el piso de damero original de los 70.
La galería de la casa principal conserva el piso de damero original de los 70. Crédito: Javier Picerno

"La pileta se hizo antes de que apareciera la posibilidad de ampliar el jardín, por eso es tan finita. Hoy estamos muy conformes porque, al fin y al cabo te das un chapuzón y ya está, no vale la pena que ocupe tanto lugar".

En el quincho, mesa y bancos de madera pintados de blanco y un espejo de anticuario.
En el quincho, mesa y bancos de madera pintados de blanco y un espejo de anticuario. Crédito: Javier Picerno

El ojo de los dueños para las piezas se evidencia en todos los rincones. Otro acceso a la terraza: una escalera de troncos hincados en la chapa.

La romántica entrada desde la calle. En el camino se hizo una fuente que evoca un viejo jardín.
La romántica entrada desde la calle. En el camino se hizo una fuente que evoca un viejo jardín. Crédito: Javier Picerno

"Cada vez que alguien de nuestras familias se mudaba, mi marido y yo nos agarrábamos lo que nadie quería. A veces las cosas no se lucen fuera de contexto, nosotros somos expertos en darles esa vuelta para hacerlas brillar".

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