Suscriptor digital

La Dolfina, entre la emoción de un homenaje en el Abierto de Palermo y la inquietud por su rendimiento

Pablo y Matías Mac Donough encabeza el homenaje a su padre, Jorge, en la cancha 1 de Palermo; los ocho polistas le rindieron honores utilizando caballos de La Irenita en el último chukker de La Dolfina vs. Alegría/La Irenita.
Pablo y Matías Mac Donough encabeza el homenaje a su padre, Jorge, en la cancha 1 de Palermo; los ocho polistas le rindieron honores utilizando caballos de La Irenita en el último chukker de La Dolfina vs. Alegría/La Irenita. Crédito: Matías Callejo / AAP
Xavier Prieto Astigarraga
(0)
27 de noviembre de 2018  • 23:59

Todos sabían que La Dolfina vencería a Alegría/La Irenita, cosa que terminaría haciendo por 16 a 6. Lo que casi nadie sabía era lo que pasaría antes del último chukker en la cancha 1 de Palermo. "Cambiaso me miraba, se reía, y yo me decía «¿de qué se ríe este tipo?». Estuve un rato mirándolo, hasta que me di cuenta de que estaba con una yegua mía, y vi que todos estaban sobre caballos de La Irenita", contaría más tarde Pablo Mac Donough.

Ambos equipos se reunieron en el centro y formaron como para un primer throw-in de partido. La voz del estadio develó la sopresa: los ocho protagonistas estaban montados a ejemplares del establecimiento de cría de Jorge Mac Donough, cuya imagen aparecía en la pantalla gigante y a quien un accidente polístico le había quitado la vida en marzo.

Palmada de Juan Martín Nero a Pablo. Aplausos de Matías Mac Donough. Los dos hermanos, ayer adversarios, pasaron al frente para liderar el reconocimiento. El menor resopló, cubierto de emoción, y palmeó al mayor. Entrelazaron brazos y se dispusieron a jugar: su papá, querido y admirado en el ambiente y fundador de La Irenita, el segundo centro de cría más presente entre los 40 jugadores del Campeonato Argentino Abierto, con 74 ejemplares en 9 de los 10 conjuntos, había tenido un homenaje en el máximo estadio y el máximo campeonato del deporte al que amó. Profundamente.

Era una idea de David Stirling de hace mucho. Pasó tanto tiempo que Pablo, compañero en La Dolfina, la había olvidado. "Esto es muy lindo para mi viejo, un fanático del polo y mucho más de la cría, que hizo mucho por sus hijos. Nos ha ido mejor que lo esperado con La Irenita, y sobre todo en los últimos años. Ver la foto de él en la pantalla fue impactante. Mi viejo fue gran parte de lo que soy como polista. Estamos muy contentos por haber tenido un padre así", destacó quien ayer hizo su 200º gol en sus 17 años en el Abierto.

Al borde de dejar escapar una lágrima, Matías dijo por su parte: "No lo sabía. «Está esto para Jorge», me dijo Corcho [Clemente Zavaleta, el manager de Alegría]. Terminó el partido y jugamos un chukker dedicado a él, que fue un loco de esto. Fue muy lindo, espectacular".

Más allá de la grata sensación de hacer honor a Jorge Mac Donough, La Dolfina transita un año de menos lucimiento y consistencia. Tanto es así que ya comienza a sonar en Palermo que Ellerstina es el favorito para levantar la copa, algo que viene de hacer en Hurlingham.

Por eso Milo Fernández Araujo se propuso para el compromiso de ayer empezar a recobrar la ambición y el juego de La Dolfina. Una victoria por 10 goles sobre un rival que había perdido por 4 contra el debutante La Ensenada pareció poco para su director técnico, al que se vio preocupado. "Fueron muchos buenos años y eso inconscientemente entra en la cabeza. Está todo en la cabeza, no en la cancha rota ni en la pelota pesada. Hay que hacer un clic y saber que somos el equipo más grande del Abierto, no solo como jugadores sino también de edad, y no hay que dejar pasar este año. Tienen el polo, tienen los goles. Hay que cambiar la actitud, nada más", advirtió el DT.

Para Pablo Mac Donough, la situación es menos alarmante y presenta un atenuante: "Es una temporada difícil de analizar porque jugamos contra equipos de bastante menor handicap y eso no ayuda a medirse para una eventual final", rescató. Y añadió, optimista: "Es cierto que la gente espera que ganemos por más diferencia y Milo nos pide que nos focalicemos más, pero confiamos mucho en este equipo. Se puede jugar mucho mejor, sí. Hay que adaptarse a la cancha, que está muy complicada, como nunca la vi. Pero no hay que volverse locos. Sabemos qué tenemos que hacer. Y que jugando bien, tenemos muchas chances".

Habrá que ver si La Dolfina reacciona a tiempo, pero es cierto que en las finales con Ellerstina poco cuenta cuál llega mejor.

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Usa gratis la aplicación de LA NACION, ¿Querés descargala?