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Cómo tomó River el fallo de Conmebol: el valor de jugar y el golpe de haber perdido la localía

La prioridad de Gallardo era disputar la segunda final
La prioridad de Gallardo era disputar la segunda final
Juan Patricio Balbi Vignolo
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29 de noviembre de 2018  • 23:59

La imagen del sábado fue solo una puesta en escena. Un Monumental colmado, banderas y tirantes desplegados, los árbitros saliendo a hacer el calentamiento, el preparador físico de Boca ubicando los conos para los ejercicios precompetitivos. ¿Todo listo? Menos el fútbol y sus protagonistas. Con el tiempo, se confirmó lo que era un secreto a voces: no habrá súperfinal de la Copa Libertadores en Buenos Aires y River no tendrá el ansiado encuentro con su público tras el 2-2 en la Bombonera.

El cobarde ataque al micro xeneize cuando ingresaba al estadio -que aún sin detenidos ni culpables solo alimenta las teorías- desembocó en una batalla legal entre ambas instituciones que derivó en el fallo que ayer publicó el Tribunal de Disciplina: se desestimó el pedido de Boca, se impuso una multa de 400 mil dólares a River y una sanción de dos partidos a puertas cerradas en competiciones de Conmebol a partir de 2019.

"El partido se va a jugar", fue la frase que los dirigentes le repitieron a LA NACION durante una semana frenética. Desde un principio tuvieron la confianza de que el Tribunal no iba a hacer lugar al pedido de Boca, ya que creían que no tenía sustento legal. Además, consideran que las fuerzas de seguridad encargadas del operativo tienen la responsabilidad central de lo sucedido, algo que se potenció aún tras la renuncia de Martín Ocampo, ministro de Justicia y Seguridad de la Ciudad.

Pero la sensación en los pasillos del Monumental es de fastidio y desazón porque en el fondo sienten que quedó totalmente al margen la supuesta "igualdad de condiciones" en las que se debía definir el partido.

Así, el Millonario no podrá ser local en su estadio y con sus hinchas, algo que el presidente Rodolfo D'Onofrio se había animado a afirmar el domingo, cuando se conoció la segunda suspensión: "La final se va a jugar, no tengo dudas. En River y con gente". Y esa bronca se potencia porque tampoco consideran justo que ambas parcialidades puedan ir al Estadio Bernabéu, cuando en la Bombonera solo hubo hinchas locales.

La confianza que mostró D'Onofrio hace cinco días se fue opacando con el correr de la semana cuando Boca aceleró a fondo para evitar jugar el partido. Así, la "traición" que sintieron los dirigentes, luego de decidir, junto al DT Marcelo Gallardo, no presentar al equipo hasta que los futbolistas rivales estén al 100% de sus condiciones, se maximizó. Y derivó en el exabrupto del miércoles de D'Onofrio: "Angelici, vení a jugar, me diste tu palabra".

Su declaración no fue casual. Aunque luego pidió disculpas, el sentimiento de todo River se vio reflejado en esa frase. "No tengas miedo, vení a jugar", cantaron los hinchas en Mar del Plata en una derrota ante Gimnasia por las semifinales de la Copa Argentina que vuelve a la actual Libertadores una necesidad: el equipo de Gallardo necesita ser campeón para jugar la edición de 2019.

"Es muy difícil abstraerse de todo lo que pasó. El contexto no era el ideal", dijo el DT tras la derrota. Aunque los futbolistas no hablaron, lo sucedido afectó al plantel, pero más por la incertidumbre que por la confianza. A partir de hoy, el foco será dar vuelta la página y conseguir la reacción necesaria.

Ahora bien, ¿en qué lugar quedaron los fanáticos que compraron su ticket y no vieron ni un minuto de fútbol? River, que recaudó 100 millones de pesos por la venta de entradas, tiene decidido devolverle el dinero a los más de 60 mil hinchas. Aunque aún resta saber cómo se hará: según pudo saber LA NACION, el club recién comunicará los pasos a seguir cuando Conmebol aclare el panorama actual.

Ayer, Alejandro Domínguez, presidente del ente rector del fútbol sudamericano, destacó que las entradas para la final en Madrid se pondrán próximamente a la venta y anticipó: "De la recaudación, vamos a hacer un fondo para reconocerle a River".

Habrá súperfinal en España y el campeón se definirá con fútbol. Pero lejos quedó River de quedarse conforme. Al igual que en la vereda de enfrente, hay más bronca que conformidad. Porque saben que perdieron todos: hinchas, dirigentes y jugadores.

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