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Michael J. Fox contó cómo es convivir con el Mal de Parkinson

El actor, de 57 años, fue diagnosticado con la enfermedad neurodegenerativa en 1991
El actor, de 57 años, fue diagnosticado con la enfermedad neurodegenerativa en 1991 Fuente: Archivo
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30 de noviembre de 2018  • 19:36

Casi tres décadas han transcurrido desde que a Michael J. Fox le anunciaron que padecía Mal de Parkinson, la enfermedad neurodegenerativa que modificó por completo su manera de ver la vida.

En una reciente entrevista con la revista Closer Weekly, el actor estadounidense contó cómo es la convivencia con los síntomas, y recordó también el día en que le comunicaron el diagnóstico: "Mi primera reacción fue decirle al médico 'Has cometido un error, no eres consciente de quién soy'. Simplemente pensé: 'Es absurdo que esto me esté sucediendo'. Me asusté y salí corriendo", afirmó.

El trastorno neurodegenerativo que ocasiona el Parkinson, enfermedad que por el momento no tiene cura, presenta síntomas que avanzan con los años y que incluyen temblores, problemas de equilibrio y rigidez de las extremidades, entre otros trastornos. Para paliar estos efectos, hay diversas opciones de tratamiento, entre ellas medicación y cirugía.

A sus 57 años, el inolvidable protagonista de Volver al Futuro confiesa que su reacción más inmediata para hacer frente al drama que se le presentaba fue recurrir al alcohol. "Respondí bebiendo demasiado. Bebí para borrarlo, para que se fuera. Pero esto causó tensión en mi matrimonio, que hasta entonces había sido bueno", continuó.

Fox lleva casado con la actriz Tracy Pollan desde 1988 y con ella comparte cuatro hijos."Mi esposa es una persona increíble y la admiro por su capacidad para lidiar con esto y también para evitar que cayera en la bebida o en el enojo", señaló Fox.

Para el actor, que ha llevado el tema de su enfermedad a la ficción y quien encabeza una fundación dedicada a encontrar una cura para este mal, explica que sus hijos también han sido un gran apoyo. "Ellos se lo toman como algo natural. No sé cómo hemos tenido tanta suerte de que hayan salido así. Es genial", indicó.

A pesar de los efectos que la enfermedad ocasiona sobre su salud, Fox asegura que se niega a permitir que ésta le impida disfrutar del momento presente: "Está bien entender dónde estoy hoy, pero no tengo que pasar mucho tiempo pensando en dónde estaré mañana. Hago lo que necesito: hacer ejercicio, tomar mis medicamentos correctamente o descansar lo suficiente".

El actor confía en que otras personas que padecen este mal puedan tomar su ejemplo y se permitan a sí mismas vivir plenamente. "Alguien dijo una vez: 'Algún día habrá una cura para la enfermedad y será por ti'. Si eso sucede, será mucho más especial que cualquier película o programa de televisión que pudiese haber protagonizado", recalcó.

En una entrevista concedida también este año a la revista People, Fox también había hablado de su enfermedad. El actor se dio cuenta de que algo fallaba en su cuerpo hacia 1990, cuando se despertó una mañana y notó que su meñique izquierdo se movía de forma incontrolable. Al año siguiente, tras una consulta al neurólogo, fue diagnosticado. El actor le dio la noticia a Pollan, se abrazaron y lloraron. Luego recurrió al alcohol como un intento de paliar el dolor.

Por aquellos tiempos, en una ocasión su pareja y su hijo de 3 años, Sam, encontraron a Fox desmayado en un sofá con una lata de cerveza derramándose sobre la alfombra. Fueron días de declive para su carrera, aunque poco a poco fue recuperándose y volvió a tener un papel relevante tras su participación en la exitosa serie The Good Wife.

"La vida me impuso una catástrofe, pero encontré la riqueza de mi alma", sentenciaba años atrás quien supo interpretar a Marty McFly en la famosa trilogía dirigida por Robert Zemeckis.

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