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Alta Fidelidad: Leonardo, Favio y Bob (Esponja)

Fuente: LA NACION
Fernando García
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2 de diciembre de 2018  • 20:52

Página 269 de Leonardo Da Vinci. La biografía, Walter Isaacson, 2018: "Además de de retratar el movimiento contenido en un instante, Leonardo plasmó de un modo magistral los moti dell' anima, los 'movimientos del alma', las emociones. 'Un cuadro o, más bien, las figuras en él representadas tienen que aparecer de tal manera que los espectadores puedan reconocer fácilmente por sus actitudes los deseos más íntimos del espíritu', escribió". Eso de registrar los motti dell' anima podría caberle también a nuestro Leonardo. Aquel cuyas facciones parecen salidas de algunos de los retratos que Pablo Suárez hizo entre los 70 y 80 y que ahora se amontonan en la retrospectiva de Malba. Aquel de entonación enfática, casi solemne, que ya había revolucionado el ojo argentino del cine con Crónica de un niño solo (1965) y Romance del Aniceto y la Francisca (1966) y que en ese 68 convulso tuvo sus 33 revoluciones por minuto con el long play "Fuiste mía un verano". Nuestro Leonardo radiografió un motti dell' anima que su voz, diríamos hoy, se hizo viral: el enamoramiento fugaz, la huella imborrable. Es leyenda que la demanda por el álbum de Leonardo Favio fue tal que la CBS no daba abasto con su fabricación y tuvo que pedirle auxilio a su archirrival, la EMI-Odeón. "Fuiste mía un verano" y "Ella ya me olvidó" comparten cadencia, están en el límite de lo narrado y lo cantado, y por obra y gracia del arreglador Marito Cosentino transmiten, sí en presente, el flechazo partido.

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No fue mía un verano pero tampoco me olvidó del todo. Los que en tiempos de Favio hubieran sido postales hoy son mensajes instantáneos que caen al smartphone. La nieve ha vuelto a Alemania y Josephine manda fotos de árboles y autos emblanquecidos. Le devuelvo un link de Spotify con la canción "Josephine", de Chris Rea, que en el momento en que miro las fotos está sonando en una lista llamada "Daytime Disco". La respuesta me deja helado: "Mis padres me pusieron Josephine por esa canción, porque les gustaba mucho". "Josephine", la canción, es insulsa a más no poder y podría formar parte de lo que llamo "Aspen profundo" (Rick Astley, Christopher Cross, por ahí). Si el hombre le dio nombre a todos los animales como cantaba Dylan, el pop le dio nombre a millones de chicos y chicas como Josephine. Por aquellos hits que Sony reeditó este mes en CD y vinilo yo casi fui un Leonardo más de la Generación X argentina. Así como florecieron los Sandros, Sandras, Noelias y el más común Laura vía el melodramático Raphael. Me cuentan de una millennial que se llama "Camila" porque ese era el nombre con el que Los Redondos tocaban el "Rock para el negro Atila" antes de grabarlo en el doble Lobo suelto Cordero atado y me cuentan de dos gemelos uruguayos llamados "Jei" y "Chu" por.¡Hey Jude! En Perú hay más sorpresas. En 2017 el Registro Nacional de Identificación y Estado Civil difundió una lista asombrosa: 2891 personas se llaman Rihanna, 1256 son Prince y 549 Sting. Nada, pop aparte, como aquel ecuatoriano nacido al borde de una base naval estadounidense al que llamaron "Usnavi".

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"Cada piba que pase con un libro en la mano me traerá tu nombre como en aquel verano". Que verso estremecedor, ¿no? Oída con el paso (y el peso) de la historia, la voz de Favio retumba época. No solo da idea de una mujer joven emancipada por las lecturas sino que preanuncia el perfil peligroso que la idea de libro y lectura iban a tener en la Argentina de la represión. La experiencia colectiva resignifica la inocencia original del texto y de la imagen. Ahí están en YouTube, nuestro Leonardo y la impactante Susana Giménez en la orilla del mar en una de las escenas de Fuiste mía un verano, la película. Bajo el océano, en tanto, suceden otras cosas. Stephen Hillenburg, que murió el martes, fue el creador del maravilloso mundo subacuático de Bob Esponja. Un dibujo lisérgico para el desayuno de los chicos del nuevo milenio. Prefiero pensarlo en una historia de las imágenes sin distinción entre arte y entretenimiento. Bob Esponja es así el último hito del surrealismo. Y nada de eso hubiera sido posible sin la revolución de la perspectiva llevada adelante por Leonardo quinientos años atrás. Qué bien se llevarían en un mashup audiovisual el romance de Bob Esponja y Arenita con "Ella ya me olvidó" de Leonardo, el nuestro.

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