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Potenciá tu creatividad con la dieta sensorial

Hay dietas sensoriales que incluyen una selección de actividades que prenden o calman nuestros sentidos para hacernos más productivas
Hay dietas sensoriales que incluyen una selección de actividades que prenden o calman nuestros sentidos para hacernos más productivas Crédito: ilustración Elda Broglio
Sofía Geyer
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5 de diciembre de 2018  • 15:28

Los estímulos sensoriales que nos rodean pueden despertarnos o adormecernos. ¿No te pasó alguna vez estar sentada en una charla larga, luchando por prestar atención ? El tema te interesa, pero la falta de luz y la monotonía del orador empiezan a hacer que, cada tanto, tu mente se desenfoque con otros pensamientos. Te distraés con el celular, empezás a cambiar de posición de a poco. Buscás mover una pierna inconscientemente, te mordés el labio o la birome que tenés en la mano. Cuanto más tiempo pasa, más difícil te es mantener la concentración.

Aunque no nos demos cuenta, nuestro cerebro es bombardeado constantemente por estímulos sensoriales. Por ejemplo, en este momento, estás recibiendo información visual al estar leyendo este artículo, tus oídos reciben información auditiva del entorno, tu sistema táctil recibe información de la ropa que está en contacto con tu piel... Estos estímulos sensorialesimpactan sobre la regulación de nuestro nivel de alerta y energía y, también, sobre nuestra creatividad. En criollo, afectan el "qué tan despierta" te sentís.

Repasemos algunos mitos y conceptos sobre nuestros sentidos, para que puedas aprender cómo armarte una "dieta sensorial" que te permita gestionar mejor tu energía y boostear (darle un empujoncito) a tu creatividad.

Los siete sentidos (sí: ¡siete!)

Aunque toda la vida nos dijeron que tenemos cinco sentidos..., anatómicamente, tenemos siete. La pregunta es, ¿cuáles son los dos olvidados?

Sistema vestibular: nos informa sobre el movimiento y la posición de nuestro cuerpo en relación con la gravedad. Aunque todavía sigue en el anonimato, es uno de nuestros sentidos más poderosos. Tiene una relación muy fuerte con nuestra percepción del espacio, nuestra coordinación y nuestra regulación. Mirá que poderoso que es que basta con dar un par de vueltas... ¡y hola mareo! Hay muchosa los que cuando termina el día y se acuestan, les caen todas las ideas.¿Será por estar en posición horizontal o porque nuestro cerebro hace un mashup de todo lo que aprendió durante el día? Un poco de las dos.

Sistema propioceptivo: nos da información de nuestros músculos y tendones. Pensá en la cantidad de actividades que realizás con tu cuerpo en las que no necesitás mirar con tus ojos para saber cómo las estás realizando. Nos permite "saber" la posición de nuestro cuerpo todo el tiempo. Algo importante: los músculos de nuestra boca la convierten en un gran centro propioceptivo.

Perfiles sensoriales

¿Tenés alguna amiga súper enérgica, que no para un segundo, a la que te es imposible seguirle el ritmo? O, al contrario: ¿tuviste alguna vez una pareja que disfrutara muchísimo de estar horas y horas tirado en un sillón... y vos no entendías cómo alguien podía estar quieto tanto tiempo?

El perfil sensorial es la forma única en que una persona procesa y responde a la información sensorial de su entorno. Existen distintos perfiles sensoriales: algunos necesitan más sensaciones que despiertan y otros necesitan más sensaciones que calman. El perfil más "hiperreactivo" se siente más abrumado frente a una gran cantidad de estímulos. Por el contrario, los buscadores de sensaciones son más "hiporreactivos", por lo que buscan estímulos constantemente. Hay infinitos perfiles sensoriales: el espectro va desde el híper hasta el hipo, pero en cada uno de los sentidos. Uno puede ser más "sensible" en un sentido, pero más "buscador" en otro. Puedo ser muy sensible con los estímulos táctiles, pero buscar mucho movimiento suave para calmarme y así contrarrestarlo. La combinación de cómo reaccionamos a cada uno de los sistemas (táctil, visual, etc.) hace a nuestro perfil sensorial personal.

Dieta sensorial para boostear la creatividad

Hay sensaciones que "prenden" y otras que "calman" nuestro cerebro. Pensalo de esta manera: ¿cómo te quedás dormida? Cuando apagás la luz (visual), bajás los sonidos (auditivo), entrás en contacto firme con las sábanas de tu cama (táctil y propioceptivo), ponés la cabeza en posición horizontal (vestibular). Si aumentás la intensidad de todos estos estímulos, probablemente te despiertes. Todos los sentidos tienen dos "modos": uno en el que "despiertan" y otro en el que "calman".

Una dieta sensorial es una selección de actividades de nuestro día a día en función de sus características sensoriales, pensadas específicamente para nuestro perfil sensorial. Varía dependiendo de cómo sean nuestros hábitos, rutinas y ocupaciones diarias. No es lo mismo diseñar una dieta sensorial para alguien que pasa todo el día sentado trabajando en la computadora que para un docente que da clases en primaria todos los días.

Por ejemplo, si yo tengo un perfil sensorial por el que soy más "híper" a los estímulos auditivos, suelo usar el movimiento como estrategia para calmarme, y sé que voy a pasar toda la tarde con mis tres hijos, que tienden a ser un poco "ruidosos", puedo planificar una actividad relajante antes y después de estar cuidándolos y usar estrategias "durante" para mantenerme regulada.

¿Cómo puedo conocer mi perfil sensorial?

El primer paso es empezar a registrar tus preferencias sensoriales. Hacé una lista de los sentidos y empezá a anotar en cada uno pensando en las siguientes preguntas:

  • ¿Usás este tipo de información sensorial en algún momento del día?
  • ¿Es una sensación que te calma?
  • ¿Es una sensación que te molesta?
  • ¿Es una sensación que te despierta?

Si lo querés hacer de manera profesional, podés consultar a un terapeuta certificado en integración sensorial (generalmente son terapistas ocupacionales).

¿En qué se relacionan tu perfil sensorial y la creatividad?

Todas tenemos ese "momento" de nuestra semana en que se nos aparecen ideas en la cabeza. A veces es caminando al trabajo, a veces es mientras nos duchamos, a veces es mientras manejamos. Esos minuros en que nos "colgamos" y soñamos despiertas es cuando activamos nuestra red neuronal de la imaginación... y aparecen las grandes ideas creativas.

Todos esos instantes de creatividad tienden a tener algo en común: ocurren durante actividades que hacemos en modo "semiautomático", no tienen mucha demanda cognitiva. No requieren que nos focalicemos 100% en algo en particular. Al no "pensar demasiado", tenemos un "resto disponible mental" para lo creativo.

Ese "momento ducha" aparece en distintas actividades para cada uno de nosotros. Generalmente, está relacionado con nuestro perfil sensorial. Por ejemplo: si sos hiperreactiva a los estímulos auditivos..., lo más probable es que aparezca en momentos en que haya la menor cantidad de sonidos en el entorno. Por el contrario, si sos una buscadora del movimiento, sos una mayor candidata para que aparezca mientras caminás o manejás o cuando salís a correr.

Un consejo: si sabés que en cierto momento del día necesitás que aparezcan los "momentos ducha" porque estás en busca de nuevas ideas, por ejemplo, para un proyecto..., hacé actividades acordes a tu perfil sensorial: escuchá música (si lo auditivo te inspira), mirá revistas o tus cuentas preferidas de Instagram (si lo tuyo es lo visual) o empezá alguna clase nueva en el gym (si sos de las que necesitan estar en acción para que las ideas fluyan).

Diseñá tu dieta sensorial

1. Conocé cuál es tu perfil sensorial. Una vez que entendés lo que tu cerebro y tu cuerpo necesitan, buscan, antojan y hasta evitan a nivel sensorial, podés identificar tendencias en tus conductas y encontrar esas necesidades sensoriales que necesitás reforzar para ser más creativa.

2. Hacé una lista de todas las actividades que necesitás hacer en tu día. Pensá y anotá en cada una de ellas: ¿cuáles te demandan un alto nivel de energía y cuáles uno bajo? Registrá en qué momentos necesitás "prenderte" un poco más y en cuáles necesitás "calmarte".

3. Pensá qué tipo de sensaciones te aporta cada una de esas actividades tomando como base los siete sentidos. Por ejemplo: ¿vas a estar moviéndote o vas a estar sentada? ¿Va a haber ruido o es un lugar silencioso? ¿Vas a estar comiendo (información táctil y propioceptiva oral) o no está permitido?

4. Diseñá estrategias acordes a tu perfil sensorial para "prenderte" y otras para "calmarte". Buscá incorporarlas en los momentos del día en que las necesites.

Expertas consultadas: Ailin Tomio, psicóloga y magíster en Neurociencias Sociales y del Consumidor de New York University. E. Mariko Yamazaki-Sánchez, especialista en integración sensorial, doctora en terapia ocupacional de la Universidad del Sur de California.

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