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"El tenis me da energía": la historia de John Powless, el Nº 1 del mundo de 86 años que le gana al cáncer

Sebastián Torok
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3 de diciembre de 2018  • 22:08

John Powless es un libro abierto, una tentación para cualquier director cinematográfico hambriento de historias fuera de lo común en el deporte. Tiene 86 años (nació en agosto de 1932, en Illinois, EE.UU.) y, literalmente, las vivió todas. Con orígenes de granjero, el deporte lo llevó a recorrer el mundo. Compitió al fútbol americano, al beisbol y al básquetbol, donde también se desempeñó como entrenador. Apasionado por el tenis, se convirtió en uno de los jugadores Seniors con mayor éxito en la historia, ganando más de 40 títulos. Fue uno de los primeros entrenadores de Arthur Ashe, el primer afroamericano aceptado en el equipo estadounidense de Copa Davis y ganador de Wimbledon (fallecido a los 49 años tras infectarse de VIH en una transfusión de sangre). Hace un tiempo, mientras jugaba un torneo de tenis en Turquía, Powless se sintió mal de salud, lo trasladaron a un hospital, lo estudiaron, le diagnosticaron cáncer de colon y le dieron 18 meses de vida. Aquello fue hace., cuatro años. Hoy es el número 1 del mundo en +85, la categoría de edad más longeva de la Federación Internacional de Tenis.

"El tenis me da energía", dijo en las últimas horas a LA NACION, desde Porto Alegre, donde el circuito de veteranos lo llevó la semana pasada a participar -y a ganar- el 33º Seniors Internacional Copa Yone Borba Dias, un certamen integrado por 224 jugadores, de 35 a 88 años. Consciente del efecto de sus palabras, añadió, con una vitalidad fabulosa: "Si no estuviera activo y si no viajara a jugar al tenis, me sentiría vacío, cabizbajo; me estaría ganando la muerte. Pero hago todo lo contrario. Originalmente me dijeron que tendría 18 meses de vida y fue terrible escucharlo. Pero me siento bien. La quimioterapia que te insertan en tu cuerpo hace mal; muchas personas pierden el pelo y las cejas. Varias cosas de ese tipo sucedieron conmigo también, pero estoy luchando para vencer el cáncer y lo estoy logrando".

Crédito: Gentileza Gustavo Werneck

A esta altura, la severa enfermedad que en su momento le diagnosticaron a Powless no parece ser su mayor preocupación. En agosto pasado, la ciudad de Madison (Wisconsin), donde reside, fue dañada por lluvias e inundaciones históricas y la academia de tenis que lleva su nombre quedó, prácticamente, destruida. El agua arruinó las canchas, los vestuarios, el restaurante, los salones, el estacionamiento. Hasta quedó gente atrapada en las instalaciones el mismísimo día en el que se desataron las tormentas. El perjuicio gira alrededor de los US$ 500.000, pero la empresa aseguradora le soltó la mano a Powless y le comunicó que no afrontaría los gastos. Angustiado, debió pedir un préstamo bancario a 20 años para empezar a reconstruir su academia ("Lo terminaré de pagar cuando tenga 106 años. Espero llegar...", sonrió, para no llorar). Socios y vecinos de la academia organizaron distintas colectas para tratar de colaborar, pero hasta ahora recaudaron 30.000 dólares.

Si no estuviera activo y si no viajara a jugar al tenis, me sentiría vacío, cabizbajo; me estaría ganando la muerte. Pero hago todo lo contrario
John Powless

Más allá de los golpes de la vida, Powless ostenta un gran espíritu. Y siempre trae a escena a Arthur Ashe, una personalidad que lo marcó a fuego. "A Arthur lo conocí cuando él tenía 15 años y a mí me nombraron coach del equipo junior de Copa Davis. Yo tenía ocho jugadores en el equipo y Arthur era de los últimos; los otros siete eran mejores. Pero a partir de los 18 años se volvió mejor y más fuerte. Antes era muy flaco. Antes de que muriera (en 1993) me pidió si podía ir a Detroit o a Michigan a encontrarme con él y por distintos compromisos no pude hacerlo. Al tiempo, yo estaba en un aeropuerto, alguien se me acercó y me dijo: 'Lo siento por tu amigo'. No sabía de qué me hablaban, pero vi en televisión que había muerto y no lo pude creer. Me costó aceptar su muerte, lo lloré muchas veces hasta darme cuenta de que ya no estaba. Fue alguien muy importante para el deporte, que peleó por la inclusión y los derechos sociales. Era muy pacífico y querido. Fue todo un símbolo".

Apasionado por el tenis, se convirtió en uno de los jugadores Seniors con mayor éxito en la historia, ganando más de 40 títulos. Fue uno de los primeros entrenadores de Arthur Ashe, el primer afroamericano aceptado en el equipo estadounidense de Copa Davis y ganador de Wimbledon

En decenas de torneos de aficionados Powless fue compañero de dobles del recientemente fallecido George H. W. Bush, el 41º presidente de los Estados Unidos (y, según dicen, el más fanático del tenis de todos los mandatarios estadounidenses de la historia). "Tengo casi 90 años, pero estoy disfrutando de estar activo, honrado de poder viajar, encontrarme con amigos y hacer nuevas amistades -sentenció Powless-. Voy a jugar al tenis mientras esté vivo y ojalá pueda hacerlo por mucho tiempo. Espero que mi historia inspire a las personas con graves enfermedades. Ahora regresaré a mi país porque tengo pendientes algunas sesiones de quimioterapia. Y, luego, otra vez a viajar para jugar al tenis".

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