Suscriptor digital

La argentina que se fue del país por amor y hoy calza a las estrellas suecas de rock

.
.
Gabriela Origlia
(0)
4 de diciembre de 2018  • 15:10

Andrea Reschia emigró a Suecia , en 2003, por amor, pero le advirtió a su pareja que trataría de trabajar en su profesión y, sino, "vería" si se quedaba o no. Desde entonces sólo regresa de vacaciones. Sus diseños de calzado, Reschia, están presentes en las principales casas de moda de Estocolmo y acaba de cerrar un acuerdo con una distribuidora de productos escandinavos en Estados Unidos. Sus "embajadoras" son rockeras, íconos de esa música en Suecia.

Cuenta a LA NACION que este año venderá unos 600 pares de 400 euros promedio. Triplicó el número en los últimos cinco años y espera multiplicarlo por dos hasta 2020. "Vamos creciendo de a poco, a finales del 2017 sumamos un socio sueco capitalista, que aportó un monto no muy grande pero que permitió expandirnos. Si el distribuidor en Estados Unidos se suma a la alianza será un antes y un después", explica.

No tienen locales propios, venden en las dos tiendas departamentales más lujosas de Estocolmo y en boutiques de diseño. "Nos ayudaron mucho las embajadoras de marca; la mayoría vinculadas con la música y actrices. Estamos alineados con bandas; somos muy del negro, monocromáticos", describe. Entre sus clientas están Nina Persson (ex The Cardigans), Neneh Cherry y Kajsa Grytt.

.
.

Uno de sus diseños símbolo es "Durango Boot", una recreación de bota texana en clave minimalista, desarrollada pensando en "un gaucho argentino, femenino y contemporáneo, viviendo en Escandinavia".

Reschia define a su marca como "una versión lujosa" de la inglesa Doctor Martens (se distingue por su exclusiva suspensión neumática). "Somos punk lujosos". Fabrica en Italia y subraya que, para competir en el segmento Premium de Suecia, debe ser "made in Italy; Argentina es sofisticada y exótica; ojalá en algún momento podamos volver a producir ahí".

El "volver" se refiere a sus primeros años en Estocolmo, cuando las marcas de ropa no tenían zapatos (sí accesorios y carteras) y le ofreció a una diseñadora hacerle una colección para su show. Fabricó 15 pares de botas en Argentina con Fabián Ferraro. "Todo se dio; en Argentina se podía exportar y producir con calidad y el mejor cuero y, en Suecia, había demanda. Con todo 'made in Argentina' arranqué como consultora y agencia de producción. Llegamos a hacer 5000 pares al año".

A fines de 2009 la ecuación cambió: "En Suecia el diseño, la calidad suprema y la sustentabilidad vende bien; no es que la gente compra todo el tiempo. Entonces decidí apuntar al nicho; estaba presionada a abrir mi propia marca. Como me conocían, confiaron y la primera colección fueron 150, 200 pares".

Reschia egresó de Diseño de Indumentaria y Textil de la Universidad de Buenos Aires (UBA) en 1997 y enseguida empezó con modelaje de zapatos en el INTI y en Italia y con la cátedra Silvia Barretto. Sumó 15 fábricas en las que hacía consultoría de diseño y armado de colecciones por un convenio con la Cámara de Calzado.

"Así arranqué una vida dedicada al zapatito -dice-. Tal vez el gusto era de chica porque mis abuelos tenían una fábrica de medias, donde crecí jugando y escuchando los fierros; lo que me gustaba era ver cómo se hacía. Fue idea poder aplicar la creatividad de la cátedra en la realidad".

Los proyectos de la marca apuntan a estar en Estocolmo, Londres ("hay una gran oportunidad para nosotros"), París , Nueva York , Los Ángeles ("por nuestro enlace con lo artístico) y Buenos Aires ("soy argentina y quiero estar"). Reschia enfatiza que la clave es "estar en las mejores vidrieras del mundo, pero no muchas. Vendemos mucho online pero también tenemos que estar presentes para que nos conozcan".

La diseñadora deja un consejo para emprendedores de su área: "El capital es muy importante; el creativo necesita un socio que le ponga los recursos; no es un pacto con el diablo. Sin recursos es una agonía, no se disfruta lo que se hace".

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Usa gratis la aplicación de LA NACION, ¿Querés descargala?