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Infecciones vaginales: por qué afectan al 75% de las mujeres y cómo prevenirlas

Fuente: OHLALÁ! - Crédito: archivo La Nación
Jimena Barrionuevo
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5 de diciembre de 2018  • 14:20

Afectan a un 75% de las mujeres al menos una vez en su vida. Y de ellas, la mitad suelen tener un segundo episodio y hasta a veces un tercero, ¡o más también!. ¿Estás en el grupo? ¡Claro que sí! ¿Quién no tuvo alguna vez esa molesta sensación de picazón, incomodidad e incluso dolor en algunos momentos? Es que las infecciones vaginales nos acompañan a lo largo de la vida y, aunque parezcan un asunto sin importancia, te limitan en algunas situaciones. Pero ¿por qué aparecen? ¿Por qué se repiten?

"Normalmente la vagina y la vulva son zonas húmedas y poseen una ecología propia que las mantiene en equilibrio con las bacterias contaminantes. Ese equilibrio puede romperse por diferentes causas. Enfermedades sistémicas, consumo de antibióticos, disminución de las defensas por estrés y otros motivos. También por el uso continuo de protectores diarios, higiene exagerada local con productos inadecuados, uso de jeans ajustados y bombachas de lycra que no absorben la humedad y pueden generar procesos alérgicos. Tampoco nos olvidemos de los juegos sexuales y de las relaciones íntimas", explica la Dra. Beatriz Literat, médica sexóloga clínica y ginecóloga, a cargo del Departamento Sexología y Disfunciones Sexuales de Halitus Instituto Médico.

Tu vagina es un ecosistema en el que habitan una gran variedad de microorganismos. ¿Los más abundantes? Son unos llamados lactobacilos, cuya presencia es beneficiosa y mantiene el equilibrio interno ya que producen ácido láctico y otros compuestos antimicrobianos que evitan la proliferación de gérmenes patógenos. Pero cuando este equilibrio se altera, puede aparecer una infección. Las más frecuentes son las candidiasis (son las que ocurren en más del 80% de los casos).

Los síntomas más frecuentes son el prurito o picazón vulvar y vaginal, y el flujo, que normalmente es transparente y sin olor pero, cuando hay una infección se vuelve blancuzco, amarillento o verdoso con olores característicos según el tipo de bacteria que lo produjo. "También puede aparecer irritación en la uretra, que causa deseos frecuentes de orinar o sensación de no haber terminado de orinar", agrega Literat.

Qué hacer

¿Cómo se trata? Ante todo es importante que, ante cualquiera de estos síntomas, consultes con el especialista para que te realicen un examen y, probablemente, un cultivo para que determine qué tipo de germen es el causante del desequilibrio y cuál es el antibiótico más adecuado para combatirlo. "El tratamiento para la infección vaginal normalmente se realiza con el uso de antifúngicos en forma de pomada, comprimidos vaginales u óvulos que se deben aplicar durante tres días o en una sola aplicación para combatir los hongos. Sin embargo, cuando la infección es provocada por otro tipo de microorganismos, como las bacterias, el médico puede prescribir el uso de antibióticos orales o de aplicación vaginal, para eliminar las bacterias y aliviar los síntomas", indica el Dr. Hernán Jensen, Jefe del Servicio de Obstetricia y Ginecología del Sanatorio Otamendi.

Sabemos que estos temas despiertan las solidaridad femenina y, aunque contarlo a las amigas siempre ayuda, los médicos desaconsejan usar la crema o el óvulo que le funcionó a otra. Es que, según aclaran los especialistas, últimamente se ha observado un número importante de pacientes que presentan resistencia bacteriana a ciertos antibióticos, por lo cual el cultivo es un test muy importante que debe realizarse para determinar el antibiótico preciso para cada caso.

No te dejes estar. Reforzar la higiene de la zona no va a resolver la infección. Y hay que estar atentas porque, cuando las infecciones se tornan crónicas, existe el riesgo de que migren hacia el cuello del útero y las Trompas de Falopio y povoquen una inflamación. "En el caso de la vaginosis bacteriana, produce la Enfermedad Pélvica Inflamatoria, un proceso patológico que afectará la fertilidad. Existen muchos casos en los que se diagnosticó esta situación en pacientes infértiles y otros en los que, aún cuando se logra el embarazo, la infección pasa desapercibida y se producen partos prematuros", sostiene la Dra. Literat.

Pero, la buena noticia es que, aunque no siempre se pueden evitar, hay una serie de medidas para prevenirlas y facilitar su curación:

  • No te automediques. Muchas veces vamos a la farmacia más próxima o recurrimos a la automedicación. Un mal hábito, ya que para tratarlas adecuadamente hay que precisar el tipo de infección, algo que solo puede determinar el médico.
  • Atenta a los síntomas. Un flujo irregular (más espeso y blanco o grisáceo), de olor desagradable, ardor al orinar o al tener relaciones sexuales pueden ser síntomas indicativos de una infección.
  • Control y seguimiento médico. En general no suelen tener consecuencias, pero es importante tratarlas y hacer seguimiento (especialmente si estás embarazada).
  • ¿Pastillas, óvulos o cremas? La elección de uno u otro depende de cada caso y de la gravedad de la infección, por lo que siempre hay que consultar al médico.
  • Algodón. Usá ropa interior de algodón. Olvídate de la seda, y de los materiales sintéticos o de encaje porque suelen incrementar la sudoración, y más en verano.
  • Tomá probióticos. Incorporá a tu dieta productos ricos en Lactobacillus acidophilus, que favorezcan la repoblación de tu flora intestinal y vaginal, como los yogures. En algunos casos se pueden administrar también productos ricos en probióticos por vía vaginal. Consulta a tu ginecólogo/a o farmacéutico cuál puede ser el más adecuado.

Fuente: OHLALÁ! - Crédito: Latinstock

"Que no se infecte la autoestima"

Por la Lic. Mariana Kersz. Psicóloga y Sexóloga. Directora de Clínica de Parejas.

Cuando los psicólogos y sexólogos trabajamos en equipo con el resto de los profesionales, buscamos también brindar las herramientas y los recursos adecuados para que esa mujer siga sintiendose deseada y deseante, sin convertir su vagina en un problema. Por el contrario, se trata de que mientras atraviese el tratamiento adecuado, pueda seguir disfrutando de la sexualidad en todas sus expresiones posibles, quizás obviando la penetración, pero potenciando las caricias sensuales, el erotismo y la seducción en la pareja, de modo que su autoestima siga fortalecida y no se vea afectada su seguridad, su confianza en sí misma o comience a haber conflictos de pareja a causa de la falta de sexo con penetración. Por eso me gusta trabajar desde tres aristas.

  • Autoestima: apuntalar su confianza personal y el vínculo con ellas mismas. Las emociones y los sentimientos de una mujer que ve afectada su vida sexual fluctuan. Por eso es fundamental el acompañamiento profesional que pueda proveer no sólo la escucha, sino también la técnica adecuada para fortalecer los recursos que la paciente ya tenga y para que logre aprender nuevas herramientas que le permitan disfrutar de una mejor calidad de vida.
  • Pareja: en muchos casos hay una notoria fijación de los hombres por tener sexo con penetración...y el evitar esto cuando la mujer no puede tener relaciones vaginales se convierte en un conflicto dentro de la pareja, que los aleja y merma la frecuencia sexual. Por el contrario, poder tener un acompañamiento sexológico brinda una mirada abarcativa e integrada de la sexualidad de ambos y genera un nuevo modelo de pareja con su sexualidad plena en todas sus expresiones, aun evitando momentáneamente la penetración.
  • Ejercicios: desde ejercicios muy simples como mirarse con un espejo todos los días, hasta dibujar la vulva o besarse cada noche bajo las sábanas, los ejercicios y técnicas de sexología permiten a cientos de mujeres recuperar la confianza en ellas mismas y en su potencial sexual.

Expertos consultados: Dra. Beatriz Literat. Médica Sexóloga Clínica y Ginecóloga (MN 50.294), a cargo del Departamento Sexología y Disfunciones Sexuales de Halitus Instituto Médico. Dr. Hernán Jensen (MN 8951). Jefe del Servicio de Obstetricia y Ginecología del Sanatorio Otamendi. Lic. Mariana Kersz. Psicóloga y Sexóloga. Directora de Clinica de Parejas.

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