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Schwartzman elevó la vara y se aferra a los detalles para progresar: nuevo calendario y encordado más "veloz"

Diego Schwartzman busca nuevas metas
Diego Schwartzman busca nuevas metas Fuente: Reuters
Sebastián Torok
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5 de diciembre de 2018  • 23:59

Diego Schwartzman terminó la temporada, por primera vez, entre los mejores 20 del circuito (17º, más precisamente). Además, entre junio y julio alcanzó durante cuatro semanas su mejor ranking histórico, quedando a un paso del top ten: 11º. El Peque, que desde hace más de dos años eligió, con valentía, intentar salir de la zona de confort e ir por más, siguió evolucionando, continuó elevando la vara. Optimizó muchos de sus registros, logró triunfar por primera vez en su carrera sobre césped y se convirtió en un tenista muy valorado en la cima del tour (fue una costumbre verlo entrenarse con las mejores raquetas del ranking y hasta actuó en la Laver Cup). Competidor y perseverante, irá por más en 2019. Es consciente que el desafío es mayúsculo, pero para ello se propuso analizar cada detalle con su equipo para tratar de seguir perfeccionándose.

"Durante los últimos dos años jugué muchísimos partidos, sumé un montón de compromisos nuevos, con mucho más desgaste, viajes, menos descansos y necesitaba las vacaciones, pero ya estoy a full nuevamente. Venimos haciendo las cosas muy bien y queremos seguir en esa línea", le dijo Schwartzman a LA NACION en uno de los momentos libres que le permitió la pretemporada en las canchas de polvo de ladrillo del Racket Club, en Palermo, bajo la supervisión de sus entrenadores, Juan Ignacio Chela y Leonardo Olguín, y de su preparador físico, Martiniano Orazi. Durante esta temporada, el Peque disputó 58 partidos, con 33 victorias ( ganó el ATP 500 de Río) y 25 derrotas.

Teniendo en cuenta que el jugador de 26 años iniciará su calendario en la segunda semana de 2019 sobre el cemento de Sydney (aunque antes, a mediados de este mes, participará de los Interclubes de primera división de la Asociación Argentina de Tenis para San Lorenzo, también sobre cancha dura), puede parecer extraño que los ejercicios tenísticos que está realizando sean sobre superficie lenta. Pero tiene una explicación, claro. "Trabajar sobre tierra me ayuda para ganar fuerza de piernas durante las primeras semanas de físico y para coordinar los apoyos. En cemento uno ahorra muchos pasos, muchas veces es simplemente tener buena postura. Pero este sábado ya arranco sobre cancha dura", explicó.

Una opción distinta que Schwartzman está probando está en la raqueta, más precisamente en el encordado. Está utilizando cuerdas de tripa natural combinadas con las clásicas sintéticas, lo que toma una denominación de encordado "híbrido". ¿Para qué sirve? El Peque comentó: "La cuerda de tripa genera que la pelota salga despedida mucho más, provoca más velocidad en la mano. Siete u ocho de los top ten juegan así (NdeR: Juan Martín del Potro es uno de ellos). Son detalles en la búsqueda de mejorar un poco más, de tener un plus. Quise probarlo en el polvo de ladrillo para sentir un poco el efecto y ver cómo me siento. Me tengo que adaptar".

Cómo distribuir la energía durante todo el año y no desgastar la maquinaria más de la cuenta es fundamental. Y en eso trabajan con miras al futuro inmediato. "Para seguir estando ahí arriba hay un montón de análisis que hay que hacer para que el cuerpo no colapse", sentenció el hincha de Boca. Y amplió: "En los últimos años competí desde la primera semana, pero ahora no la jugaré. Elijo hacer un poco más de pretemporada, pasar más días en casa, pasar fin de año acá. Con el nuevo torneo de Córdoba (4 al 10 de febrero) reemplazaré esa semana que no jugaré. Vamos a pensar muy bien el calendario. Tengo la idea de no jugar la gira de polvo posterior a Wimbledon y viajar directamente a la gira de cemento en Estados Unidos, que me viene dando alegrías".

Haber optimizado sus actuaciones en la Copa Davis (frente a Chile y Colombia, ambas series en San Juan), vencido a Kevin Anderson (era 7º) en 8vos de Roland Garros y batallado frente a Rafael Nadal en dos partidos fabulosos que terminó perdiendo (4a ronda de Australia y cuartos de final en el Bois de Boulogne) son algunos de los momentos altos que Schwartzman atesora de 2018. Como puntos en contra apunta las pobres actuaciones que tuvo en varios ATP 250, ingresando como adelantado: "No es excusa, pero arrancar el miércoles o jueves me cuesta. Prefiero arrancar desde el primer día para tener más ritmo. Pero debo mejorar esas cosas".

Schwartzman ya logró superar el ranking individual más valioso de Chela (15º en 2004). Ahora va por el de uno de sus mejores amigos, Juan Pico Mónaco (10º en 2012): "Quiero llegar al número 10. Sería algo espectacular. El 11 fue muy lindo, pero hay que pensar en cómo mantenerse y, sobre todo, en ir por más".

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