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Por qué Stornelli y Rívolo creen que hay que revisar las decisiones del juez

Hugo Alconada Mon
Hugo Alconada Mon LA NACION
Stornelli reclamó una medida que el juez Bonadio no había solicitado
Stornelli reclamó una medida que el juez Bonadio no había solicitado Fuente: Archivo
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6 de diciembre de 2018  

Pura lógica. Para los investigadores de los cuadernos de la corrupción , procesar y detener al CEO del grupo empresario más importante de la Argentina es una cuestión lógica, que debiera resultar hasta obvia. Y así lo plantearon al apelar la resolución del juez Claudio Bonadio que procesó a Paolo Rocca , pero sin ordenar su prisión preventiva.

Para los fiscales federales Carlos Stornelli y Carlos Rívolo , los argumentos que esbozó Rocca durante su indagatoria resultaron endebles. ¿Por qué? Porque buscó deslindar toda la responsabilidad en sus subalternos, pero sin resolver los cuestionamientos sobre el "dominio del hecho" y la "ignorancia deliberada".

¿Qué significan esas frases? Para los fiscales, que Rocca -el "principal"- no podía no saber lo que hacían sus colaboradores con su propio dinero. Y si no sabía es porque como CEO no quería saber.

Rocca asumió, por el contrario, el rol que en España también buscaron Lionel Messi y Cristiano Ronaldo cuando afrontaron acusaciones de evasión. Ambos argumentaron que nada sabían sobre sus impuestos. Messi lo deslindó en su padre, y Ronaldo, en su agente. Y la historia terminó con Messi condenado por la Justicia española, mientras que Ronaldo llegó a un acuerdo con el fisco y pagó una multa millonaria.

Así, en los tribunales de Comodoro Py, Rocca planteó durante su indagatoria que dos de sus colaboradores de mayor confianza, Luis Betnaza y Héctor Zabaleta, contaban con la suficiente autonomía como para tomar decisiones y disponer de dinero sin consultar con él.

Fue entonces cuando los fiscales le preguntaron si esa autonomía también les permitía efectuar pagos ilegales. Es decir, sobornos. Y Rocca respondió que no, tajante.

¿De dónde salió el dinero?, le repreguntaron. Y Rocca respondió que de las oficinas centrales del grupo Techint y de las arcas que disponen los pagos a los accionistas.

¿Entonces los accionistas y los síndicos del holding estaban al tanto?, ahondaron los fiscales. Y Rocca replicó que no, que solo Betnaza y Zabaleta estaban al tanto.

La versión de Rocca durante su indagatoria se contradijo así con lo que relató uno de los exfuncionarios devenidos "arrepentidos", Claudio Uberti, y lo que el propio Rocca relató durante una aparición pública, quince días después de que estalló el escándalo de los cuadernos.

Conocido como el embajador paralelo en Venezuela, Uberti relató que durante un viaje del entonces presidente Néstor Kirchner a Venezuela, en 2005, "Rocca se le acercó a Kirchner, le hablaba, lo tironeaba, y yo me acerqué a Betnaza [para decirle] que le dijera a Rocca que no lo atosigara". Y que fue en ese contexto que el ministro Julio De Vido le pidió a Uberti que le comunicara a Betnaza: "Si quiere que lo tratemos bien, tienen que ponerse", lo que así ocurrió de regreso en Buenos Aires.

Trece años después, Rocca aportó más detalles sobre aquel episodio en el Hotel Sheraton, el 16 de agosto pasado. Relató que Techint afrontaba "amenazas con mucha violencia" en Venezuela y sostuvo: "En esta circunstancia, por lo que entiendo, Luis Betnaza accedió a una exigencia del Gobierno de aquel entonces en un apoyo supuestamente para el compromiso que conllevaba a toda la gente del ministerio". Por eso, para Bonadio y los fiscales, las declaraciones públicas de Rocca y sus respuestas durante la indagatoria reforzaron las sospechas de que el CEO de Techint sabía sobre las coimas o escogió no saber en un intento de despegarse si salían a la luz.

Pero para Stornelli y Rívolo el avance judicial debe llegar mucho más lejos. Por eso, así como ayer pidieron la prisión preventiva de Rocca, antes solicitaron a la Cámara Federal que revirtiera la falta de mérito con que Bonadio benefició a Zabaleta y otros subalternos de varias empresas -como Javier Sánchez Caballero, de Iecsa, y Francisco Valenti, de Impsa-, tras concluir que no existe la "obediencia debida" en delitos de corrupción.

De convalidarse la falta de mérito de esos altos ejecutivos que se encargaron de entregar los bolsos, remarcaron, Zabaleta se habría limitado a seguir órdenes de Betnaza, quien a su vez habría delinquido con el dinero y para beneficio -pero a espaldas- de su jefe, que en teoría nada supo.

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