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Ernesto Clarens deberá declarar por el lavado de más de 500 millones de pesos

Fuente: LA NACION
Candela Ini
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6 de diciembre de 2018  • 10:34

Ernesto Clarens, dueño de la financiera Invernes y conocido como "el financista K", quien admitió en la causa de los cuadernos de las coimas haber cobrado millones de pesos de origen ilícito, deberá prestar declaración en una nueva causa, donde se investiga el lavado de más de 500 millones de pesos provenientes de la obra pública. El fiscal Gerardo Pollicita elevó un requerimiento de instrucción al juez Julián Ercolini, y pidió que sean citados a prestar declaración indagatoria Clarens, los dueños de la empresa Gotti, y casi veinte empresarios más.

Esta causa está vinculada con la investigación que llevaron adelante Pollicita y Ercolini por las irregularidades en las adjudicaciones de obras públicas a la empresa de Lázaro Báez por parte del gobierno anterior, donde será juzgada Cristina Kirchner en febrero, en un juicio oral y público.

En esa causa, donde se investiga el delito precedente, el objeto es la asociación ilícita entre Cristina Kirchner y Lázaro Báez quienes, según el fiscal, "se habrían dedicado de manera sistemática y constante a llevar a cabo negocios espurios con el objetivo de apropiarse de fondos públicos, evidenciando de esta manera una matriz de actuación propia, en lo que la comunidad internacional ha definido como hechos de corrupción".

"Maniobra criminal"

Según el fiscal, la hipótesis que se investiga ahora, en esta nueva etapa, consiste en "la maniobra criminal implementada entre los años 2005 y 2009 por medio de la cual se llevó adelante un mecanismo de reciclaje de una parte importante de ese dinero a través de la ficción de costos inexistentes, con el fin de otorgar a dichos fondos apariencia de licitud, distanciándolo de su origen delictivo en la defraudación al Estado nacional".

La maniobra de lavado desarrollada por Báez y Clarens se habría apoyado en tres pilares: la canalización de los fondos hacia la empresa Gotti y el manejo financiero a cargo de Invernes (empresa de Clarens), la salida contable del dinero hacia afuera del Grupo Báez por medio de erogaciones imputadas a servicios inexistentes, y la negociación de los cheques en financieras y su conversión en efectivo, impidiendo su trazabilidad.

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