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Con qué vino empezar si te gusta la cerveza

Ir de pintas es un gran plan veraniego, pero de vez en cuando vale la pena probar con una buena botella
Ir de pintas es un gran plan veraniego, pero de vez en cuando vale la pena probar con una buena botella Crédito: Shutterstock
Joaquín Hidalgo
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6 de diciembre de 2018  • 17:45

Cada noche los bares de cerveza estallan de gente pinteando. La rutina es la misma: después del laburo, encaran rumbo al mismo bar de siempre o se aventuran al que esté más cerca y piden una pinta.

Pero, como todas las rutinas, esta puede aburrir un poco. Al menos, pide rotar con otra de vez en cuando. De hecho, ya lo describió muy bien Philippe Delerm en su libro El primer Trago de Cerveza: ese primer sorbo refrescante es el único que emociona, la razón para ir al bar; los demás son pura inercia.

En esta búsqueda de emociones se abren dos caminos para el bebedor de cerveza: algunos cambian de bar y van hacia la coctelería; y otros se sientan a la mesa acompañados de un vino .

Habiendo descubierto que hay un mundo de sabores entre pintas -en eso la movida cervecera es una excelente escuela- empezar a descubrir los vinos es un paso natural: ninguna otra bebida en el mundo ofrece tanta diversidad de estilos entre blancos, rosados, tintos, espumosos, fortificados, dulces y exóticos vinos de velo o naranjos.

Entonces. ¿Por dónde empezar? Compartí una botella y pagá menos que una pinta, con esta guía sencilla de estilos.

Si te gustan las IPAS

Con ese nombre se conoce a las cervezas amargas y lupuladas, que enamoran por su perfume a veces floral y otros herbal, aunque siempre con cuerpo y buen amargor. De paso, son las que están de moda y, confieso, a mi me encantan. Por eso, quien las elige podrá identificarse también con algunos Cabernet Franc. Es el raro del mundo del vino, aromático y con cuerpo, pero de alta intensidad gustativa. Por ejemplo, Desquiciado 2015 ($340), Fabré Montmayou (2015, $323) o Tomero (2016, $295).

Si te gustan las Honey

Como su nombre lo indica, este estilo de cervezas tiene miel para conseguir ese gusto dulzón y suave, que apenas contrasta con un amargo muy delicado. Amable, este tipo de cerveza tiene paralelo en el vino: blancos de un dulzor suave y con buena frescura, como los que hoy ganan la góndola a precios módicos: por ejemplo, Marló ($150), Eugenio Bustos Dulce 2018 ($160) y Santa Julia Chenin Dulce Natural 2018 ($170).

Si te gustan las Bock o Brown Ale

Este estilo predominantemente inglés y belga enamora por su perfil robusto, con intenso sabor de la malta tostada que le da color y aroma, que las hace ahumadas. Tintos así hay muchos, que suman cuerpo e intensidad en un plan más elegante. La variedad de uva no es buena guía en esto aunque Malbec es lo que más abunda. Mejor prestar atención a la palabra roble o crianza. Buenos ejemplos, son: Vicentín Blend de Malbec 2015 ($381), Trapiche Malbec Impuro 2017 ($321), La Posta Paulucci Malbec 2016 ($470), Tucumén Malbec 2017 ($270) y el viejo y querido San Felipe Roble Malbec 2017 ($190).

Si te gustan las Kolsch

El nombre de este estilo corresponde a la ciudad alemana de Kolsch, Colonia para los amigos. Se popularizó en el mundo como la típica cerveza alemana ligera, dorada y de paladar refrescante, poco aromática. Pensada para la sed, en el vino su equivalente son los buenos blancos refrescante que encontrarás entre los Chardonnay. Ejemplos perfectos para quitar la sed, son: Killka 2018 ($210), Domaine Bousquet 2018 ($269) y Cruz Alta 2017 ($199).

Si te gustan las Sour Beer

Este tipo de cervezas están ascendiendo en el mercado. Es ácido y ligero de cuerpo. El aroma es muy variable aunque priman los cítricos. Igual que la mayoría de los Sauvignon Blanc de nuestro mercado, perfectos para beber fríos y sin prisas. Para descubrir, empezaría por Casa Boher 2018 ($360), Finca La Anita 2018 ($330) y La Linda High Vines 2018 ($330) en un estilo de acidez moderada; Andeluna 1300 2018 ($315) y Alto Sur 2018 ($199), en uno más filoso.

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