Suscriptor digital

Un arrepentido reveló cómo eran los "arreglos" con la Justicia para favorecer a narcos de Itatí

Carlos Soto Dávila, el juez acusado de favorecer a narcotraficantes
Carlos Soto Dávila, el juez acusado de favorecer a narcotraficantes Crédito: Archivo
Gabriel Di Nicola
Germán de los Santos
(0)
11 de diciembre de 2018  • 08:30

No se calló nada y reveló detalles de los "arreglos". Un nuevo arrepentido o imputado colaborador relató cómo se pagaban los sobornos al juez federal de Corrientes Carlos Soto Dávila y al secretario penal Pablo Molina para beneficiar a narcos de Itatí, una zona caliente del contrabando de marihuana.

"Cuando hablo de arreglos es la entrega de dinero a Molina y Soto Dávila para lograr beneficios para mis clientes", afirmó el nuevo arrepentido de la megacausa por tráfico de drogas que está a cargo del juez federal porteño Sergio Torres.

El nuevo arrepentido contó dónde y cómo se pagaban los sobornos. "La mujer [por la esposa de un narco] me llevó a la esquina donde siempre me encontraba con Molina, en Bolívar y Don Bosco. Eran las 13.20. En ese momento llegó Molina y me subí a su auto, un VW Vento blanco. y le di el dinero. Fue ahí cuando me dijo: 'De esto va a cobrar su parte el viejo', en referencia a Soto Dávila. La esposa del imputado vio todo desde su auto. Me observó cuando iba con la bolsa con el dinero y también cuando volví con las manos vacías".

El caso al que hacía referencia el arrepentido era el secuestro de 327 kilos de marihuana por la que hubo dos detenidos. "Uno de ellos era de apellido Sanabria y el otro Medina. Me comuniqué con los imputados y le propuse a Medina, que era el que decidía: 'Yo te saco. Me pagás el 50% antes y el 50% después'. Le cobré el 50 por ciento de 170.000 pesos. Luego me fui al juzgado y le dije a Molina: 'Ya me entregaron el 50%. Lo guardo yo y cuando salgan y me paguen el resto te doy la plata'. Sanabria se reconoció como autor del hecho y dijo que a Medina lo había levantado en la ruta y que no tenía nada que ver. Entonces, Medina salió con falta de mérito y Sanabria después fue excarcelado".

Molina y otro secretario penal, Federico Grau, están presos desde el martes pasado. La Justicia los acusa de ser parte de una asociación ilícita liderada por Soto Dávila.

Ayer fue indagado Soto Dávila. Además de afirmar que es inocente y que lo va a demostraren la causa, presentó un escrito de defensa, donde habló de los arrepentidos que hay en el expediente.

"Créame que le están mintiendo estos falsos arrepentidos señor juez [por Torres], de los que desconozco sus identidades pero no tenga duda que algún interés creado tienen para tratar de involucrarme en esta basura de la que estoy siendo víctima", sostuvo el magistrado acusado.

Soto Dávila también sembró dudas sobre la utilización de la figura del arrepentido: "El hecho que personas involucradas en causas donde yo investigué como juez de la Nación, muchas de ellas procesadas y hasta detenidas, hoy mejoren su situación involucrándome en hechos inverosímiles y falsos, constituye un grave precedente en contra de nuestro sistema judicial".

El flamante imputado colaborador manifestó su deseo de acogerse a la figura del arrepentido en el Juzgado Federal porteño N° 12 y luego declaró ante el fiscal federal Carlos Stornelli. El representante del Ministerio Público tiene la colaboración de la Procuraduría de Narcocriminalidad (Procunar), conducida por Diego Iglesias.

El arrepentido definió a Molina como "el as de espadas". "Al principio, yo tuve que convencer a Molina, porque él quería cobrar 100.000 o 150.000 pesos por las excarcelaciones, y yo le decía que teníamos que cobrarles menos, que el valor del mercado era menor. Si bien yo tenía el as de espadas que era el contacto con Molina, tenía que cobrar una cantidad similar a la que se pagaba en el mercado. No me podía exceder tanto, porque los narcos se iban con otro abogado".

El nuevo imputado colaborador afirmó que Molina hizo numerosos viajes. "Viajaba a cada rato, era impresionante, se iba a Europa, Nueva York y a Paraguay iba a cada rato a comprar electrónica. Yo le decía: 'pará un poco la mano, no podés viajar tanto, que la gente se va a dar cuenta, no podés tener ese nivel de vida'. Lo que él hacía con su plata lo desconozco, pero viajaba todo el tiempo. De Soto Dávila sé que viajaba siempre a Punta de Este, todos los veranos. El trabajo de Molina terminaba cuando el imputado salía", agregó el arrepentido en su declaración.

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Usa gratis la aplicación de LA NACION, ¿Querés descargala?