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Leones: un cimbronazo en el Mundial que obliga a un fuerte recambio para Tokio 2020

Crédito: Villarpress
Gastón Saiz
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12 de diciembre de 2018  • 23:59

Once goles en contra en cuatro partidos. La sensación de vulnerabilidad siempre como una piedra en el zapato. También, un sobreprecio que se pagó por una insólita modalidad de torneo, con el exceso de seis días de descanso entre un encuentro y otro. Un combo de factores propios y ajenos tumbó a los Leones, eliminados en los cuartos de final del Mundial de hockey sobre césped tras perder ante Inglaterra por 3-2. Es una despedida prematura que obliga a un fuerte replanteo para 2019, el año en que se buscará la clasificación para los Juegos Olímpicos de Tokio 2020.

Aun en su condición de campeones olímpicos, nada le garantizaba a la selección de que alcanzaría las etapas decisivas de este certamen que se disputa en Bhubaneswar, India. Si algo caracteriza al hockey masculino es su paridad entre 8 o 9 conjuntos. Sin embargo, la Argentina llegaba con un potencial suficiente para arribar a las semifinales, que era la meta original que se habían fijado el DT Germán Orozco y los jugadores. Nada de eso ocurrió, en buena medida por los desajustes defensivos que dejaron expuesto al equipo en tres de los cuatro partidos que disputó.

Orozco, con pasado de capitán y defensor, reconoció a LA NACION estas falencias en la retaguardia: "Ante Inglaterra defendimos mal y no pudimos plasmar nuestro poderío en ataque. La eliminación es un golpe duro, no sé si estábamos preparados para esto. Habíamos venido con la ilusión de llegar a las semifinales". Además, habló de la pausa de seis días sin cotejos oficiales, ya que la Argentina se había clasificado directo a cuartos de final tras batir a España (4-3) y Nueva Zelanda (3-0) y tuvo que esperar la disputa de los octavos de final desde la tribuna: "El formato del torneo no es bueno para los equipos porque no te permite entrar mucho en ritmo; en el hockey estamos acostumbrados a jugar más seguido".

El entrenador asumió en abril pasado y no dispuso de demasiado tiempo de trabajo con el plantel completo para asumir el Champions Trophy de Breda, donde Argentina terminó 4º a mediados de año, y este Mundial. Sin demasiado margen, entre agendas apretadas y compromisos urgentes, Orozco confió en una mayoría de campeones olímpicos de Río 2016; todos vigentes, pero que superan los 30 años de edad. El coach creyó que el entendimiento de años entre estos jugadores, más sus experiencias internacionales, sumados a algunas nociones que él podía inculcarles respecto de un mayor equilibrio entre la defensa y el ataque, podían ser suficientes para hacer un buen papel en este corto lapso de preparación. Sin embargo -más allá de lo estrecho del resultado ante los ingleses -el plan terminó naufragando.

La inestabilidad ya se advirtió desde el primer partido, un golpe a golpe descontrolado ante España. La contundencia ante Nueva Zelanda significó un alivio, pero la caída por 5-3 ante Francia (20º del ranking) sembró preocupación. Finalmente, la larga espera -con un amistoso 0 a 0 ante Australia en medio del Mundial- derivó en la eliminación, al margen de los dos bombazos de córner de Gonzalo Peillat ante Inglaterra.

La edad, todo un tema

De esta manera, los Leones retrocedieron después del título olímpico hace dos años y el histórico tercer puesto en el Mundial de La Haya 2014. Ahora, para Orozco se viene un año especialmente delicado, ya que la proa apuntará a Tokio 2020. Su principal misión será perfilar a un plantel que llegue con la maduración justa para los próximos Juegos Olímpicos. Algunos ya tienen decidido el retiro, pero la nómina de actuales treintañeros abruma: Vivaldi (39), Gilardi (37), Paredes (36), Rey (34), Ibarra, Rossi y López (33), Vila (32), Ortiz (31), más Mazzilli, que cumplirá 30 en junio. La joya del equipo sigue siendo Peillat, de 26 años, que ante Inglaterra llegó a los 151 tantos en 149 partidos.

Mientras que los veteranos no pudieron impulsar más lejos a la Argentina en este Mundial, tampoco se detectó una gran aparición que rompiera el molde entre los más jóvenes, tales los casos de Nicolás Cicileo, Agustín Bugallo, Maico Casella, Tomás Bettaglio o Lucas Martínez. Así el panorama, el impacto de la despedida fue importante y, de alguna manera, inesperado. Ante esta frustración, quedará por verse cuál será la reacción de la Confederación Argentina de Hockey, que hace varios años viene guiándose más por los resultados que por el respeto a los ciclos de los cuerpos técnicos. Hace unas semanas, la CAH no le perdonó a Agustín Corradini un séptimo puesto en el último Mundial con las Leonas y lo reemplazó abruptamente por Carlos Retegui. ¿Qué hará con Orozco? La interrupción de otro contrato sería demasiado desatino.

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