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¿Por qué y de qué manera va a mejorar la realidad?

Juan Carlos de Pablo
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16 de diciembre de 2018  

Si nadie termina su día frustrado y no ocurren desastres naturales, mañana será igual a hoy. Generalizando y dejando de lado los cataclismos, el futuro será diferente del presente solo si algún ser humano, a raíz de su frustración, modifica su comportamiento. Esta perspectiva ubica la toma de decisiones en el centro del análisis y la prospectiva, enfatizando el hecho de que el análisis económico usa la aritmética, el álgebra y la geometría, pero como herramientas. ¿Qué cambiará la realidad en la Argentina actual ?

Al respecto, consulté al norteamericano Robert Wayne Clower (1926-2011), quien se inmortalizó en 1965, cuando publicó un trabajo titulado La contrarrevolución keynesiana: una evaluación teórica, mostrando la importancia de diferenciar entre la demanda nocional y la efectiva, así como distinguir entre stocks y flujos. Introdujo la hipótesis decisoria dual. "Escribí la monografía en Liberia, en tres semanas, trabajando 20 horas por día", declaró Clower en 2002.

-Usted se caracteriza por afirmarde manera categórica.

-Es mi estilo. En Oxford las clases eran atroces. En 1951, John Richard Hicks comenzó a dictar un curso con 100 alumnos, a la clase siguiente éramos seis y a la tercera quedaba yo solo. John Maynard Keynes y Alfred Marshall fueron mis mayores influencias. Keynes tenía talentos de los cuales Marshall carecía por completo; pero a Maynard no le gustaba el trabajo duro, mientras que Marshall, por el contrario, trabajaba el material de manera cuidadosa. La profesión cambió significativamente alrededor de 1970, cuando en la comunidad académica desaparecieron las vacantes para los matemáticos, y entonces algunos de ellos se volcaron hacia la economía.

-En la Argentina, en estos momentos, quienes tienen que adoptar decisiones preguntan cuándo van a volver a aumentar la producción y el empleo. ¿Qué deben mirar?

-A la luz de la experiencia, primero les aconsejaría a qué no deberían prestarle atención. A los pronósticos numéricos, tanto oficiales como privados, y particularmente a aquellos que se presentan con decimales. Al respecto hay que diferenciar un pronóstico de una conjetura condicionada. El primero, una vez formulado, queda congelado; la segunda se modifica cada vez que cambia algún dato que afecta la realidad, lo cual en su país ocurre de manera continua.

-¿A qué debe mirar?

-Algunos les prestan atención a los indicadores online, particularmente a la cotización del dólar. A propósito: los medios de comunicación siguen la evolución de los precios de las divisas, los títulos públicos y las acciones, mucho más que el de las ventas de computadoras o manteca, por disponibilidad estadística. Si se contara con información diaria e inmediata de la producción y ventas de pizza o tuercas, la economía real estaría más presente en los diarios, la radio y la televisión.

-¿Está diciendo que el precio del dólar no es crucial para evaluar la evolución económica?

-Estoy diciendo que, por limitaciones estadísticas, su importancia puede estar sobrestimada. Ahora bien, el análisis de la economía real se puede utilizar para realizar pronósticos, a través de una técnica útil, que, como todas, debe ser utilizada con cuidado.

-¿A cuál se refiere?

-A la identificación de los "indicadores adelantados", planteada en 1946 por Arthur Frank Burns y Wesley Clair Mitchell, técnica criticada al año siguiente por Tjalling Charles Koopmans, en una monografía titulada "medición sin teoría". El paso de los años mostró que la referida técnica tiene sus limitaciones, pero que Koopmans exageró en su descalificación. En la Argentina desde hace muchos años la utiliza Juan Mario Jorrat, profesor en la Universidad Nacional de Tucumán.

-¿Cuál es la idea?

-Si constato, por ejemplo, que en determinado país la producción del bien X deja de aumentar y comienza a caer, y deja de caer y comienza a subir, un semestre antes de que al producto bruto interno (PBI) le ocurra lo mismo, prestarle atención a la evolución de la producción del bien X sirve para pronosticar lo que le puede ocurrir al PBI. Por supuesto que, como toda herramienta puramente estadística, su vigencia tiene que ser tomada con pinzas y constantemente verificada.

-¿Qué otra cosa se puede hacer?

-Intuyo a donde me quiere llevar, porque usted es entusiasta partidario de analizar la situación económica desde la perspectiva de los procesos decisorios. Como a usted le gusta decir, no es que simplemente las cosas ocurren, sino que alguien las hace ocurrir, y por algo.

-¿Y entonces?

-Fuera de los accidentes naturales (difícilmente la sequía que los asoló en 2018 vuelva a repetirse el año próximo), hay que tener en cuenta que la política económica siempre se da en un escenario internacional y un contexto político específicos. En el caso de la Argentina, que como sabemos es un país presidencialista y personalista, la base decisoria no tiene que focalizarse tanto en algún dato numérico, sino en observar -a través de su comportamiento- el accionar del presidente de la Nación. La forma en la que organizó el Poder Ejecutivo condiciona las respuestas públicas a los contundentes desafíos que plantea la realidad.

-Don Robert, muchas gracias.

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