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La economía de 2019: diez factores que influirán en la actividad y en los bolsillos

En el año que está por comenzar, la Argentina se moverá entre la campaña presidencial, la necesidad de un repunte de la producción, la urgencia por un alivio de la inflación y la meta de eliminar el déficit fiscal; qué se prevé que ocurrirá
En el año que está por comenzar, la Argentina se moverá entre la campaña presidencial, la necesidad de un repunte de la producción, la urgencia por un alivio de la inflación y la meta de eliminar el déficit fiscal; qué se prevé que ocurrirá Fuente: Archivo
Esteban Lafuente
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16 de diciembre de 2018  

La economía argentina transitará 2019 en búsqueda de la recuperación de las heridas que heredará de 2018. El año que está por terminar dejará el índice de inflación más alto desde 1991, una caída de más del 2% del producto bruto interno (PBI) y un consumo en baja por la reducción de los ingresos reales. La expectativa es que el rebote llegue en el año electoral, de la mano de una mejora en la competitividad y de un clima favorable para el sector agroindustrial. La política jugará su partido, entre el ajuste que el Gobierno diseñó para llegar al déficit fiscal cero y cumplir con las metas acordadas con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y la campaña presidencial.

La estabilidad cambiaria es, según Lorenzo Sigaut Gravina, un elemento clave. "Cuando tenés calma cambiaria, empezás a recuperar visión de mediano plazo para la economía", plantea el economista jefe de Ecolatina. Para el bolsillo, la expectativa es que el ingreso de las familias recupere parte de lo perdido este año. Entre cláusulas de revisión, bonos de fin de año y negociaciones paritarias de 2019, se espera que el consumo masivo frene su caída y muestre algún repunte, en sintonía con una inflación que bajará, pero que, según se estima, llegará al 27%. Como habitualmente pasa en años electorales, la proyección marca que el tipo de cambio se moverá por detrás de los precios y contribuirá a mejorar el poder adquisitivo de los salarios.

El incierto contexto internacional sumará tensión, con la disputa comercial entre China y los Estados Unidos en el centro de todo. "La posibilidad de que el escenario estable se mantenga depende de lo que pase en el exterior", plantea Marina Dal Poggetto, directora de EcoGo,

Además de golpear el bolsillo, la inercia inflacionaria atenta contra la actividad productiva. "Un país no puede proyectar con esta inflación; no podés competir por mercados con países que exportan productos similares y que son más estables", plantea Ariel Coremberg, economista y director del Centro de Estudios para la Innovación, la Productividad y el Desarrollo.

Estadísticamente, la economía posiblemente cierre 2019 con un segundo año consecutivo de caída del PBI en el acumulado anual. Sin embargo, los economistas plantean que entre el segundo y el tercer trimestre la actividad comenzará a repuntar. "La diferencia tiene que ver con un fenómeno estadístico por cómo fue dándose la recesión este año y por cómo puede evolucionar la economía en 2019", plantea Camilo Tiscornia, de CyT Aseosres Económicos. "El PBI en 2018 arrancó muy alto en el primer trimestre, en el segundo se desplomó por la mala cosecha y en el tercero, por la crisis cambiaria. Entonces, arrancás 2019 muy abajo y aunque te recuperes después, eso no alcanza para tener variación positiva", añade con respecto a un año que romperá con la tendencia de la última década, que tuvo subas en años pares y bajas en los impares.

Más allá de la tendencia general, habrá heterogeneidad en el comportamiento de la economía. El gran ganador será el campo, que proyecta una recuperación de la cosecha tras los efectos de la sequía. Será el único rubro que cumplirá con la recuperación en V que anhela el Gobierno. "Económicamente, va a ser un año mediocre; habrá un rebote movido por el sector agroindustrial y algo de los hidrocarburos, pero no habrá muchos factores que impulsen la economía desde el mercado interno", dice Martín Kalos, economista jefe de Epyca Consultores.

Sectores como la industria, el comercio y la construcción, grandes generadores de empleo, proyectan una evolución en L, con mayor o menor grado de recuperación durante el año. El sector público tampoco tendrá mucho para aportar. A la luz de la meta del déficit cero, se fijó una caída de más del 30% en la inversión en obra pública y seguirá la tendencia que exhiben los números del ajuste iniciado este año.

A continuación, un análisis de los principales factores que influirán en la economía de 2019

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1. Inflación

La suba de precios se desacelerará en 2019, tras registrarse este año el índice más alto desde 1991. Pero la inflación seguirá entre las más altas del mundo. Según el Gobierno, será del 23% de punta a punta el año próximo, mientras que los analistas del sector privados proyectan un 27,5%, según el Relevamiento de Expectativas del Mercado (REM) que publica el Banco Central. "En 2019 los datos van a ir mejorando de a poco, pero en la comparación interanual van a dar muy mal. De todas maneras, la percepción en la economía personal se va a sentir positiva, porque uno se compara con el pasado más inmediato", dice Camilo Tiscornia.

Tras los picos de septiembre (6,5%) y octubre (5,4%) por el salto del tipo de cambio que afectó especialmente a los alimentos, los analistas prevén que la baja será lenta. Según el REM, el mercado estima que la inflación núcleo será menor a 2% mensual recién en mayo de 2019. "Es importante frenar los precios, para que el país no se acomode en niveles de inflación más altos a los que ya traía. En 2019 la inflación va a bajar por la política monetaria contractiva, siempre que se logre contener el dólar", dice Martín Kalos.

Los analistas advierten que el ajuste de variables claves según la inflación pasada es un factor que dificulta el alivio esperado.

2.Dólar

Es la variable clave de la economía en 2019. Luego del salto de más del 100% de este año, acumula tres meses de estabilidad, con valores por debajo del máximo de casi $42 alcanzado en septiembre. El esquema de bandas cambiarias seguirá al menos en el primer trimestre de 2019, aunque se ajustará a un ritmo menor (2% mensual). Eso fija un borde superior de $51 para el mayorista a fines de marzo. La apuesta oficial es que el contractivo plan monetario del Banco Central y el ingreso de dólares del FMI (se prevé un desembolso de US$7700 millones este mes y otro de US$11.000 millones en marzo) permitan contener el mercado cambiario, aunque hay factores que encienden luces amarillas: la volatilidad de un año electoral, las dudas por el acceso al financiamiento a partir de 2020 y la inestabilidad global por la suba de tasas en los Estado Unidos y por la disputa con China.

"Probablemente en 2019 la inflación le gane al dólar, pero eso no quiere decir que volvamos a un atraso cambiario. Habrá mucha oferta de dólares por la recuperación de la cosecha, Brasil va a crecer más y el Gobierno tendrá muchas divisas del FMI para vender al mercado si no consigue financiamiento en pesos", dice Camilo Tiscornia. Otra variable clave será la tasa de interés.

3. Empleo

El escenario laboral este año se degradó lentamente a partir de la corrida cambiaria. En octubre, según la Encuesta de Indicadores Laborales de la Secretaría de Trabajo, el empleo privado formal cayó 1,6% en la comparación interanual, y para 2019 se prevé un estancamiento en la mayoría de los sectores. "Este año, la caída del salario real fue un poco el antídoto para que no bajará tanto el nivel de empleo, porque bastante poco fue teniendo en cuenta el drama económico que se vivió. De igual manera, el año que viene habrá rubros que estarán mejor que otros, pero no habrá gran creación de empleo", plantea Ariel Coremberg.

Un informe de la consultora Manpower, sobre la base de una encuesta a 802 empresas, marca que las expectativas de contratación para el primer trimestre de 2019 son las peores en los últimos 12 años, aunque un 77% de los consultados dijo que no prevé despedir ni contratar. La agricultura y la pesca son los sectores con mejores perspectivas. "En 2018 hubo precarización y reemplazo de puestos formales por empleo de menor calidad, y esa tendencia seguirá por lo menos en el primer semestre de 2019. La mejora estará en la agroindustria o sectores intensivos en capital como el hidrocarburífero", dice Kalos.

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4. Consumo

La inflación erosionó el poder adquisitivo de los salarios este año y eso impactó en el consumo. Tras registrar en noviembre su mayor caída mensual del año (5,9% según la firma Scentia), la venta de productos de primera necesidad completará su tercer año consecutivo en caída y eso seguirá en 2019. "Los segmentos más golpeados fueron los asociados al mercado doméstico, y la apuesta del Gobierno es que eso mejore en 2019 de la mano de la recuperación de la capacidad de compra", plantea la economista Marina Dal Poggetto.

La estimación de Ariel Coremberg es que los salarios perderán en promedio un 14% de poder adquisitivo y que en 2019 crecerán un 4%. Una situación similar será la de los jubilados, afectados por el desfase que determina la recomposición de los haberes del primer semestre de 2019 según la inflación de la segunda mitad de 2018.

Por su parte, las altas tasas de los créditos afectaron negativamente las ventas de bienes durables. En noviembre hubo desplomes en autos (45%) y motos (54%). "Se moderará la caída. Por más que haya un mayor ingreso real, para este tipo de consumo hace falta crédito. Sin financiación y con incertidumbre económica se postergan decisiones", advierte Coremberg.

5.Campo

Con la condición de que el clima acompañe, se espera una fuerte recuperación de la producción agrícola en la campaña 2019, luego de la sequía que afectó la producción este año. Según la Bolsa de Cereales de Rosario, el campo tendrá una cosecha récord de 126 millones de toneladas. Y el impacto se percibirá a partir del segundo trimestre. "Este año la producción del agro cayó 30% y eso tuvo un efecto tremendo en la economía, superior al 2%, pero al ciudadano común no le impactó", afirma Camilo Tiscornia.

Una recuperación tampoco permitirá ver un efecto directo para la población en general, agrega. Pero sí puede existir un efecto cascada, al dinamizarse sectores vinculados como el transporte de granos o el comercio en las localidades muy relacionadas con el campo. Además, significaría un mayor ingreso de divisas al país.

Según Ariel Coremberg, podría representar hasta US$8000 millones más que en la campaña anterior. "No veo otro sector en recuperación en V salvo el agro. Habrá un rebote, aunque el alza de costos por los insumos dolarizados acota la mejora en la rentabilidad. Y aún hay sectores, como la lechería, destruidos y con precios por el piso. Y también rubros con problemas de rentabilidad por fallas en la cadena", explica.

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6. Elecciones

El clima preelectoral será un factor condicionante para la economía en 2019. Si bien las listas se cerrarán en junio, las PASO se realizarán en agosto y faltan 10 meses para la primera vuelta (que será el 27 de octubre), la paridad que se ve en algunas encuestas ya tiene su efecto. La suba del riesgo país, que hoy supera los 760 puntos y se encuentra en los niveles más altos de la gestión de Mauricio Macri, refleja la incertidumbre que existe en el mercado por el futuro de la Argentina en 2020, ya sin el paraguas del acuerdo con el FMI.

A medida que se acerque la fecha de los comicios, los analistas no descartan que la incertidumbre electoral se transforme en mayor volatilidad cambiaria, como ocurrió antes de las PASO de 2017, cuando el dólar que trepó hasta los $17,99. "El escenario es muy dicotómico. Hoy las opciones que más chances tienen son la reelección de Cambiemos o el kirchnerismo, que tuvo un gobierno que se fue con cepo cambiario, default técnico y controles a las importaciones. Ante ese escenario, puede ocurrir que los inversores quieran cubrirse, y eso podría aumentar fuertemente la dolarización y llevar al tipo de cambio al máximo de la banda. El primer semestre puede estar marcado por esa incertidumbre", sintetiza el economista Lorenzo Sigaut Gravina.

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7. Brasil

El principal socio comercial de la Argentina inicia en 2019 una nueva etapa con la asunción como presidente del ultraderechista Jair Bolsonaro. Según el FMI, la principal economía de la región crecerá 1,4% este año y 2,4% en 2019, algo que en principio luce favorable para la Argentina. "Hay expectativas de entrada de capitales. Los mercados apoyaron el rumbo", precisa Lorenzo Sigaut Gravina, en referencia a la apreciación del real tras la victoria de Bolsonaro y a las reformas fiscal y laboral que se aprobaron durante la gestión de Michel Temer.

El crecimiento en Brasil y un real fuerte podrían acelerar la demanda e impulsar las exportaciones argentinas, fundamentalmente de materias primas, alimentos y vehículos, para revertir el rojo comercial que fue de US$8187 millones en 2017 y que este año sería de US$2000 millones, según estima la consultora Abeceb. Sin embargo, se enciende una luz de alarma por la política referida al Mercosur que tomaría Bolsonaro. "Qué pasará con el nuevo gobierno es una incógnita. Brasil hizo su ajuste y creció, aunque menos de lo esperado. A corto plazo, mayor actividad siempre genera un efecto significativo en la Argentina, aunque a mediano plazo puede ser más complicado", sintetiza Marina Dal Poggetto.

8. Inversiones

El sector energético, vinculado a la explotación de hidrocarburos y al desarrollo de Vaca Muerta, la minería y el campo serán los sectores con mayor dinamismo en materia de inversiones. La situación, según los economistas, contrasta con otros segmentos como la industria orientada al mercado interno. "Hay una situación de incertidumbre que lleva a los agentes económicos a una situación de wait and see hasta que se defina el escenario político, y eso posterga decisiones de inversión por parte de las empresas o de compra de bienes durables en los hogares", afirma Ariel Coremberg.

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La industria acumula seis meses de caída. Según el Indec, las bajas más significativas están en los rubros textil, plástico y metalmecánico. El instituto estadístico registró una caída interanual del 12,9% en la importación de bienes de capital entre enero y octubre. "Tras la devaluación, hubo algo de reducción de los costos laborales porque disminuyó el salario en dólares, pero ese efecto se ve acotado si no hay demanda interna que dinamice la producción", sostiene Coremberg. Con un uso de la capacidad instalada del 64,8% en octubre, hay margen para crecer sin demandar grandes desembolsos. "Si la recuperación es más rápida, se sumarán turnos u horas extra", dice Lorenzo Sigaut Gravina.

9. Obra pública y construcción

La reducción de gastos en el sector público se profundizará en 2019. El presupuesto aprobado por el Congreso fijó como meta el equilibrio fiscal y las partidas para la obra pública fueron las más afectadas, con un recorte de alrededor del 30% en términos reales. La tendencia comenzó este año, en que el Gobierno endureció sus metas fiscales tras la crisis cambiaria. En los primeros diez meses del año, el gasto de capital por parte del Estado nacional cayó un 7,9% en términos nominales. Si bien los trabajos en marcha se concluirán, muchos proyectos nuevos de vivienda o infraestructura se aplazaron.

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Por efecto de la causa de los cuadernos de las coimas, los analistas tampoco prevén un impacto en 2019 de los proyectos de participación público privada, que son la apuesta del Gobierno para sostener la construcción en un año de ajuste. "A nivel nacional, el gasto se recortó todo lo que se pudo, y por el costo del financiamiento los PPP avanzan muy lento. Algo de obra pública puede moverse en las provincias que hayan logrado hacer caja este año y estén más holgadas en lo financiero. Además, el corte del crédito frenó la construcción privada. Quizá haya algo de actividad en los proyectos residenciales premium, por la baja en el costo de la construcción", estima Lorenzo Sigaut Gravina.

10. Sectores dinámicos

El nuevo contexto económico y la mejora de la competitividad tras el salto del tipo de cambio generó oportunidades de expansión para algunas economías regionales y segmentos económicos con foco en el comercio exterior. Es el caso de la producción vitivinícola, que registra un repunte en la exportación de vinos a granel, o de los servicios basados en el conocimiento. "Son los sectores que recibieron fuertes señales en sus precios, como los transables o el turismo", dice Marina Dal Poggetto.

La expectativa oficial es que crezca un 8% la llegada de turistas extranjeros, que serían más de 7,5 millones, y que el ingreso de divisas avance 5,5%, para totalizar US$5992 millones.

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De todas formas, los sectores exportadores plantean que el esquema de retenciones erosiona parte de esa competitividad, algo a lo que se suma la suba de costos. "Además de los sectores asociados al campo y la agroindustria, habrá algún repunte en el margen de sectores que puedan apostar por sustituir importaciones", agrega Lorenzo Sigaut Gravina. "En las economías regionales, el semáforo es amarillo. Los sectores que tienen penetración en el exterior, pueden salir rápidamente. Para otros, los mercados externos se cerraron y volver a generarlos demanda mucho trabajo", añade.

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