Suscriptor digital

Contra la extinción en curso

LA VIDA EN LA CUERDA FLOJA Por Niles Eldredge-(Tusquets) Trad.: J.Ros-278 páginas-($25,20)
(0)
20 de febrero de 2002  

Nadie sabe con certeza cuántas especies habitan el planeta. Los cálculos más confiables estiman su número en 10 millones, de las cuales tres especies por hora, 27.000 por año, están desapareciendo para siempre, muchas de ellas antes de haber sido descubiertas y estudiadas por el hombre. En su reciente libro La vida en la cuerda floja , el paleontólogo norteamericano Niles Eldredge -curador del Museo Americano de Historia Natural desde 1969 y autor de libros clásicos como The Myth of Human Evolution (1982) y Dominion (1998), entre otros- sostiene que la clave para "contener la marea de esta crisis" consiste en comprender las conexiones entre ecología, evolución y actividad humana.

Eldredge irrumpió en la escena científica en 1972, cuando, junto con Stephen Jay Gould, cuestionó la hipótesis que sostiene que las especies evolucionan de manera lenta, gradual y continua. Como contrapartida, Eldredge y Gould propusieron que las especies presentan extensos períodos de estabilidad que son interrumpidos por eventos repentinos de extinción masiva, los cuales, a su vez, son seguidos por el rápido origen y diversificación de nuevas especies. La vida sobre la Tierra habría sufrido cinco grandes extinciones.

En La vida en la cuerda floja, Eldredge afirma que actualmente se está desarrollando la sexta gran extinción como consecuencia de la destrucción de los hábitats naturales provocada por la sobreexplotación del hombre. El impacto negativo comenzó, sostiene, cuando los humanos se dispersaron por el mundo hace unos 100 mil años. La invención de la agricultura hace 10 mil años significó "nuestra virtual y concomitante declaración de guerra a los ecosistemas locales". Las consecuencias se profundizaron con la revolución industrial, el desaforado crecimiento demográfico y "la desigual distribución de la riqueza y de las pautas de consumo".

Eldredge articula una evaluación de la historia de la vida en el planeta a partir de cuatro interrogantes: ¿qué es la biodiversidad?, ¿cuál es su valor y qué significado tiene para la vida humana?, ¿qué cosas la amenazan?, ¿qué podemos hacer para contener la marea de la sexta extinción? Las respuestas del paleontólogo norteamericano esbozan un concepto de Naturaleza en el que la fragilidad y la sutil complejidad de los niveles de organización y los ciclos de la vida exigen una reevaluación a escala global de la conducta humana y del modelo económico vigente.

Un recorrido por el delta de Okavango y las praderas y matorrales circundantes del Kalahari, en Africa Oriental, donde se han descubierto multitud de homínidos fósiles antiguos, permite contemplar el paisaje tal como era en el alba de la agricultura. La exploración se prolonga en un minucioso descenso por "el árbol de la vida", desde las plantas fotosintetizadoras, los mamíferos y las aves hacia las raíces de la vida, las arqueobacterias en los orígenes remotos del planeta, hace 3500 millones de años. Los posibles mecanismos evolutivos son sometidos a análisis a partir de casos problemáticos, como la vida durante una glaciación, "los pinzones de Darwin" en las Galápagos o los fósiles vivientes como el celacanto. El panorama se completa con un desplazamiento imaginario por los principales ecosistemas del planeta, desde los polos hacia el ecuador geográfico, donde "las especies tropicales cubren áreas menores y viven en poblaciones más reducidas que sus parientes en latitudes altas".

Esta trama de infinitas hebras es el espacio donde Eldredge intenta integrar las dimensiones política y económica: "Debería resultar obvio para cualquiera que la panacea del desarrollo económico global es pura fantasía". Eldredge propone estabilizar el crecimiento de la población, "reescribir los manuales de economía y afinar la idea de sostenibilidad" y aumentar el esfuerzo conservacionista.

La peregrina descripción del comportamiento cotidiano de un ave, la especulación teórica acerca de la dinámica global del planeta, la evaluación socio-política desde una perspectiva ambientalista son algunas de las líneas narrativas que combina La vida en la cuerda floja . El resultado es un relato integrador y deslumbrante donde el vértigo de la naturaleza, la cautelosa construcción de la racionalidad científica y un porvenir incierto componen el escenario en el que una especie extraña y voraz, el Homo sapiens, se debate por hacer de su frágil hogar una morada eterna.

Esta nota se encuentra cerrada a comentarios

Usa gratis la aplicación de LA NACION, ¿Querés descargala?