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Copa Libertadores 2019: Boca volvió a la Conmebol, pero esta vez para conocer a sus rivales

Crespi, el representante de Boca en el sorteo
Crespi, el representante de Boca en el sorteo Crédito: Captura TV
Patricio Insua
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17 de diciembre de 2018  • 23:43

La Conmebol no es el ámbito más cómodo para Boca. Después de reclamar que se lo declarase ganador en la segunda final con River, apelar el fallo que no le dio la razón y ante el nuevo rechazo recurrir al TAS (trámite que sigue en curso), la casa matriz del fútbol sudamericano se le volvió un terreno más complejo de transitar. Pero de todos modos ahí estuvo para el sorteo de la Copa Libertadores del año próximo, representado Darío Richarte, vice presidente tercero, y Juan Carlos Crespi.

En un evento formal no había lugar para la hostilidad, aunque sí para las miradas de soslayo. La Conmebol, parada en su institucionalidad, no recibió bien los reclamos por el fallido encuentro en el Monumental. Así, Boca sabía que en Paraguay lo esperarían con, al menos, una cuota de indiferencia.

La Conmbeol sorteó el calendario de la Copa Libertadores 2019 - Fuente: AFP

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El año pasado Guillermo Barros Schelotto y Daniel Angelici habían estado presentes en sorteo. Ya sin el Mellizo al frente del plantel, el presidente se quedó en Buenos Aires para la presentación oficial de Nicolás Burdisso como director deportivo del club. Angelici fue la voz de xeneize en los reclamos ante la confederación que conduce Alejandro Domínguez y tras ese desgaste optó por no viajar.

Boca y River fueron los únicos equipos argentinos incluidos en el copón 1, el de los conjuntos cabeza de serie. La bolilla con el nombre del club de la Ribera fue la anteúltima que sacó Santiago Salcedo, el goleador paraguayo protagonista de esa parte del sorteo.

Con el dolor todavía en el cuerpo por la definición en el estadio Santiago Bernabéu, Boca ya puede vislumbrar su camino en la próxima edición de la Copa Libertadores con un grupo que en la previa resulta accesible; aunque sabido es que ningún partido se gana en la víspera.

El primer rival que conoció fue Atlético Paranaense. El campeón de la Copa Sudamericana había salido asignado para el grupo de Palmeiras (el F), pero pasó al siguiente de acuerdo a lo estipulado previamente en caso de que coincidiesen dos equipos del mismo país (algo que de todos modos podría darse con los conjuntos que avancen de las fases preliminares). Posteriormente supo que enfrentaría a Jorge Wilstermann (donde juega Pochi Chávez) y finalmente el grupo se completó con Deportes Tolima, club desde el cual llegaron Wilmar Barrios y Sebastián Villa.

Este año, al equipo que dirigían los Barros Schelotto le había tocado competir en la fase de grupos con un equipo peruano (Alianza Lima), otro brasileño (Palmeiras) y uno colombiano (Júnior). En 2019 volverá a viajar a Brasil (Curitiba en lugar de San Pablo) y Colombia (Ibagué y no Barranquilla), mientras que cambiará Perú por Bolivia, en los 2.500 metros de altura de Cochabamba.

Boca todavía no tiene entrenador ni refuerzos, pero sí cuenta ya con rivales para el renovado desafío: conseguir la séptima Copa Libertadores. Ese anhelo que persigue sin éxito desde hace más de una década el año próximo volverá a convertirse en el gran objetivo xeneize.

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