Suscriptor digital
srcset

Animate al "all inclusive criollo": cinco estancias para ir con los chicos

Connie Llompart Laigle
(0)
21 de diciembre de 2018  • 16:51

No es la playa, tampoco la montaña. Es la naturaleza a flor de piel, las inmensas casonas apostadas en paisajes de ensueño que guardan historias reales de aventureros; la posibilidad de convertirse en jinetes, exploradores de la selva o expertos en aves por un par de días, la desconexión del wifi -para chicos y grandes-, la ausencia de la tele, la oportunidad para no enfrentar jamás la temida frase "estoy aburrido" y, también, para compartir experiencias que las familias atesorarán por siempre. Las estancias argentinas son, todavía, una alternativa poco evidente para disfrutar de las vacaciones con niños. Son lo más parecido a un all inclusive criollo donde todo está resuelto (desde las actividades y el alojamiento hasta las comidas, caseras, por supuesto), y el descanso garantizado. Sólo hay que estar dispuesto a pasarlo bien.

LA MAIPÚ

Santa Cruz

UNA ESTADÍA DE LEYENDA JUNTO AL LAGO

La Maipú está a pasos del Lago San Martín, en Santa Cruz.
La Maipú está a pasos del Lago San Martín, en Santa Cruz. Crédito: Gentileza El Pedral

En octubre de 2018, comenzó a escribirse un nuevo capítulo de esta estancia que, desde 1944, pertenece a la familia Leyenda. Fiel al espíritu del apellido familiar, La Maipú invita a una estadía inolvidable, no sólo por su ubicación idílica a los pies del lago San Martín, sino también por la historia que encierra -el casco fue hogar de los hermanos Lively, quienes llegaron a estos pagos de indómita belleza en 1902 convocados por el Perito Moreno- y por la originalidad de su propuesta. Liderada por Santiago Donati -con el apoyo de su madre, Susana, y su tía, María Inés Leyenda- y dos amigos, Facundo Maroñas de Bardeci y Facundo Yacuzzi, ahora La Maipú es más que una estancia: es un eslabón esencial de Permanence, un ambicioso proyecto que contempla el turismo, la conservación y la economía colaborativa. Además de voluntariado, ofrece hospedarse en modo all inclusive en el casco principal o en el refugio de montaña, ambos con capacidad para seis personas. Como la estancia está a 100 km del pueblo más cercano, lo ideal es que los huéspedes sean mayores de 5 años. Aquí pasarán días boquiabiertos descubriendo la presencia de guanacos, zorros y liebres, cabalgando o pescando mientras escuchan historias de domadores de caballos salvajes, cazadores de pumas y otros relatos que parecen de fantasía.

El casco de La Maipú es de madera y de pura estirpe patagónica.
El casco de La Maipú es de madera y de pura estirpe patagónica. Crédito: Gentileza La Maipú

La Maipú Adultos argentinos, desde u$s 200 por persona en base doble con comidas y actividades incluidas. Niños de hasta 12 años, desde u$s 150. Estadía mínima, tres noches. La temporada será hasta la Semana Santa 2019.

SANTA INÉS

Posadas

LA FANTASÍA DE DORMIR EN LA SELVA

Los almuerzos en Santa Inés suelen servirse en la galería.
Los almuerzos en Santa Inés suelen servirse en la galería. Crédito: Sebastián Pani

Cumplirla es posible a sólo 10 km de la capital Misionera. Allí, en una casona de estilo inglés construida en 1903, reciben con gran calidez y esmero Nanny y Ricardo Núñez. El plan es aventurarse, a pie o a caballo, por los rincones de sus más de 2 mil hectáreas verdes habitadas por mariposas y monos carayá, mientras se tejen historias sobre las temibles hormigas Corrección y las inocentes abejitas Yateí; detenerse para hacer un picnic en el bambuzal, hamacarse a la sombra de la galería o zambullirse en la inmensa piscina que se alimenta de una vertiente natural. Después de un día de aventuras, Santa Inés invita a descansar como en casa en cualquiera de sus seis habitaciones, equipadas con altas y cómodas camas, abrigadas por sábanas suaves. Eso, después de una rica cena preparada por la mano diestra de Ricardo, que se da maña con la sopa paraguaya y sabe hacer como los dioses los pescados de río a la parrilla. Con la sobremesa surgen siempre, inevitables, las historias del fundador, don Pedro Núñez, pionero de la navegación en los ríos locales, y mentor del primer hotel de las Cataratas de Iguazú. Para saber más, justo enfrente del casco, hay un pequeño museo de sitio llamado Caú cuá, que guarda fotos de la Triple Alianza, restos del España, un gran "machete" y un pilón de cuando la yerba se machacaba a mano.

La piscina de 50 metros de piedra tacurú, rodeada de bambuzales hace las delicias de los chicos.
La piscina de 50 metros de piedra tacurú, rodeada de bambuzales hace las delicias de los chicos. Crédito: Sebastián Pani

Santa Inés Por persona, desde $2.700 con comidas, bebidas y actividades dentro de la estancia.

EL PEDRAL

Punta Ninfas, Chubut

Una panzada de fauna marina

El antiguo casco de El Pedral.
El antiguo casco de El Pedral. Crédito: Gentileza El Pedral

Despertarse con el resoplido de una ballena franca austral, caminar entre pingüinos magallánicos, observar una colonia de elefantes marinos muy de cerca, andar en bici por la estepa e intentar pedalear a la velocidad de las maras, nadar en un mar cristalino (durante los meses de verano, cuando la temperatura promedio del agua es de 19 °C), visitar el faro de Punta Ninfas y quedarse dormido con el arrullo de las olas en alguna de las 8 cómodas habitaciones que ofrece esta auténtica casona patagónica es, a grandes rasgos, la seductora propuesta de El Pedral. Apostada a 70 km de Puerto Madryn, esta estancia construida en 1923 por Félix Arbeletche, merece el desvío. Sus paredes encarnan el espíritu de este pionero que mandó traer los materiales desde Europa en barcos que fondeaban en la mismísima playa de canto rodado del casco, flanqueada por escarpados acantilados. Hoy, los nuevos propietarios son Julitte Decré y Tiño Reznik, dos soñadores que dieron vida al Yellow Submarine, la nave semisumergible que zarpa desde Puerto Pirámides para ver a las ballenas bajo la superficie. La estancia está abierta todo el año y asegura el avistaje de lobos marinos de un pelo y aves en cualquier momento. Quienes quieran ver el espectáculo de las ballenas consideren viajar entre agosto y septiembre, cuando más se acercan a la orilla. Fanáticos de los pingüinos, desde septiembre hasta abril.

Calidez y grandes ventanales hacia la playa en la estancia El Pedral.
Calidez y grandes ventanales hacia la playa en la estancia El Pedral. Crédito: Gentileza El Pedral

El Pedral Desde u$s 300 por persona en base doble con pensión completa con bebidas alcohólicas, tres excursiones guiadas (pingüinera, colonia de elefantes, faro de Punta Ninfas) e impuestos. Menores de 4 a 12 años, u$s 150 en base doble. La excursión de día completo para ver los pingüinos, $3.000 por persona con traslados y almuerzo con vino. Menores, $1.500. Del 15 de septiembre al 15 de abril.

LA ISOLINA

Olavarría, Buenos Aires

Días de canoas, aves y estrellas

El casco principal de La Isolina.
El casco principal de La Isolina. Crédito: Gentileza La Isolina

En 1920, la familia Louge encargó al arquitecto Blas Dhers una residencia de verano en el establecimiento ganadero de 1.300 hectáreas que poseían desde 1889. En esta tierra surcada por el arroyo Tapalqué y enmarcada por las sierras de Olavarría, se alza el amplio casco de estilo inglés rodeado por un parque de 5 hectáreas perfumado por lirios y magnolias. Aquí, desde 1996, reciben los entrañables Jorge y María Louge, con 6 habitaciones exquisitamente decoradas con muebles de estilo. Él es el encargado de guiar las cabalgatas a campo traviesa; ella, de elaborar las riquísimas comidas y mermeladas caseras que se disfrutan en el desayuno y en la merienda. Los días se pasan con partidos amistosos en las canchas de tenis de campo y de bochas, a los chapuzones en la piscina, a bordo de una canoa en el arroyo con nado incluído sólo para valientes, descubriendo las aves que sobrevuelan estas tierras o sintiéndose un astronauta al identificar las constelaciones que brillan en estas latitudes con la ayuda de un astrónomo del G.O.C.O de Olavarría (estas dos actividades son con cargo).

Ambiente formal, pero muy buen clima, en los interiores de La Isolina.
Ambiente formal, pero muy buen clima, en los interiores de La Isolina. Crédito: Gentileza La Isolina

La Isolina Desde $3.000 por persona por día con pensión completa (incluye bebidas, ½ botella de vino por persona y actividades). Niños de 2 a 10 años, $2.000. También se ofrecen días de campo, con reserva previa, desde $1.500 por persona por día para mayores de 10 años con almuerzo, postre, café o té y actividades. Menores de 2 años, $1.000.

LA ELOISA

Gral Las Heras; Buenos Aires

Polo & Golf para toda la familia

Los paseos en carruaje son un clásico de La Eloisa.
Los paseos en carruaje son un clásico de La Eloisa. Crédito: Cecilia Lutufyan

A sólo 100 km de la Ciudad de Buenos Aires y a 45 minutos del Aeropuerto Internacional de Ezeiza, La Eloisa se despliega en 450 hectáreas de campo en actividad. Abierta todo el año, desde hace una década recibe a sus huéspedes en tres cómodas casas construidas en un parque infinito. Alcanfor tiene 2 suites y 3 habitaciones con baño privado y pileta; La Aguada, de estilo colonial, ofrece 7 dormitorios con baño privado que comparten un cómodo estar con chimenea y una piscina; Las Hortensias es la casita de estilo inglés con vista a la cancha de polo y al campo de golf, con 4 habitaciones con baño compartido. En cualquier caso, la idea es pasar tardes a caballo, pasear en carruaje, disfrutar de un asado de domingo y de las delicias caseras que se sirven en cada comida, practicar unos tiros de golf en la cancha de 9 hoyos, jugar un partido de tenis, nadar en la piscina o someterse a duelos de pool y metegol en la casa de juegos. Además, ofrece clases de polo, de cocina y de telar con cargo extra.

El casco principal de La Eloisa.
El casco principal de La Eloisa. Crédito: Cecilia Lutufyan

La Eloisa Desde $7.185 por persona con todas las comidas, open bar de bebidas sin alcohol y actividades. Menores, desde $4.727. Día de campo, desde $3.592 con comidas y actividades. Menores de 3 a 12 años, desde $1.890.

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Usa gratis la aplicación de LA NACION, ¿Querés descargala?