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Leonardo Ponzio: el negocio del fútbol, los ejemplos y su visión de la sociedad argentina

Ponzio y su visión de la sociedad argentina: "Cuando vos no tenés reglas claras y no tenés claro cuál es el límite, se hace difícil mejorar"
Ponzio y su visión de la sociedad argentina: "Cuando vos no tenés reglas claras y no tenés claro cuál es el límite, se hace difícil mejorar" Fuente: AFP
Pablo Lisotto
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19 de diciembre de 2018  • 23:59

Durante la extensa entrevista que Leonardo Ponzio le brindó a LA NACION se tocaron una variedad de temas. Entre ellos el negocio que rodea al fútbol y a los problemas sociales, y cuál es su rol ante los más jóvenes del plantel de River.

-Dentro del negocio del fútbol, ¿se puede seguir jugando a la pelota?

-Nosotros tenemos algo muy lindo: cuando te metés en la cancha, te ponés a jugar a la pelota y te olvidás de todo el negocio. Después salís, y está todo lo que conocemos, que es un negocio muy grande.

-Y ahí es donde ustedes son fundamentales y los hinchas también.

-Claro. Pero mañana te dicen "pagá una entrada 10.000 pesos" y vas y la pagás. Y, a lo mejor, no tuviste para comer o poner un plato de comida en tu casa. A nosotros nos dicen "andá a jugar", nos ponen una pelota adelante, sabés que firmaste un contrato, y vas y jugás. La verdad es que el negocio, como en todo sistema, lo hacen pocos. Hay muchísima gente en el fútbol, pero la tajada más grande se la llevan muy pocos. Y, en ese sentido, me decís que somos los protagonistas. En parte es así. Nos pagan. Nos pagan muy bien, porque no nos podemos quejar. Pero solo somos el protagonista dentro de la cancha. Afuera no sé si estamos tan amparados como para tomar otras medidas. Yo no puedo ser jugador de fútbol, estar en un club, y a la vez pensar en todos los demás equipos, hablar con sus capitanes, reunirme una vez por semana. ¿Cómo hacés? Porque, además, hay que tener vocación. Te tiene que salir. Y cuando te metés un poco te dicen "pará, pará, pará, este no es tu lugar. Tu lugar está dentro de la cancha". Es difícil.

En muchos contextos pasa eso: tenés hermanos, padres, primos y tíos que te idolatran, pero porque sos el salvador de sus vidas. En mi caso no me pasó nunca y lo agradezco

-Pero, entonces, es muy complicado revertir esto.

-Y sí. Yo creo que es complicado. Cuando vos no tenés reglas claras y no tenés claro cuál es el límite, se hace difícil mejorar. Si vos a tus hijos les explicás en tu casa cómo son las cosas y saben cuáles son las reglas, seguramente, afuera van a entender cómo actuar. Pero es complicado si vos no te ponés y no tenés reglas claras en las casas, en los colegios, ni en el respeto a la autoridad o a la policía (que a la vez por algo será que perdieron ese respeto, porque es consecuencia de hechos pasados). Repito: si las reglas no están claras, y hasta que no se vea la real decisión de cambiar desde arriba -a nivel político, y los que ejecutan y toman decisiones- no le veo una solución. Te digo la verdad. Uno tiene hijos y se pregunta ¿por qué? Las reglas no están claras. Porque cuando salimos de la Argentina somos bastante prolijos: nos ponemos el cinturón, respetamos el semáforo, si está la policía bajamos la cabeza. Y cuando estamos en la Argentina no te importa y son muy pocos los que las respetan.

Ponzio: "Hay muchísima gente en el fútbol, pero la tajada más grande se la llevan muy pocos"
Ponzio: "Hay muchísima gente en el fútbol, pero la tajada más grande se la llevan muy pocos" Fuente: Archivo

-Hay que predicar con el ejemplo.

-Por eso mismo. Es lo que nosotros siempre tratamos de hacer acá. A lo mejor sube un chico de las inferiores y, como a todos nos pasó, se manda una macana. No podés ir a retarlo de mal modo. Hay que tratar de explicarle cómo se manejan los demás para que no lo vuelva a hacer. No somos los padres de los más chicos. Somos los ejemplos a seguir. Si quieren tener la carrera de un Maidana, de un Enzo Pérez, de un Scocco, de un Ponzio o quien sea, seguramente es porque esa persona que lleva más de 15 años en primera algo bueno hizo. Y en ese sentido, predicar con el ejemplo es lo mejor.

-¿En qué momento dejás de ser Ponzio y sos Leo?

-Cuando estoy con mi familia, con mis amigos. Cuando voy a mi pueblo, que hace dos meses y medio que no puedo.

-¿Y qué encontrás cuando vas a Las Rosas?

-Vuelvo a ser el pibe que nació ahí. Pero porque es la realidad de cada uno. Mis amigos me quieren, pero no me idolatran ni tampoco soy el salvador económico de ellos. Porque en muchos contextos pasa eso: tenés hermanos, padres, primos y tíos que te idolatran, pero porque sos el salvador de sus vidas. En mi caso no me pasó nunca y lo agradezco. Todo eso es mérito de mis padres. Yo nunca tuve la presión de sentir que si no jugaba a la pelota ellos no tenían para comer o para comprarse un auto. Yo veo que mis amigos me quieren, pero no me idolatran. Lo mismo mi familia, con la que seguramente tengo gestos. Mi papá ahora me dice más veces que me cuide y que no pegue una patada que cuando tenía 20 años. Y eso me hace bien. Seguramente está la gente que por ahí no te ve seguido y te pide una foto, un autógrafo. Pero allá uno anda como si nada... La verdad es que busco lo que mejor me hace vivir. Es parte de la vida que elegí.

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