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La deuda social y una palabra del Papa

Mariano De Vedia
Mariano De Vedia LA NACION
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21 de diciembre de 2018  

El avance de la pobreza, en especial el impacto sobre la población infantil, y la fuerte preocupación por la amenaza de la droga y sus secuelas sociales en los barrios marginales fueron los puntos salientes de la agenda que los obispos le llevaron en el saludo navideño al presidente Mauricio Macri.

Con Oscar Ojea a la cabeza, los obispos se retiraron conformes con el clima cordial del encuentro y el tiempo que les dedicó el presidente Mauricio Macri: casi una hora y media. Sintieron que pudieron plantearle las principales preocupaciones de la Iglesia.

A tono con las mediciones del Observatorio de la Deuda Social de la UCA, la realidad de la pobreza ocupó buena parte del diálogo. No hubo discusión sobre los números. En el último año, 931.700 niños cayeron bajo la línea de pobreza, un umbral de dignidad que hoy no pueden alcanzar 6,2 millones de chicos menores de 18 años, el número más alto desde 2010.

"El Gobierno conoce la situación y mostró una actitud de escucha. El diálogo fue sincero", reveló una fuente eclesiástica. Los obispos observaron que los interlocutores más activos, al margen del Presidente, fueron el jefe de Gabinete, Marcos Peña, y la ministra de Salud y Desarrollo Social, Carolina Stanley.

También pidieron los obispos que a través de la Sedronar se apunte a fortalecer con más recursos el trabajo que distintas organizaciones y la propia Iglesia realizan para acompañar el proceso de recuperación de los jóvenes que pelean palmo a palmo con las adicciones.

En ese rubro se incluyen el trabajo de la Sedronar y el combate a la droga y el narcotráfico por parte del Estado. "En tiempos de ajuste, un reclamo por más recursos se interpreta, como mínimo, en que no haya recortes de fondos en esa área", precisó una fuente eclesiástica.

En las puertas de un año electoral, se habló también de la necesidad de favorecer canales de diálogo en el clima político.

Los obispos insistieron en que se hagan esfuerzos por evitar "nuevas divisiones". En esa categoría de disputa ubicaron la agresividad que la Iglesia percibió en el debate sobre la frustrada ley de legalización del aborto. Se aclaró que no surgieron en el intercambio referencias a posibles intentos de reactivar esa discusión a través de otros instrumentos legislativos.

Fuentes episcopales indicaron que tampoco se habló de la ley de educación sexual integral, cuyos dispares niveles de ejecución en las distintas provincias generan reacciones que se mezclan con posiciones políticas e ideológicas.

Afecto al rigor de las palabras y a los gestos, el obispo Ojea le entregó a Macri una carpeta con dos documentos.

Uno de ellos es el último mensaje de Francisco sobre la Jornada Mundial de la Paz, en el que advierte que la política "puede convertirse en un instrumento de opresión, marginación y destrucción", cuando los que se dedican a ella "no la viven como un servicio a la comunidad".

Una señal que se interpreta como un llamado de atención y un reclamo a la responsabilidad política frente al proceso electoral de 2019, en un contexto en que las investigaciones judiciales, como la causa de los cuadernos de las coimas, ponen al descubierto una fuerte devaluación de la confianza en la política .

El otro texto que se llevó Macri es la reciente declaración de la comisión permanente del Episcopado en la que los obispos convocan "a luchar por la justicia, a construir la amistad social y a ser solidarios con los más pobres". Un resumen de las principales preocupaciones que le transmitió la Iglesia.

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