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El verdadero sentido de la Navidad

Marcelo J. Louge Juárez
Marcelo J. Louge Juárez PARA LA NACION
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21 de diciembre de 2018  • 01:03

El verdadero sentido de la Navidad es que Dios compartió nuestra vida humana para que nosotros pudiéramos compartir la vida divina. Dios vino a este mundo, haciéndose humano en Jesús, para que nosotros fuéramos Hijos de Dios y personas caracterizadas por el amor. Consagra desde ese momento la libertad, la igualdad y la dignidad del hombre, origen y fundamento de nuestros derechos humanos.

La Navidad con su mensaje de fe, esperanza y amor debe servir para unirnos a Dios y unirnos entre nosotros. Compartir las tradiciones en familia y transmitir la importancia de dar y recibir amor, de alimentar el espíritu y disfrutar de las pequeñas cosas de la vida, se convierten en el mejor regalo que podemos ofrecer.

También es justo recordar a los que nos trasmitieron la vida y la fe en Dios y nos inculcaron valores de honestidad, generosidad, humildad, gratitud, solidaridad y reconciliación.

El Espíritu de la Navidad renueva el sentido trascendente de nuestra vida y nos hace presente a todos nosotros que la vida es eterna y el alma es inmortal.

América que tiene profundas raíces cristianas, celebra la Navidad desde hace 500 años, con la llegada de los conquistadores y evangelizadores españoles, inspirados por la obra civilizadora y fecunda de los Reyes Católicos. Asimismo el preámbulo de nuestra Constitución renueva esa tradición invocando la protección de Dios, fuente de toda razón y justicia.

Cabe destacar que es San Francisco de Asís quien inicia la tradición del pesebre, recordándonos que allí hubo un acto de amor que traería esperanza para toda la humanidad.

El pesebre sería tan humilde como el nacimiento del Mesías porque una de las cosas que San Francisco entró a criticar era el llenarse de riquezas cuando se estaba buscando un reino espiritual. En realidad lo que distinguía al cristianismo era el mensaje de fe y humildad.

En este proceso de transformación encuentra en el pesebre el simbolismo perfecto para restaurar lo que tanto buscaba su corazón. Por eso lo vuelve una tradición en todas las iglesias donde comienza a existir el pesebre.

El papa Francisco con verdadero espíritu franciscano, pide también alejarse de las formas mundanas y paganas y que vivamos la Navidad con verdadera Fe. Valoremos a nuestro Santo Padre y meditemos sus enseñanzas y su magisterio.

Recientemente en los días previos a la Navidad, la Conferencia Episcopal Argentina presidida por Monseñor Oscar Ojea ha pedido especialmente que la democracia argentina no olvide su raíces cristianas. Honremos nuestra tradiciones y valores cristianos en esta fiesta del Nacimiento de Jesús.

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