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Sandro Mareco: "Prácticamente es imposible ganarles a las computadoras"

Fuente: LA NACION - Crédito: Mauro Alfieri
Alejandro Rapetti
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22 de diciembre de 2018  

Sandro Mareco comenzó a jugar ajedrez a los 5 años, cuando su padre, maestro rural al igual que su madre, le enseñó los primeros movimientos de las piezas, y sin saberlo, le reveló una pasión y la forma en que se ganaría el sustento en su vida adulta. A los 13 comenzó a jugar en clubes, y cuando terminó el colegio secundario decidió dedicarse de lleno a este juego que, en su versión competición, está considerado como un deporte por el Comité Olímpico Nacional. Enseguida comenzó a dar clases de ajedrez y se esforzó por mejorar cada día hasta convertirse en un jugador profesional. En 2012 participó de su primera olimpiada en Estambul; en 2014 integró el equipo nacional que viajó a Tromso (Noruega); en 2016 a Bakú, capital y núcleo comercial de Azerbaiyán, y la última fue este año, cuando viajó a Georgia (Batumi), encabezando el equipo olímpico junto a Diego Flores; Fernando Peralta; Alan Pichot y Federico Pérez Ponsa. Gran maestro y actual número 1 del país, este 2018 conquistó el Abierto de Montevideo, el Masters de Vietnam, el Abierto de las Tres Fronteras (Foz de Iguazú), el Abierto de Vlissingen (Holanda) y el Masters de Compostela (España), hasta ubicarse en el puesto 87 del ranking mundial.

"El ajedrez es una de las cosas principales de mi vida. Es mi pasión y es mi trabajo. Implica algo muy importante ya que es un medio de vida, algo que me gusta y que incluso cuando estoy de vacaciones sigue estando en mi mente y me acompaña prácticamente todo el tiempo", asegura Mareco, de 31 años.

-¿Qué significa ser un gran maestro de ajedrez?

-Un gran maestro es una especie de cinturón negro destacado, el título más grande que existe en el ajedrez, seguido por el título de Maestro FIDE y Maestro internacional. En nuestro país hubo 35 o 36 en toda la historia. Por supuesto, entre los grandes maestros también existe un ranking, y bastante diferencia de nivel entre cada uno.

-¿En qué momento te convertiste en uno de ellos?

-Fue en 2010. Ese fue un año muy importante para mí, porque después de lograr algunas performances importantes conseguí el título, y a partir entonces fui invitado a participar de diferentes torneos en el exterior. Era algo que estaba cerca desde hacía tiempo pero aún no lograba dar el paso. Había errado algunas veces y conseguirlo fue como sacarme un peso de encima.

-¿Quiénes fueron tus maestros?

-Actualmente trabajo con Ulf Anderson [un destacado jugador de ajedrez sueco]. Antes también recibí algunas pocas clases de Pablo Ricardi, un jugador que fue campeón argentino varias veces, y más que nada me dio bastantes buenos consejos. Pero hubo muchos años que trabajé solo.

-¿Y en qué consiste tu entrenamiento?

-Paso mucho tiempo con la computadora, me dedico a analizar posiciones que juego, trato de encontrar ideas nuevas, de ver en qué detalles me estoy equivocando y cómo puedo corregirlos; trato de ver muchas partidas y trabajo con los programas de análisis junto a otros jugadores. También está la parte de resolver los problemas de cálculo, tratar de calcular cada vez más lejos, más a largo plazo. El trabajo varía, porque a veces también entreno a otros jugadores fuertes. Le dedico unas siete u ocho horas diarias, seis días a la semana, y a veces más también. También hago entrenamiento físico, salgo a correr unos 35 o 40 kilómetros por semana y trato de tener cada vez más resistencia. Desde 2013 trabajo con el doctor Sergio Auciello que me ayuda en la parte psicológica.

-¿Qué tipo de programas utilizan habitualmente? ¿Son accesibles para cualquiera?

-El programa típico que usamos todos los ajedrecistas profesionales se llama ChessBase. Después, cuanto mejor sea el procesador que tenga la computadora, mejor será su rendimiento. El procesador es muy importante porque a medida que el programa genera más procesos permite jugar a un nivel más fuerte. Incluso dentro del ChessBase existe una opción que pagando bastante barato te permite obtener la asistencia de computadoras de hasta 80 procesadores de manera remota.

-¿De qué forma las computadoras modificaron el mundo del ajedrez desde que Deep Blue, la creación exclusiva de IBM, venciera al entonces campeón del mundo, Garry Kasparov?

-Lo modificaron mucho. Los programas más fuertes del mundo hoy superan al mejor jugador. Es como si tuvieras al entrenador más fuerte del mundo en tu casa, y si los sabés utilizar en buena forma te puede ayudar a mejorar. A su vez, con las computadoras es muy fácil el acceso al material. Hay muchos programas para prepararse, para ver las partidas de tus oponentes. Es muy fácil seguir todos los torneos para analizar partidas, hay mucho material dando vueltas, solo hay que saber elegir el material y cómo utilizarlo. Las computadoras han mejorado muchísimo y el acceso es mucho más fácil.

-¿Es imposible ganarles a los programas más avanzados?

-Es prácticamente imposible, la diferencia con el humano hoy es grande, entonces la mayoría de los jugadores lo utilizamos como una ayuda para mejorar nuestro juego, para incrementar nuestro entendimiento.

-¿Tres grandes ajedrecistas de todos los tiempos que admires especialmente?

-Kasparov, uno de los mejores campeones del mundo, por su preparación y estilo muy agresivo; Fischer, porque tuvo que trabajar mucho para llegar a ser campeón del mundo, en la época en la que Rusia era la Unión Soviética, y porque ayudó mucho a profesionalizar el juego con las condiciones que exigía, y Ulf Anderson, porque ha sido mi entrenador. Es un jugador sueco, que admiro mucho porque estuvo entre los 10 primeros del mundo durante 10 años, llegó a ser el 4 del ranking mundial y es una persona muy tranquila y muy humilde, uno de los jugadores que mejor juega finales en la historia.

-¿Cómo ves el nivel del ajedrez argentina en la actualidad, en perspectiva con su historia?

-La década del 50, con [Oscar] Panno y [Miguel] Najdorf como referentes principales, es considerada la época de oro del ajedrez local, cuando la selección argentina salió subcampeona olímpica. Igualmente, existen diferencias con la actualidad, porque participaban menos países y la Unión Soviética, que hoy se dividió en muchas naciones, en aquella olimpiada era uno solo y tenía un solo representante. Hoy el ajedrez argentino está progresando, y varios de los jugadores más fuertes viajan a jugar torneos en el exterior. De hecho Flores, el segundo en el ranking nuestro, ganó este año en Dubai, que es un torneo muy fuerte, y Alan Pichot salió tercero en el torneo que gané en Vietnam. También participó en el torneo catalán, junto a Leandro Krysa, Pérez Ponsa y Fernando Peralta -un jugador de argentina que vive en Barcelona-, y hay bastantes juveniles como Tomas Sosa, que en este momento también se ha ido a Barcelona y otros que vienen progresando como Pablo Acosta con muchas posibilidades de seguir avanzando. En general creo que de a poco nos vamos acercando, y estamos compitiendo en torneos cada vez más fuertes. Sucede que la mayoría de las veces estamos lejos de donde se desarrollan los torneos principales, por eso algunos jugadores deciden irse a vivir a Europa.

-¿Si pudieras modificar alguna regla del ajedrez, cual te gustaría cambiar?

-En principio no cambiaría muchas. Tal vez la única regla que se podría considerar un poco extraña es la de que se puede ofrecer empate. Quizás podría eliminarse y no sería especialmente raro. No sé si es necesario hacerlo, pero se podría

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