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Justicia y república; País de violadores; ¿Hasta cuándo?; Cambio educativo; Violencia social; Drama venezolano; La AFIP investiga; Cuadra complicada; Deterioro ambiental
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22 de diciembre de 2018  

Justicia y república

Profunda tristeza me produce que nuestro ex Honorable Senado de la Nación se haya transformado en un refugio para delincuentes. Y no alcanzo a vislumbrar una solución a este grave problema. Los senadores saben que la Justicia condenó a esos funcionarios después de una larga investigación, pero se niegan a perder sus fueros, algunos porque podría tocarles en el futuro (ellos sabrán por qué), otros por contrariar al Gobierno. Y nosotros, los de afuera, no sabemos qué hacer para solucionar este gravísimo bache de nuestra muy débil democracia.

"Sin justicia no habrá república" fue el lema de una marcha contra la corrupción realizada en abril de este año, y los hechos le están dando la razón a esta afirmación.

Ricardo Pinhas Slelatt

pinhasricardo@yahoo.com

País de violadores

Soy uno de los que creen íntimamente el relato de Thelma Fardin. Quise que su abusador pagara con su vida, con su cuerpo, con su reputación, incluso pensé que su familia también se merecía el sufrimiento por haberlo encubierto. De pronto me encontré siendo parte de una mayoría de inquisidores populares, y me asusté. En un abrir y cerrar de ojos, todo derivó en fuertes agravios para medios y periodistas que dieran espacio al denunciado para que se expresara. La violación de la libertad de expresión también se había consumado. Escuché a una abogada decir que se trataba de un "violador serial" sin el menor respaldo fáctico a lo que superficialmente afirmaba. La representante legal de Fardin vituperaba contra otro colega por el solo hecho de que se planteara asumir o no la defensa del denunciado. Sin que importaran las enormes diferencias en los hechos, se trajo como ejemplo de lo que estaría mal el dramático caso de Lucía Pérez, quien -según la unanimidad de los peritos- murió dramáticamente intoxicada por consumo de droga. Lo cierto es que hoy vivimos en un país de violadores. Donde la "opinión publicada" es suficiente para abusar del Estado de Derecho. Los jueces, si opinan distinto a la mayoría, son corruptos o incompetentes, y por lo tanto deben ser echados. Los abogados que ejercen dignamente su profesión son escrachados como "revictimizadores" y sistemáticamente violados en su reputación. Igual que el presunto abusador, alegando su inocencia con nula credibilidad, escuchamos a colegas y actrices declamar el respeto del "derecho de defensa", advirtiendo que, si llegase a demostrar su inocencia, no van a creerle. Si por milagro, existieran testigos y pruebas que en el futuro desmintieran los dichos de la dulce Thelma, serán, sin duda, falsas o incluso absurdas.

Temo que nos hayamos convertido en una sociedad de violadores de nuestras propias libertades individuales. Tomemos conciencia del oscuro camino en el que transitamos. No queramos para otros aquello que nos parecería injusto para nosotros.

Wenceslao Tejerina (h)

DNI 18.527.719

¿Hasta cuándo?

Valientes palabras las expresadas en su carta por monseñor Santiago Olivera. Iluminan una realidad que pocos se atreven a mencionar: la iniquidad de los juicios "de lesa humanidad", con imputados retenidos en prisión preventiva durante años hasta que las acusaciones son estudiadas, soportando la presunción de culpabilidad. Uno de los 400 detenidos en esta situación a la que alude el obispo es Julio N. Flores, excabo de la Fuerza Aérea, hoy de 60 años, recluido desde hace cuatro en el penal de Güemes, Salta. Flores, mecánico de aviación, estuvo solo tres años en la fuerza. Cuando ocurrieron los hechos que se le imputan, en agosto de 1977, tenía ocho meses de antigüedad y solo 19 años. Las acusaciones se basan en supuestos sin asidero. Como que en su primer destino, la I Brigada Aérea (El Palomar), él podía ser jefe de guardia de un centro clandestino de detención. En el 80 pidió la baja. Pasó a la aviación civil. Trabajaba en Indonesia. Al volver de visita al país en 2014 fue detenido no bien pisó Ezeiza. Tardó en enterarse de por qué. Desde entonces perdió su empleo, hundió en la ruina a su familia, se alejaron amigos y camaradas. Es un paria. La sed de venganza de quienes perdieron la guerra subversiva en los 70 ha convencido a todos de que hay una categoría de personas a los que se puede pisotear en su dignidad humana, que toda opresión es permitida.

¿Hasta cuándo permitiremos esta ignominia?

Rodrigo Caro Figueroa

DNI 14.022.309

Cambio educativo

Docentes y alumnos, evaluados en un sistema escolar que no tiene nada que ofrecer. Lamentablemente el sistema vigente y la formación docente no ayudan para las nuevas perspectivas laborales. Se sigue poniendo el énfasis en fomentar conductas intelectuales obsesivas, de memorización, en lugar de mentes creadoras y dinámicas. Por tal razón, en las pruebas a alumnos y docentes suelen evaluarse con mejor puntaje a aquellos que se limiten a repetir mecánicamente los contenidos propuestos. Se apunta a un receptor "atontado", que no pueda cuestionar el sistema.

Los cambios que se anuncian, ¿cuándo comienzan?

Mónica Straschnoy

DNI 6.429.055

Violencia social

En la entrevista publicada en el suplemento Ideas con el doctor Marcelo Leiras, entre otras cuestiones, se refiere al caso Maldonado, a la "larga historia del ejercicio de la violencia por parte del Estado" y a que "hay un ejercicio de violencia preocupante". En toda mirada respecto de un tema se manifiesta la subjetividad de aquel que la expresa. Por eso, voy a proponer una interpretación distinta. Coincido en que hay un ejercicio de la violencia preocupante, pero discrepo en que en la Argentina de hoy sea la ejercida por el Estado la que angustia a la sociedad, sino la violencia particular, de la delincuencia común, la delincuencia organizada (a veces en connivencia con el Estado) y la de minorías radicalizadas que vulneran de manera sistemática los derechos del resto de los ciudadanos. Creo que el problema, luego de 35 años de democracia, no es un Estado represor, sino un Estado indolente, que ha renunciado a obedecer el contrato social que lo obliga a ejercer el monopolio de la violencia cuando así se requiera, temeroso de la censura de las almas bellas de cierto progresismo que paradójicamente fue en muchos casos partícipe de la violencia de los 70 y hoy convalida la acción directa de minorías antidemocráticas.

A mí también me preocupa la violencia, y espero que el Estado dé respuestas adecuadas, para que haga prevención cuando se pueda y reprima cuando se deba, bajo el imperio de la ley, sin dejar la puerta abierta para que líderes autoritarios se hagan cargo, situación que -y estoy seguro de que en esto coincidiremos con Leiras- sería lamentable.

Luis Alberto López

DNI 16.785.602

Drama venezolano

¿La historia se repite? No hay coincidencias si se repiten situaciones y si estas son iguales. El drama de Venezuela requiere acciones más enérgicas de las que se han tomado hasta ahora. La política de apaciguamiento de Chamberlain frente a Hitler solo le permitió a este hacerse con más poder, y la tibieza de Francia e Inglaterra frente al levantamiento militar de 1936 devino en una sangrienta guerra civil en España, con miles de muertos. Hoy el pueblo de Venezuela no quiere a los dictadores que la gobiernan. Estos solo se tapan los oídos para no escuchar la voluntad popular. La comunidad internacional debería poner en práctica acciones más efectivas, hasta que se logre la caída de los dictadores. Al menos se evitarían así más muertes y mucho sufrimiento.

Hugo H. Campanelli

DNI 13.394.695

La AFIP investiga

La AFIP contratará mil profesionales para poder fiscalizar las cuentas del exterior blanqueadas recientemente. ¿No sería mejor que esos profesionales investiguen los casi dos millones de pensiones por invalidez que tiene el país? Allí si hay certeza de éxito en la gestión. O dicho más vulgarmente, "ese hueso sí que tiene carne".

Damian Donnelly

Ddonnelly1961@gmail.com

Cuadra complicada

En los últimos años, vivir en las inmediaciones del Colegio Santa Teresa de Jesús, en el barrio de Palermo, se ha hecho cada vez más difícil. Los alumnos de secundaria les gritan a los transeúntes o a los vecinos de los departamentos linderos, ponen música a un altísimo volumen, gritan y bailan en las aulas durante los recreos. Las fiestas que se hacen en el colegio son cada vez más frecuentes y hasta altas horas de la noche, y tampoco faltan los cortes de calle que los alumnos, bombos en mano, realizan a comienzo y fin de año, ni los autos en doble fila y la invasión de los edificios contiguos por parte de los padres de los alumnos en los horarios de entrada y salida. La situación ha llegado a tal extremo que la semana pasada presencié cómo varios padres insultaban y agredían físicamente a un vecino con un yeso en su brazo que exigía el cese de la invasión de la cochera y la entrada de su edificio por tratarse de propiedad privada. La policía llegó cuando los agresores se habían ido y el colegio nada ha hecho para terminar con ninguno de los hechos mencionados y denunciados ante sus autoridades.

María Laura O'Connor

marialauraoconnor@gmail.com

Deterioro ambiental

Veo algo asombrado que la CABA insiste en la destrucción ambiental de Buenos Aires a pesar de las quejas de los que intentan impedir que la ciudad resulte invivible vía la apropiación o venta de espacios públicos para edificar torres. ¿O el señor Rodríguez Larreta no mide las consecuencias ambientales de sus actos? La ciudad necesita espacios verdes, no torres u otras edificaciones. Sería necesaria la intervención del defensor del pueblo para que la Justicia detenga estos ataques a la ciudad.

Luis F. Bertello

Miembro de Número de la Academia Argentina de Ciencias del Ambiente

bertello@retina.ar

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  • "Lo peor que lo sabíamos y nos dejamos robar con otro período de saqueo" - Analía Bagnola
  • "Sin pruebas no hay condena, esperen que actúe la Justicia" - Regina Utrera
  • "Estado paralelo" - Charly RePe

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