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Imperdibles regalos en mi arbolito

Carlos M. Reymundo Roberts
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22 de diciembre de 2018  

Si una columna en el año me gusta escribir es esta, porque "De no creer" nació y creció inspirada en un espíritu muy similar al navideño: amor y paz. De hecho, en las vísperas de Nochebuena siempre me pongo generoso, cierro grietas y reparto regalos a lo loco. Humildemente, creo que por eso mis arbolitos de Navidad se han convertido en aspiracionales: todo el mundo quiere estar en ellos. Incluso Cristina. Cuando era presidenta, una vez me olvidé de dejarle un regalo y su venganza fue de una crueldad sin límite: me obligó a ver un documental hecho por Florencia y a escuchar un discurso de Máximo.

Este año, a tono con la mishiadura, no pude abrir grande la billetera (casi diría que estoy por dejar de usarla) y, entonces, me incliné por lo simbólico y lo conceptual. Igual, nadie espera mucho de este humilde trabajador del teclado. Aquí va, pues, la lista de los homenajeados de este año, con sus respectivos regalos.

Mauricio Macri . Como es el presidente, y además lo admiro, en su caso me permití ponerme en gastos. Al pie del arbolito le dejaré una brújula. Ojo, no es que lo vea perdido o despistado. Todo lo contrario. Si en medio de esta dolorosa crisis él se está ocupando, como contó ayer LA NACION, de buscar un DT para Boca, el metamensaje es obvio: "¡Tengo tiempo y cabeza para todo!". O incluso: "Quien puede lo más, puede lo menos" (a él le gusta decirlo en latín: qui potest plus, potest minus). O también: "Les prometo que una vez que consiga un técnico como Gallardo, culón, vuelvo a ocuparme de la inflación, la pobreza, el riesgo país y todas esas cosas". En mi regalo no hay ningún metamensaje. Las brújulas son decorativas. Van bien en cualquier ambiente. Podés colgarlas o apoyarlas. En las mudanzas son fáciles de embalar. Y si un día se le da por mirarla, que aproveche y se fije dónde está el norte, ¿no?

Cristina Kirchner . Siempre es difícil elegir algo para ella, porque tiene todo. Pensé en un cuaderno Gloria, pero capaz que no le resulta gracioso. ¿Una foto grande de Bonadio, para que juegue a los dardos? ¿Mi último libro, "¡Gracias, Cristina!", la mayor apología de su reinado que se haya escrito? Finalmente me incliné por una de esas remeras que vienen con frases célebres. Encontré una que en el pecho dice: "La verdad os hará libres". Y en la espalda: "Y los fueros, intocables".

Ricardo Lorenzetti . Después del gran golpe palaciego que perpetró contra el presidente de la Corte, Rosenkrantz, le voy a regalar un serruchito de bronce. Mi admiración por don Ricardo crece día tras día. No como hombre del derecho, por cierto, sino como rosquero. "Donde yo pisé no volverá a crecer el pasto", dijo, y se alió con Rosatti, que hasta entonces estaba aliado con Rosenkrantz y que llegó a la Corte gracias a una alianza con Lilita para derrocarlo a él. Me agarró una duda: ¿no le debería regalar también un serruchito a Rosatti? ¿O a Rosatti lo arreglo con un diploma de "empleado infiel del mes"? ¿Y qué le doy a Maqueda, un tipo regamba que hace todo lo que le mandan Lorenzetti y Rosatti? Ya está: voy a hablar con Marchi, el que maneja la caja de la Corte, y que de premiar a estos tres peronistas se ocupe él.

Jorge "Loco" Romero. El Loco Romero, para quienes no lo conozcan o no estén familiarizados con su nombre, es el senador de la provincia de Buenos Aires, ultrakirchnerista, que fue acusado por una militante de La Cámpora de haberla obligado a practicarles sexo oral a él y a otros hombres. Romero adujo que fue criado en una sociedad patriarcal y llamó a una "deconstrucción" de la persona como forma de mejora en todos los aspectos. Me apena pensar en lo que debe estar sufriendo en estas horas. No la denunciante. Romero. Por eso, le voy a regalar, enmarcada, una idea que extraje de aquella célebre sentencia absolutoria del juez Raúl Zaffaroni: "Si hay oscuridad, no hay violación". Romerito, no te me deprimas: si hay sociedad patriarcal, no hay abuso. Si hay machismo, no hay feminismo. Romerito, tranqui: si hay deconstrucción, no hay sexo, ni oral ni escrito.

Juan Grabois . Para quienes no lo conozcan o no estén familiarizados con su nombre, este señor que el lunes entró por la fuerza en Eltrece y TN, violando una propiedad privada, es, por designación del papa Francisco, miembro del Pontificio Consejo para la Justicia y la Paz. Venía de estar una semana en el Vaticano y a poco de bajarse del avión lideró la carga contra el canal del Grupo Clarín. ¿Mi regalo? Una foto de esa irrupción violenta. Pero no es una foto cualquiera. Al dorso está firmada por el Papa.

Oscar Centeno . ¿De qué forma se le puede retribuir a don Oscar, el chofer escritor, por los abnegados servicios prestados a la patria? Quizá le correspondería un cuaderno de plata. O una pluma de oro. O un bolso de platino. Pero no tengo guita para tanto. Además, la Cámara Federal acaba de confirmar que integraba la asociación ilícita que presidía Cristina. Chau. Fue. Lo que le espera al pie del árbol es un volante de cartón.

La pucha, cada vez me está costando más poner buena onda. Y comprar los regalos. Y armar el arbolito.

Pero, fíjense, lo sigo intentando: #ConMauricioMacriTodoElAñoEsNavidad.

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