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La sociedad Coudet-Milito, la gran clave para el cambio de Racing en un año

Coudet y Centurión en diálogo durante el partido contra Velez
Coudet y Centurión en diálogo durante el partido contra Velez Fuente: LA NACION - Crédito: Mauro Alfieri
Nicolás Zuberman
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23 de diciembre de 2018  • 23:59

Si a un futbolista del plantel de Racing se le pregunta cuál fue el mayor cambio a lo largo de estos 370 días, desde el 19 de diciembre de 2017, aquella tarde en la que Eduardo Coudet era presentado como entrenador de Racing y Diego Milito como director deportivo, responde rápido: "el ánimo, el clima". Quizás el factor emocional sea una buena manera de justificar cómo se modificó el final de calendario de Racing de un año al otro: cómo pasó de aquel cierre con la despedida atropellada de Diego Cocca después de perder contra Independiente, de local, con Lisandro López marginado, a este final de 2018 con la Academia puntero a seis puntos de ventaja y con Licha como goleador de la Superliga.

Pero además del componente anímico hay otras explicaciones. El regreso de Diego Milito al club después de su retiro en 2016 fue para crear una secretaría técnica que dé su mirada para el armado del plantel profesional. Tres analistas de videos (Javier Wainer, Agustín Anastassi y Bruno Gentile) prepararon un análisis al detalle de todos los futbolistas potables que podrían llegar a la mitad celeste y blanca de Avellaneda para tener una respuesta rápida y poder justificar por qué un refuerzo sería útil o no. En la mayoría de los clubes argentinos los mercados de pases son pasivos: se espera un ofrecimiento y a partir de ahí se comienza a negociar. El mensaje de Milito fue intentar transformarlo en un mercado activo, relevar jugadores cuando otros clubes están inmersos en el día a día de la temporada. Así, más allá de los chispazos propios de las diferencias de personalidad que hay entre Milito y Coudet, se logró la lógica del consenso: no llega un jugador sin el aval del Chacho ni se contrata un refuerzo sin el visto bueno del director deportivo.

Eso se traduce en nombres: Alejandro Donatti, Leonardo Sigali, Nery Domínguez, Neri Cardozo, Ricardo Centurión, Eugenio Mena, Gustavo Bou, Jonathan Cristaldo, Mauricio Martínez, Gabriel Arias y Marcelo Díaz. Esas fueron las contrataciones de la Academia a lo largo de este año. A excepción del lesionado Martínez y de Bou, el que más ilusión generó al llegar y el que menos rindió, todos fueron piezas importantes para que Racing sea el equipo que más puntos sumó a lo largo de este 2018 en la Argentina. El contraste con el último mercado de pases de 2017 es notorio aunque las cifras no sean tan diferentes: Juan Patiño, Egidio Arévalo Ríos, Lucas Orban, Renzo Saravia, Martín Ojeda, Andrés Ibargüen, Enrique Triverio, Augusto Solari y Alexis Soto.

La influencia de Milito no solo termina en la secretaría técnica. El ídolo, que está en permanente vínculo con el plantel, el cuerpo técnico y la dirigencia, también busca cambiar la mentalidad del club. Este año participó como actor invitado de un spot para promocionar la campaña que buscaba generar nuevos socios que llevaba como lema "yo Milito, soy socio". Así, Racing este año sumó 13 mil socios nuevos. Por eso, para este fin de año buscaron imitar la campaña para buscar nuevos abonados al Cilindro. Entre las innovaciones que buscó Milito, siempre con el modelo del Inter de Milán como referencia, estuvo la presentación de los refuerzos al estilo europeo, con unas siete mil personas en la platea A del estadio.

Ese día, incluso antes de debutar de manera oficial, el Chacho Coudet fue ovacionado por los hinchas. Seductor y carismático, el entrenador había prometido en su asunción que el vínculo con la gente iba a ser su desafío: "Me gusta que mis equipos transmitan de adentro hacia afuera. La gente va a jugar un papel importante para nosotros. Queremos llegar al hincha, que se identifique con el equipo". No fue solo una promesa. Como local, sumó casi el 80% de los puntos: ganó 14 partidos, empató tres y perdió apenas dos.

Más allá de no haber conseguido los dos objetivos de máxima -la clasificación a la Libertadores del 2019 y levantar la Copa de este año-, el primer año de Coudet en Racing fue muy bueno desde los números y desde la propuesta. La Academia, con 65 puntos en treinta partidos, fue el equipo que más puntos sumó en todo el 2018 en el campeonato argentino. De aquel equipo en la primera mitad del año que se sostenía con la potencia goleadora de Lautaro Martínez y el muy buen momento de Centurión al que cerró el año con Lisandro como bandera y un equipo sólido detrás hay un hilo conductor que es la búsqueda del arco rival.

La personalidad de Coudet no apareció sólo para contagiar y convencer al plantel. En los momentos críticos aportó soluciones desde su manejo de vestuario y sus años de fútbol. Sea para distender un cruce de declaraciones entre el presidente Víctor Blanco y Centurión, para bajarle el tono a las diferencias que había entre él y Milito o para ponerse un objetivo en el mismísimo Monumental, cuando parecía que su equipo se había partido en mil pedazos. Aún dolido por la eliminación por goleada ante River en los octavos de final de la Libertadores, se colgó la mochila de la obligación de ganar la Superliga. Desde aquella derrota, Racing sumó nueve victorias, dos empates y una caída. Esa también es una manera de explicar cómo resurgió Racing este año.

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