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Homenaje a Miguel Abuelo: una orquesta que toca rock y que brilla en su intento

La Filiberto recontextualizó la obra de Miguel Abuelo
La Filiberto recontextualizó la obra de Miguel Abuelo Crédito: Rodrigo Néspolo
Mauro Apicella
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24 de diciembre de 2018  

Homenaje a Miguel Abuelo / Intérprete: Orquesta Nacional de Música Argentina Juan de Dios Filiberto / Dirección: Natalia Salinas / Arreglos y curaduría: Juan "Pollo" Raffo / Cantantes: Micaela Vita y Gabo Ferro / Relatos: Pipo Lernoud / Concierto: el viernes pasado / Sala: CCK, Sarmiento 151 / Nuestra opinión: muy bueno

Juan "Pollo" Raffo, curador y orquestador del repertorio de este homenaje a Miguel Abuelo, habló de algunas características de la obra y del personaje. Usó palabras como "libertarias" y "psicodélicas" y también agregó "luminosa" porque el concierto fue justo en el día más largo del año, el solsticio de verano. Lo cierto es que, más allá de la época, se puede descubrir luminosidad artística en ese arlequín-pierrot-performer de la música llamado Miguel Ángel Peralta, conocido como Miguel Abuelo, fundador de una de las mejores bandas que ha dado el rock argentino, Los Abuelos de la Nada, y creador de canciones que son hijas de su época y, al mismo tiempo, de un estilo personal que diseñó un molde y luego lo rompió, el mismo día de la muerte del artista (una temprana muerte, en 1988).

Miguel Abuelo tuvo una forma poética casi única, por eso es que acercarse a su obra sin caer en muecas o imitaciones no debe ser tarea sencilla. No. Llevar a una sinfónica un tema de voz y guitarra como "Levemente o triste" no debe ser tarea fácil; tampoco debe serlo trasladar a una orquesta la distorsión de la zeppeliniana "Tirando piedras al río".

Ni imitaciones, ni muecas, ni intentos de ganarle en excentricidad. Querer competir con la obra habría sido absurdo. Lo que Pollo Raffo vislumbró de antemano para trabajar fue una orquesta con una paleta de colores más amplia que la de una sinfónica estándar (tiene guitarras, charango, bandoneones). Por eso releyó la obra de Miguel Abuelo y creó a partir de eso. Muchas veces escribió breves oberturas para cada canción, siempre inspiradas en los motivos originales de los temas.

Si había que buscar potencia para "Tirando piedras al río", era cuestión de encontrarla dentro del orgánico, no intentando que la orquesta se pareciera a una banda de rock. Si había que buscar sutileza para "Buen día, día", solo había que optar por guitarra, udu y pizzicatos de violonchelo. Esto parece una obviedad, pero no lo es. Muchos orquestadores caen en la trampa de la emulación. Raffo hizo todo lo contrario y logró una brillante recontextualización de las canciones. Además, las dejó servidas sobre el escenario, para la batuta de Natalia Salinas, para los relatos de Pipo Lernoud, para la voz delicada y tan expresiva de Micaela Vita y para la irreverente garganta de Gabo Ferro, que durante el concierto hizo aproximaciones certeras al estilo de Miguel Abuelo sin caer en la copia. También fue muy bueno el trabajo de los dos cantantes juntos.

"Lunes por la madrugada" no quedó resuelta de la mejor manera, pero eso fue apenas un detalle mínimo dentro del gran trabajo que hizo para este programa el arreglador. En cambio, la astucia, la creatividad y la certeza quedaron bien plasmadas en temas como "Cosas mías" y con un comienzo de vidala-bagualera para "Himno de mi corazón", que cerró la actuación.

El concierto terminó. Me quedo pensando si habría sido posible hacer con cualquier orquesta una versión de "Cosas mías" con fragmentos de cumbia. Creo que no. Sé que no. Después de haber escuchado a muchas orquestas, sé que la Nacional de Música Argentina Juan de Dios Filiberto puede hacerlo por algo que va más allá de los instrumentos que la componen y la habilidad de sus instrumentistas: porque se especializa en repertorio argentino, con exclusividad, y sabe tocar música popular. Esa es la clave. Las partituras de Raffo tienen desfases rítmicos (no son errores, están hechos a propósito para lograr un efecto determinado) que solo una orquesta con pericia en la música popular puede interpretar correctamente.

Este concierto se dio en el marco de los 70 años que cumplió la orquesta, este año. Siete décadas en las que pasó por varias transformaciones, momentos políticos del país y realidades estatales que le dieron mayor o menor proyección. De la música contemporánea al tango o el folclore. Tiene bastante camino recorrido y mucho potencial todavía, no explorado. Este tipo de apuestas en terrenos del rock son un claro ejemplo.

El concierto del solsticio de verano -con una sinfónica que toca rock y no muere en el intento- sirvió también como síntesis de la variedad cultural que ofreció el CCK este año -en su sala principal, donde tocó La Filiberto, y en todas las demás de su edificio, durante 2018- manteniendo una muy buena coherencia estética.

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