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Cambiaso, el crack que no para de ganar: los secretos de su éxito y la "guerra de los clones"

Cambiaso en su mundo, junto con María Vázquez, su esposa; el crack de La Dolfina analiza la vida a través de su pasión, el polo
Cambiaso en su mundo, junto con María Vázquez, su esposa; el crack de La Dolfina analiza la vida a través de su pasión, el polo Fuente: HOLA - Crédito: Pilar Bustelo
Claudio Cerviño
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26 de diciembre de 2018  • 23:59

Hacer rutina está impregnado en el ADN de Adolfo Cambiaso . Son 26 años ya los que transcurrieron de su carrera en el polo argentino y un par más a nivel mundial. Sus rutinas incluyen ganar el Abierto de Palermo, el torneo más importante del planeta; refugiarse en su familia, con María Vázquez y los chicos (Poroto, Mía y Myla), sacar caballos nuevos y exitosos, como lo son los clones de la mítica Cuartetera, y después sí, una vez concretados los objetivos, hacer escala en su campo en Washington, en Córdoba, y pasar fin de año en Punta del Este. "En Washington disfrutamos mucho con los chicos. Salimos de camping, andamos en carro. Somos libres y la pasamos genial. No podemos venir mucho en el año, así que aprovechamos estos días luego de Palermo", dice el crack. Que con 43 años sigue sorprendiendo, como en la última final ante Las Monjitas, convirtiendo 12 de los 17 goles de su equipo. Un hombre acostumbrado a los récords, a los números deportivos casi obscenos. Acumula 15 títulos de Palermo y está entre los cuatro más ganadores de la historia, a cinco de Juancarlitos Harriott, la leyenda. Su creación del año 2000, La Dolfina, llegó a 18 de 19 finales. Ganó cuatro veces la Triple Corona. Doce veces ganador del Olimpia de plata en polo y uno de oro: con Harriott son los únicos polistas que lo consiguieron. Ahora en la rutina del descanso antes de emprender viaje a Estados Unidos, donde desarrolla su actividad profesional con el equipo Valiente, Adolfito habla de todo.

-Muchos se asombraron por tu vigencia. En la final parecía que tenías 25 años y no 43. ¿Qué pasó?

-Nada, yo venía normal. Fue una temporada medio atípica, con las postergaciones por la lluvia, por el G-20. Me costaba tomar ritmo, eso que yo llamo "agarrar rutina". Tuve muchas charlas con María, con mi profe Paidu (Juan Carlos Menchón). Y en la semana previa de a poquito empecé a jugar la final, a sentir un poco más la pelota, a tener más confianza. Llegué al partido sabiendo que estaba bien, que podía meter los penales, seguro de la cabeza. Y cuando andás bien de arriba, se te empiezan a aclarar las ideas.

Adolfito y un paseo con su hija Myla, en 2016
Adolfito y un paseo con su hija Myla, en 2016 Fuente: HOLA - Crédito: Pilar Bustelo

-¿Qué era lo que te pasaba concretamente hasta ahí para no sentirte pleno? ¿Lo detectaste?

-Nada raro. Jugábamos poco por el tema de las suspensiones y nunca enganchábamos esa rutina de juego. Te sacaba de foco. Un poco eso. Las canchas eran un desastre, más que nada por el clima. Hizo mucho frío para esta época. ¡Si yo anduve con cuellito hasta los primeros días de diciembre! No hubo calorón. Ese frío para las canchas no ayuda.

-Ahora, vos estás con un cuidado especial también. Hace 5 o 6 años tenías dolores por todos lados y hoy se te ve rejuvenecido. Cambiaste toda tu rutina física, te alivió y te hizo sentir mucho mejor.

-Sí, realizo un gran esfuerzo físico y mental. Con el profe Paidu, el médico (Walter Mira) y el kinesiólogo (Gonzalo Noguera). Todos los días estoy cuidándome, haciendo las cosas lo mejor posible. Y con María, que es medio psicóloga. Me acompaña toda la familia. Cuando agarro rutina es cuando me siento mejor. Cuando me voy de rutina, la cabeza está en otro lugar y las cosas no salen como uno quisiera. El año pasado fue algo parecido. Y en esa final también siento que cumplí.

-¿Tuviste miedo de tener que retirarte? ¿Lo pensaste en esos tiempos de lesiones recurrentes?

-Y sí, cuando estás con un dolor de ciático que no te deja dormir... No podés entrenar. Me molestaba para vivir, en el día a día, no solo para el polo. La pasaba mal. Ni pensaba en seguir jugando. Estaba pensando más en lo que podía ser mi vida una vez que dejara el polo. Se me cruzó más que nada por eso: cómo carajo iba a hacer para sentirme bien en el resto de mi vida. Me tenía que dormir con un valium para tratar de no andar de costado. La de ciática fue la peor lesión. La tuve un año y pico. Los estudios no eran buenos. Empecé a hacer distintas cosas para superarlo. Bob (Jornayvaz, su patrón estadounidense) me recomendó un lugar en Estados Unidos, en el cual la pegaron, me ayudaron mucho. Con ejercicios y constancia, la pude superar. No del todo, pero ya sé como manejarme.

-Esté jugando bien, regular o mal, La Dolfina gana las finales. ¿Por qué? ¿Qué tiene de diferente respecto del resto?

-Tiene un equipazo. Cada uno en su puesto. Tiene a Juanma Nero que es el mejor back de la historia. Tiene un talentoso como Pablo Mac Donough y tiene el mejor 2 del mundo, que es Pelón y que en las finales siempre se prende y es figura. Damos un plus en la final, sabemos jugarlas. Nos gustan esos partidos. Obvio que en algún momento vamos a perder, pero por ahora se nos vienen dando a favor.

Cambiaso: La de ciática fue la peor lesión. La tuve un año y pico. Los estudios no eran buenos. Empecé a hacer distintas cosas para superarlo. En Estados Unidos, la pegaron con el tratamiento. Con ejercicios y constancia, la pude superar. No del todo, pero ya sé como manejarme.
Cambiaso: La de ciática fue la peor lesión. La tuve un año y pico. Los estudios no eran buenos. Empecé a hacer distintas cosas para superarlo. En Estados Unidos, la pegaron con el tratamiento. Con ejercicios y constancia, la pude superar. No del todo, pero ya sé como manejarme. Fuente: LA NACION - Crédito: Rodrigo Néspolo

-¿Te sorprendió, te alivió que Ellerstina no llegara a la final esta vez por perder con Las Monjitas? ¿Eso les sacó presión?

-A mi no me alivió. Como suelo decir, siempre pienso en nuestro equipo. A mi me preocupaba más que nosotros nos prendiéramos y estuviéramos bien que contra quien jugábamos. Nosotros pensamos en nosotros. Si estamos bien, no tenemos que pensar mucho en el rival: sabemos que tenemos chances, le podemos jugar a cualquiera. En las finales del Abierto, si no soy yo, es Pelón, o Pablo, o Juanma. Siempre alguno da un plus y eso contagia al resto, ayuda. Suma mucho.

-Bueno, el rival no te preocupaba. Pero, ¿cuánto te preocuparon esos dos primeros chukkers de Las Monjitas, en los que llegó a estar 6-3?

-A mí no me preocupó porque me sentía muy bien de entrada. Desde que metí el primer penal por el medio del arco sentía que estaba en la cancha y eso me daba una alegría enorme. Nunca pensé que no pudiéramos revertir una cosa así. Sabemos que 8 chukkers son un partido larguísimo. Y sentíamos que el 6-3 en contra no era un resultado tan real, por algunos errores que nos costaron goles. Eso era lo que veíamos dentro de la cancha, teníamos la sensación de que lo íbamos a revertir. Y lo hicimos enseguida.

-Se fue Milo Fernández Araujo, el coach que los marcó desde 2013, al punto de que ganaron seis Abiertos de Palermo seguidos. ¿Cuánto lo van a extrañar?

-Se va a extrañar, es un flaco muy motivante, que le entró muy bien al grupo. Es el quinto jugador. Nos ha hecho unir familiarmente, nos hizo ser más amigos, nos sacó cosas recontrapositivas. Es recontraentendible que él sienta que es un momento para irse y está bien, tampoco lo vamos a obligar a quedarse. Milo siempre va a ser parte de nuestro equipo. Siempre. Y lo que me deja tranquilo es que si el año que viene estamos andando mal, o tenemos un bache, podremos tener una reunión con él para que nos dé una mano. Sabemos que siempre podemos contar con Milo desde algún lugar.

-No es que tienen pensado reemplazarlo, entonces.

-Ni lo hablamos. Cada uno arrancó para cualquier lado después de la final. Nos vamos a ver en Palm Beach y allí hablaremos entre todos y pensaremos qué hacer, qué es lo mejor. En mi cabeza, me quedo tranquilo de que Milo tiene totalmente puesta la camiseta de La Dolfina y que si lo precisamos en algún momento podremos contar con él. Aunque sea con una charla. Eso más allá de que pongamos a algún otro técnico o no. Será siempre una fuente de consulta para nosotros.

Cambiaso en su refugio en Washington, en Córdoba, con sus hijos: Poroto, Myla y Mía
Cambiaso en su refugio en Washington, en Córdoba, con sus hijos: Poroto, Myla y Mía Fuente: HOLA - Crédito: Pilar Bustelo

-Cuando te enojaste después del debut en Palermo, muchos decían que protestabas contra la cancha y la dirigencia de la Asociación Argentina de Polo por conveniencia. "Está acabado. Se ve venir la derrota y está buscando condicionar el ambiente", se especulaba.

-A ver... Lo que han hecho con la cancha 1, haciendo recitales antes del Abierto, en eso no estoy de acuerdo. Y tampoco con los cambios en el reglamento. Está bueno todo lo que se hace fuera de la cancha, socialmente, organizando espectáculos, porque suma, pero el reglamento del polo es uno y no hay mucho para cambiar. Eso no va a mejorar el espectáculo. Yo no tocaría más cosas. Me enojó el estado de la cancha, sí. Aunque repito: el clima tampoco ayudó. Hubo mucha mala suerte con eso. Fue difícil poder recuperar la cancha.

-Entonces el enojo no fue porque la veías complicada para La Dolfina.

-Naaaa. Tuve esa reacción porque la cancha era un desastre en ese momento y La Dolfina logró un sistema de juego para el cual nos favorece que la cancha esté buena para jugar rápido y de primera. Si por muchos momentos bajamos la velocidad es porque la cancha no nos ayuda a andar fuerte. Si le preguntás a los otros equipos, te van a decir que la cancha estaba mal. El único día que estuvo bien fue para la final, porque cayeron 100mm 48 horas antes y tuvo 8 días de recuperación después de las semifinales con un poquito de calor. Pero no llegó a su plenitud por todos los factores que te decía. Ojo, las canchas de Pilar tampoco estuvieron buenas.

-Se dice que si La Dolfina tuviese los caballos de Ellerstina le ganaría por 5 goles todos los partidos. ¿Lo sentís así?

-Yo a mis clones no se los cambio por ningún caballo de los contrarios. Es un tema personal. Yo les pasé dos clones a Nero y me dijo que el clon 04 de la Cuartetera es la mejor yegua que jugó en su vida. Seguramente lo que tiene Ellerstina es mucha más cantidad y reposición. Pero en calidad de caballo no sé si estoy de acuerdo con eso que se dice afuera. Sí es cierto que si a Pelón (Stirling) o a Juanma (Nero) se le caen dos o tres yeguas, son más difíciles de reponer. Año a año vamos a intentar mejorar. Somos un gran equipo en el que podemos pasarnos caballos entre los jugadores. Por otra parte, no hay que negar que Ellerstina es una de las mejores organizaciones del mundo. Es tener una envidia sana. Yo estuve ahí adentro en mis comienzos y hacen las cosas muy bien para tener lo que tienen. Obvio, si tuviéramos esa cantidad de caballos estaría espectacular. No lo dudo.

-Hablaste del clon 04 de la mítica Cuartetera, tu mejor yegua histórica. Pero el que se lleva los premios, y de hecho lo consiguió ya dos años seguidos, es el 09. ¿Es el mejor?

-Ja. ¡A mí me gusta el clon 06! Y en la final, si hubiese tenido que evaluar el rendimiento, le hubiese dado los premios al clon 03. ¡Son todas muy buenas yeguas! La 09 me ayudó para la remontada cuando pasamos del 3-6 al 6-6. Metí esos 3 goles y quedó la imagen de que fue determinante. ¿Qué significa todo esto? Que es una mejor que la otra, más allá de los premios.

-¿Y en comparación con la Cuartetera original como están los clones?

-Y, hoy es difícil evaluar. La 09 ya se llevó dos premios en años consecutivos como la mejor de la final de Palermo. Hoy te puedo decir que son comparables con la Cuartetera original.

-¿Vos lo sentís cuando las jugás?

-Y sí. Como la Cuartetera era una sola, era tan diferente al resto que era inigualable. Ahora, teniendo varias, es otra historia. Todas te sorprenden. Estás más cubierto y me ayuda a jugar a esta altura de mi vida.

-Gonzalo Pieres siempre estuvo en contra de la clonación. Marcos Heguy dijo que el clon era un caballo bobo, que no le veía la gracia porque le sacaba lo lindo que tiene la cría, que es cruzar las líneas de sangre y ver el producto final. Pero ya van dos seguidos que sacás premios en Palermo con la B09. ¿Quién tiene más razón?

-Yo crío de los clones, no dejo de criar. Muchos han criticado mis clones y hoy veo que están... clonando. Es la historia de mi vida. A mi me ha funcionado. Obvio que me ha ayudado ser dueño de la Cuartetera. Mac Donough jugó dos Lapas en la final. Terrera jugó 5 Small Persons en Palermo. A mi me funcionó. De esos caballos estoy criando también. No dejo de criar y no dejo de tener esa linda sensación de criar. No tengo clones solamente. Sigo generando yeguas nuevas, como la Claudia, como la Bárbara, y otras en el mundo que van a surgir. Trato de hacer de todo un poco. No me cierro a una sola cosa.

Adolfito con seis clones de la Cuartetera
Adolfito con seis clones de la Cuartetera

-¿Cómo está el polo hoy? ¿Seguís creyendo en el Abierto de los 10 equipos o hay que volver a 8?

-Sigo creyendo que los 10 equipos es lo mejor. Es bueno, pero no sé si es tan bueno para los 3 o 4 equipos de punta. Es bueno para generar equipos nuevos, como el de La Ensenada, u otros que vengan de la clasificación. Es la mejor manera de darles la posibilidad de competir contra los mejores para estar cada año más cerca y cambiando de generaciones. Si te encerrás en 4 o 5 equipos, está bien, tenés buenos partidos, pero no les das posibilidades a esos equipos de abajo de competir y levantar el nivel. El flaco que perdió 6-0 y 6-1 con Federer, al siguiente partido ya llega con otra cabeza, de otra manera. No le va a ganar, pero está mejor, más armado.

-Metiste dos goles con la nueva regla de reposición de throw-in. ¿Es el mejor cambio que se hizo? Ves otro que pueda funcionar bien?

-Funcionó para la dinámica del polo. Tampoco es que se cambiaron tantas reglas. Tener un poquito menos de throw-ins por ahí para el espectáculo es bueno, pero no cambiaría tanto. No pondría peligroso al deporte por no querer cobrar foules para que el partido salga más lindo. Ya no sabés qué jugada es buena o no. Se ha perdido un poco la noción de lo que es la línea de juego y lo que es la posesión. En eso no estoy de acuerdo. Estoy de acuerdo con el polo abierto, pero la posesión también es buena. Cada uno puede jugar como quiera. Yo jugué de todas las formas. No estoy de acuerdo con los cambios de reglas para mejorar el espectáculo. Están haciendo un gran trabajo mejorando el espectáculo fuera de la cancha, el after polo, traen gente a cantar, se arman lindas jodas, pero cambiar el reglamento no. Siempre lo dije: cada deporte tiene sus reglas. Podés ir ajustando pequeñas cosas, pero que no se pierda la esencia del deporte. Y como dije, al que no le gusta, que vaya a ver otro deporte. Básquet, rugby o lo que le guste. Todos tienen la libertad.

-De los chicos nuevos que van subiendo, ¿alguno que te guste especialmente?

-El equipo de La Ensenada me encantó. Fresco, con buena actitud, buen polo. Son chicos prometedores todos, los cuatro. Es divertido verlos más allá de que pierdan. Si no eran 10, ese equipo quizá no hubiese jugado Palermo. Hay que darles la posibilidad a los de abajo y que todos los partidos valgan.

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