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Sexo: cinco mujeres nos cuentan su primera vez

Crédito: Unsplash
Denise Tempone
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2 de enero de 2019  • 14:42

Se trata de un momento importante al que la mayoría, de todas formas, no quisiéramos volver. Como primera noche romántica o como un trámite engorroso, la primera vez en tener relaciones sexuales marca el pase hacia una etapa de descubrimiento intenso en el que se nos empiezan a revelar muchas cosas acerca del mundo.

Acá van cinco historias en primera persona, con sus conclusiones, contadas por sus protagonistas.

Alexandra: "Decidí no esperar un gran amor"

"Admiro a la gente que puede tener una pareja tras otra. A mi nunca se me dió fácil, ni cuando era adolescente. Cuando tenía 18 años sentía que ya era "grande", y entonces decidí, en vez de seguir esperando un gran amor, que iba tener mi primera vez con el próximo que me calentara. No puedo decir que tenía mucha intimidad con Juan, pero ya quería sacarme el asunto de encima y emprendí el debut sin decirle nada. Jugué bastante a la femme fatal pero aún recuerdo la sensación que tuve entrando al telo: el de una vaca entrando al matadero. Yo, muy expeditiva, solo pensaba, "listo, hoy se termina este asunto". Apretamos mucho y finalmente se dio el momento. Obviamente me dolió, y entonces el miedo me ganó. "Para. Te tengo que decir algo", le dije intimidada. Por la cara que debo haber puesto, el flaco lo adivinó. ¡Y yo me puse a llorar! Él estuvo súper a la altura, fue muy contenedor y no solo terminó siendo lindo sino además muy romántico. ¡Todo lo que yo, canchera, no quería! Después resultó que muchas más mujeres de las que yo creía eran vírgenes a mi edad".

Milagros: "Fue instintivo, orgánico, natural"

"Mi primera vez estuvo genial. Fue en la casa de campo de sus viejos, cuando no estaban. Era pleno verano, hicimos un fogón con amigos y por las miradas que nos lanzamos toda la noche con mi novio de entonces, supe que iba a pasar. Veníamos apretando mucho así que era el próximo paso, pero nunca se daba eso de tener el tiempo y el lugar. Hacía mucho calor y nuestros amigos se fueron a dormir a las habitaciones. Nosotros en cambio nos quedamos acurrucados en la hamaca paraguaya de la galería. Recuerdos lo grillos, las estrellas y el perfume de los jazmines. No fue un momento de "uh voy a tener mi primera vez" sino que fue instintivo, orgánico, natural. No nos sacamos toda la ropa ni gemimos, nada de lo que se ve en las pornos. Fue una suerte arrancar teniendo sexo real".

Carla: "Fue con mi mejor amigo de entonces"

"Teníamos 16 ambos. Él no me gustaba particularmente, pero un día, haciéndole un chiste lo besé y sentí algo diferente. No me puse nerviosa ni me torpe como me pasaba con los chicos que me gustaban. Estuvo bueno y de parte de él sentí amor. Hablábamos mucho sobre cómo tenía que ser nuestra primera vez y yo un día, completamente segura, le dije "creo que la mía tendría que ser con vos". A partir de esa conversación, solo había que buscar el momento, y en unas vacaciones en Villa Gesell, el momento llegó. Nuestros amigos se fueron a bailar y nosotros nos quedamos mirando una peli en el sillón. Nunca supimos el final. Creo que los dos estábamos enamorados pero no lo supimos identificar. Y tal vez ser amigos fue mejor".

Luz: "Un desastre, yo no estaba lista"

"Mi primera vez fue a los 15 y fue fea. Mi noviecito de entonces me presionaba porque todos sus amigos de entonces lo hacían, o eso decían. Lo que la hizo fea es que él estaba más decidido a dar el paso por su ego que por mí, y ahí descubrí que no hay peores amantes que ese tipo de pibes. Uno de los errores fue haber puesto día y horario: "el martes a las 16 venís y lo hacemos". No dormí durante días y llegué más nerviosa que si fuera a dar un examen. Técnicamente él no sabía nada, actuaba como si estuviéramos en una porno y como yo sabía menos, terminé concluyendo que tener sexo era un horror. Cuando le conté a mis amigas, ellas me abrieron los ojos. Lo dejé. Me tomó tres años volver a intentarlo después de cortar con él. Considero que mi verdadera primera vez fue la que siguió, a los 18, cuando me moría de ganas en serio".

Maite: "Puedo decir que fue un episodio feliz"

"Yo tenía 16. Me encantaba mi novio y me sentía lista, así que puedo decir que lo que pasó en mi propia casa, un día que mis viejos salieron a cenar, fue un episodio feliz. Igual, físicamente, fue una decepción total, no se sintió ni la mitad de emocionante de lo que todos decían que iba a ser. Tampoco sentí toneladas de placer, de hecho, fue más bien una molestia. Me parecían mucho más placenteras las caricias que nos hacíamos antes de tener sexo "en serio". Con el tiempo aprendí que es un error pensar que solamente hay sexo "en serio" cuando hay penetración. La penetración está sobrevalorada y aunque a medida que maduré empecé a disfrutar el acto mucho más, lo que todos dicen que es "la previa" sigue siendo mi parte favorita. Le diría a las chicas que no se sientan tan perseguidas con eso en sí, que simplemente disfruten de la totalidad de sus cuerpos".

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