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Salman renueva su gabinete sin alterar el poder del príncipe heredero saudita

Mohammed, príncipe heredero, le habla a Salman, rey de Arabia Saudita, que mantuvo inalterable el poder de su hijo a pesar del escándalo desatado por el asesinato de un periodista en el consulado saudita en Estambul
Mohammed, príncipe heredero, le habla a Salman, rey de Arabia Saudita, que mantuvo inalterable el poder de su hijo a pesar del escándalo desatado por el asesinato de un periodista en el consulado saudita en Estambul Fuente: AP
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27 de diciembre de 2018  • 17:14

RIAD.- Casi tres meses después de un intenso escrutinio internacional por el asesinato del periodista Jamal Khashoggi , el rey Salman de Arabia Saudita ordenó hoy un amplio reajuste de altos puestos gubernamentales, incluido el nombramiento de un nuevo ministro de Relaciones Exteriores, pero sin alterar el poder de su hijo heredero, sospechado de ordenar el crimen en el consulado saudita en Estambul.

Los cambios parecen consolidar aún más el poder del príncipe Mohammed ben Salman mediante el nombramiento de asesores y miembros de la familia real considerados cercanos a él.

El rey también ordenó una reorganización de los dos consejos supremos del reino que supervisan asuntos relacionados con la economía y la seguridad, respectivamente.

Ambos están encabezados por Mohammed, cuyos poderes, incluidos los de viceprimer ministro y ministro de Defensa, no se vieron afectados en la reorganización.

Adel al-Jubeir, el canciller de voz suave desde 2015, fue reemplazado por Ibrahim al-Assaf, que era ministro de Finanzas. Al-Jubeir fue desplazado al puesto de ministro de Estado para asuntos exteriores.

Al-Assaf fungió como ministro de Estado y ocupa un asiento en los consejos directivos del gigante petrolero saudita Aramco y el fondo soberano del reino, el Fondo de Inversión Pública. El príncipe heredero supervisa ambas entidades.

Los cambios, que impactan a varios ministerios claves, se dieron en momentos en que el rey y Mohammed estaban por anunciar una reestructuración de gobierno después de que agentes sauditas asesinaran y desmembraran a Khashoggi dentro del consulado del reino en Estambul el 2 de octubre. Los asesinos fueron vinculados con el príncipe Mohammed.

El rey emitió una serie de otros decretos, leídos en la televisión estatal, los cuales reemplazaron a los ministros de medios de comunicación y educación.

Turki Shabbaneh, un presentador de televisión, fue nombrado ministro de Comunicación. Hamad al-Sheikh fue nombrado ministro de Educación.

Mientras tanto, el príncipe Abdullah ben Bandar, hijo del príncipe Bandar al-Saud, durante décadas embajador en Washington, fue nombrado jefe de la Guardia Nacional. La misión principal de la fuerza es proteger a la familia gobernante de Al-Saud. El príncipe Abdullah había sido vicegobernador de La Meca.

Un cambio significativo afecta a un colaborador cercano del príncipe heredero: Turki al-Sheikh, que fue nombrado jefe de la Autoridad General de Entretenimiento del reino, un organismo creado en los últimos años para ayudar a organizar y promover conciertos y otros eventos que estuvieron prohibidos durante mucho tiempo en el país conservador.

Al-Sheikh, que se sabe que es cercano al príncipe heredero, fue sustituido como jefe de la Autoridad Deportiva por el príncipe Abdulaziz ben Turki al-Faisal.

El nombramiento de Al-Sheikh como jefe de Entretenimiento significa que ya no supervisa un organismo de ciberseguridad y programación dirigido por Saud al-Qahtani, un asistente cercano a Mohammed que fue despedido de su puesto y sancionado por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos por ayudar a dirigir el complot en Estambul.

Khashoggi era un columnista del diario The Washington Post que solía criticar al príncipe heredero en sus escritos. Bajo intensa presión internacional, el reino reconoció recientemente que el plan fue orquestado por altos agentes sauditas cercanos al príncipe.

El reino siempre rechazó que el príncipe heredero haya tenido algo que ver en el asesinato de Khashoggi. Sin embargo, las agencias de inteligencia turcas revelaron que varios de los agentes que ejecutaron el crimen pertenecían al entorno de Mohammed.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump , se mostró renuente a criticar a Mohammed, a pesar de que funcionarios estadounidenses de inteligencia concluyeron que él cuando menos estaba al tanto de la conspiración. Trump elogió los acuerdos de venta de armas a los sauditas por miles de millones de dólares y les agradeció por venderle petróleo a mejores precios.

El 17 de este mes, el gobierno saudita emitió una refutación inusualmente fuerte al Senado estadounidense, rechazando una resolución bipartidista que culpó del homicidio de Khashoggi directamente al príncipe heredero, la cual describió como una "intromisión" en los asuntos del reino.

Agencias AFP y AP

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