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La náutica argentina tiene dos diamantes en bruto: Dante Cittadini y Teresa Romairone

Teresa Romairone y Dante Cittadini, en plena competencia en el Nacra 15
Teresa Romairone y Dante Cittadini, en plena competencia en el Nacra 15
Fernando Vergara
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27 de diciembre de 2018  • 23:59

La náutica argentina mantiene su costumbre. A la lista de los históricos Santiago Lange, Cecilia Carranza Saroli, Serena Amato, Carlos Espínola, Javier Conte, Juan De la Fuente y Lucas Calabrese, desde esta temporada hay que añadirles a Dante Cittadini y Teresa Romairone, medallistas de oro en los Juegos Olímpicos de la Juventud, y dos de las grandes apariciones del deporte argentino: en 2018, apenas su primer año juntos, arrasaron en los torneos y fueron campeones en cuatro de las cinco competencias internacionales disputadas. En un cierre de año inolvidable, los reconocimientos para la sociedad no se agotaron: también fueron galardonados en los premios Jorge Newbery y con el Olimpia de Plata en la entrega del Círculo de Periodistas Deportivos.

Los caminos de Dante y Teresa estuvieron separados hasta febrero, cuando los entrenadores los unieron en pos del objetivo olímpico a bordo de un catamarán de tres velas conocido como Nacra 15: Cittadini como timonel, Romairone como tripulante. Redoblaron esfuerzos con entrenamientos intensos: de lunes a viernes durante tres semanas por mes. A partir de ahí desarrollaron sus destrezas con sello propio. Finalmente, resultó un año de grandes emociones: cuatro títulos sobre cinco competencias disputadas. Entre ellas, el Mundial juvenil de Corpus Christi en julio y el Campeonato Europeo en el lago di Como, en agosto. Después, una de las postales más lindas llegó con la medalla de oro en Buenos Aires 2018, una competencia en la que además Cittadini fue el abanderado argentino. "Fue impresionante, si nos lo decían hace un par de años no lo hubiésemos creído. Conocer el olimpismo fue impresionante: resultó enriquecedor y diferente a todo. Los argentinos se engancharon muchísimo y eso nos generó mucho orgullo", confiesan los chicos a la nacion.

A partir del compromiso, la perseverancia y el respeto, los objetivos de Romairone (18 años) y Cittadini (17) son claros. Acelerar los tiempos no figura en sus pensamientos. Sueñan con disputar los Juegos Olímpicos convencionales, pero entienden que todavía les queda mucho camino por recorrer porque no dejan de ser jóvenes en etapas formativas. A Dante todavía le queda un año en juveniles, en tanto que Teresa ya subió de categoría. Ahora la mira está calibrada hacia el Nacra 17, la misma categoría en la que Lange y Carranza Saroli se consagraron con la medalla dorada en Río 2016. El cambio de Nacra 15 a 17 hace referencia a la eslora -largo- de la embarcación en pies. Será un tiempo de transición en el que también aparecerán las dificultades, fundamentalmente económicas. "Queremos seguir navegando juntos, sin dudas. Estamos de racha. Pero llegar a esa embarcación es costoso y no es sencillo conseguir apoyo monetario. Se precisa inversión de tiempo y dinero para viajar con frecuencia a Europa a entrenar y competir. No hay nada resuelto", sostiene Cittadini. Romairone también es medida en sus anhelos y resalta el aspecto económico. "Nosotros recién empezamos y en la Argentina hay un equipo de mayores que entrena desde hace muchos años. Esto marcha paso a paso. Tenemos que ver con Dante cómo seguimos, precisamos apoyo porque los barcos son muy caros. Es complejo, pero vamos a seguir juntos", remarca.

Sin embargo, los chicos saben que la carrera que eligieron es extensa. Talentosos y con proyección, observan y admiran a Lange, medallista de oro a los 54 años y clasificado a Tokio 2020. Carranza Saroli, desde ya, es otro de sus faros. Referentes deportivos que marcaron un antes y un después. "Ya va a llegar nuestro momento. El Nacra 17 no te pone límites de edad, todo depende de la forma física y el entusiasmo. Tenemos una buena relación con Santiago y Cecilia, siempre nos ayudan y aconsejan en todo lo que precisemos", cuenta Dante. Todos elementos que ayudan a potenciar a los atletas jóvenes con mayores condiciones.

Para llegar a la medalla dorada en Buenos Aires 2018 los chicos recorrieron un largo camino. La ilusión del Nacra 15 se originó hace más de dos años, cuando empezó la selección de adolescentes que podrían ser parte de esta embarcación. Fue una tarea minuciosa que encaró el entrenador Nicolás Schargorodsky. Luego se sumó Nicolás Aragonés, y juntos, llevaron adelante un trabajo técnico que culminó en la máxima alegría. "Nuestro deporte evoluciona permanentemente, acá nunca dejás de aprender. Venimos trabajando muy duro, siempre hacemos el máximo esfuerzo", remarca Romairone.

¿Cómo lograron los chicos una comunión tan rápida que los llevó a ganar prácticamente todo lo que corrieron? "Navegar de a dos es difícil. Pero formamos una tripulación hermosa, confiamos en el otro, nos respetamos. Cada uno sabe lo que tiene que hacer y jamás nos peleamos", explica Teresa. "Ella es una chica muy ágil e inteligente. Es una gran persona y me ayuda en todo lo que necesite. Armamos un buen equipo porque nos entendemos muy bien. Esa es la clave", añade Dante.

Teresa Romairone y Dante Cittadini, medallistas de oro en los Juegos de la Juventud
Teresa Romairone y Dante Cittadini, medallistas de oro en los Juegos de la Juventud

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El viento y el agua, dos de las pasiones de los juveniles dorados que se criaron en contacto permanente con la naturaleza. Ese es su ámbito, un estilo de vida. Teresa nació en Buenos Aires, se mudó con su familia a Inglaterra cuando tenía ocho meses -también vivió un año en Ibiza, España- y a los ocho años volvió a la Argentina. Al tiempo, los Romairone se instalaron en San Isidro. A Teresa le costó decidirse porque también jugaba al hockey. "Lo hacía en el colegio y me hacía bien en lo social porque lo compartía con amigas. Era un programa grupal. Pero mi hermano Marcos iba siempre al club, lo vi con su barco y rápidamente quise el mío. Yo quería navegar. Me divierte, estoy en contacto con la naturaleza, amo el río. Aprendo mucho, esto tiene mil variables: cómo ponés el barco, cómo lo limpiás, cómo lo cuidás. Aspectos técnicos y tácticos, ir por un lado, por el otro, qué hará el viento. Cada vez me engancho más", se entusiasma.

Cittadini, en tanto, es oriundo de San Pedro. Con apenas cinco años, esa pasión que estaba por descubrir residía a tres cuadras de su hogar: el río Paraná. Comenzó en Optimist, la embarcación en la que suelen iniciarse los velistas. La colonia de verano del Club Naútico era su segunda casa, mientras acompañaba a su hermano Jerónimo, dos años mayor. "Me encantó de entrada. Siempre quería entrenar y mejorar. Me subí y nunca más quise bajar. Mi sueño es seguir creciendo en esto que tanto amo", asegura.

Hay que retrotraerse más de 20 años. Desde Atlanta 1996, la Argentina puso su bandera en distintos podios olímpicos en cuanto al yachting, al punto que es el segundo deporte con mas medallas (10), detrás del boxeo (24). El correntino Espínola inició la racha con dos platas en clase Mistral (Atlanta y Sydney 2000); Conte-De la Fuente (470) y Amato (Europa) fueron bronce en Australia; Espínola-Lange (Tornado) se clasificaron terceros en Atenas 2004 y Beijing 2008 y la dupla Calabrese-De la Fuente (470) ganaron el bronce en Londres 2012. La coronación de una etapa sumamente exitosa llegó en Río 2016, con el oro de Lange-Carranza en Nacra 17. Ahora, si bien no hay que soslayar que se trataron de Juegos Olímpicos juveniles, el logro de Cittadini-Romairone evidenció -y potenció- el gran rendimiento nacional. Hay una escuela, hay continuidad. ¿Cuál es la explicación para este suceso? "El nivel siempre fue muy bueno en nuestro país. Con Lange todo se extendió mucho más. Se hacen las cosas correctamente desde abajo y navegás bien desde que sos un chico. Es un deporte en el que aprendemos todo el tiempo. Y creo que nos ayuda a ser buenas personas", dice Cittadini.

El yachting argentino no paró de crecer. Los grandes desafíos surgen de manera constante. Y la sociedad Cittadini-Romairone comenzó a brillar con excelentes resultados.

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