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Venezuela vuelve a liderar el ranking de violencia pese al éxodo

Un grupo de venezolanos observa una de las tantas escenas del crímen que son recurrentes en el país caribeño
Un grupo de venezolanos observa una de las tantas escenas del crímen que son recurrentes en el país caribeño Fuente: Reuters
Una ONG dio a conocer que en 2018 hubo 23.407 homicidios y que aumentó el número de ejecuciones extrajudiciales; la cifra es apenas menor que la del año anterior
Daniel Lozano
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28 de diciembre de 2018  

CARACAS.- Venezuela vuelve a liderar este año una estadística que nadie quiere encabezar, la de mayor número de muertes violentas en el planeta, pese a la formidable diáspora que ha expulsado a cuatro millones de ciudadanos más allá de sus fronteras. Según el Observatorio Venezolano de Violencia (OVV), 2018 cerrará la semana que viene con un número estimado de 23.407 fallecimientos de esas características, lo que supone una media de 81,4 por cada 100.000 habitantes.

El país sudamericano mantiene así su primer lugar en el ranking de la violencia pese a que el número total de muertes descendió con relación a las 26.616 de 2017 (89 por cada 100.000 habitantes). "Venezuela, estando por encima de Honduras (40 muertes por cada 100.000) y El Salvador (60 por 100.000), va a ser el país más violento de América Latina y del mundo", sentenció Roberto Briceño León, director del OVV, la ONG más prestigiosa en la materia que desarrolla sus estudios e investigaciones pese a todos los obstáculos que le pone en el camino el gobierno bolivariano.

"Después de 15 años de censura oficial hay evidencias de que las cifras son cada vez menos transparentes", señaló la investigación presentada ayer en Caracas.

La emigración influyó para que la tasa diaria de muertes haya pasado de 73 a 64, pero también lo ha hecho el mayor control territorial de las grandes bandas sobre los microgrupos de delincuentes, en comparación con la anarquía de años previos. Entre los que se fueron también "han emigrado muchos delincuentes. Unos, porque no ven rentabilidad en sus acciones delictivas y deciden que es preferible, por el mismo riesgo, obtener más beneficios en otros países; otros, porque han visto una oportunidad de huir de los contextos violentos donde viven y tienen cuentas pendientes. Otros, quizá buscando genuinamente poder rehacer su vida", detalló el informe.

En 2018 destacan sobremanera las 7523 muertes por "resistencia a la autoridad", aquellas que se producen en enfrentamientos con los cuerpos de seguridad y que, según expertos, es un término utilizado por el gobierno para "esconder" ejecuciones. Si algo define este año son las denuncias de ejecuciones extrajudiciales, que se han multiplicado, según las organizaciones civiles y de derechos humanos.

El año comenzó con la ejecución del policía rebelde Óscar Pérez y de las seis personas que lo acompañaban: militares, periodistas y una enfermera. Según el Parlamento, fueron atacados sin piedad durante el operativo de su detención y rematados con un tiro en la cabeza.

Un poco antes de terminar el año, en noviembre, otra acción comando de las Fuerzas de Operaciones Especiales de la Policía Nacional (FAES) durante el asalto a la Torre Viasa, en el centro de Caracas, acabó con la vida de nueve personas. Según la denuncia realizada por la ONG Provea, basada en testimonios de familiares, los jóvenes también fueron ejecutados durante el operativo. La redada violenta se realizó en un edificio que está abandonado desde hace una década y es ocupado por familias de bajos recursos, dedicadas en su mayoría a freír plátanos que después venden en las calles.

Amnistía Internacional (AI) ya había advertido en septiembre que de 2015 a 2017 se habían producido 8200 ejecuciones extrajudiciales, producto de "medidas represivas con lógica bélica para supuestamente abordar la delincuencia".

Las cifras oficiales, como de costumbre, son mucho menores. De acuerdo con el ministro del Interior y Justicia, el mayor general Néstor Reverol, en 2018 hubo 9675 homicidios en el país petrolero, 27,7% menos que el año pasado, para llegar a una tasa de 30 por cada 100.000 habitantes.

El crecimiento irrefrenable del número de homicidios durante el chavismo provocó que el gobierno decidiera ocultar las cifras, para ofrecer luego estadísticas retocadas, entre las que no figuraban ni enfrentamientos ni fallecimientos por causas desconocidas. Desde la llegada de Chávez al poder hasta hoy, sumando los seis años de Nicolás Maduro en el Palacio de Miraflores, se contabilizan cerca de 330.000 muertes violentas, cuando en 1998 apenas sumaban 4550. El capitalismo, los videojuegos, las series de narcos, Spiderman y Superman fueron señalados por la revolución chavista como los grandes culpables de una plaga que no cesa.

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