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La Justicia ordenó liberar a exsecretarios de los Kirchner

Copetti es uno de los excolaboradores de los Kirchner que fue beneficiado por el fallo de Cámara
Copetti es uno de los excolaboradores de los Kirchner que fue beneficiado por el fallo de Cámara
La Cámara le dictó falta de mérito a la mayoría y apuntó a Muñoz
Iván Ruiz
Candela Ini
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29 de diciembre de 2018  

Tres exsecretarios privados de la familia Kirchner recibieron buenas noticias antes del final del año judicial. La Cámara Federal ordenó ayer la excarcelación de Ricardo Barreiro (más conocido como "el jardinero"), Raúl Copetti, Roberto Sosa y Daniel Álvarez, acusados por el supuesto traslado del dinero que viajaba hacia Santa Cruz en el avión presidencial.

Los camaristas Leopoldo Bruglia y Pablo Bertuzzi revocaron así la decisión tomada por el juez Claudio Bonadio, que había ordenado la detención de los exsecretarios privados hace tres meses.

Bonadio, a su vez, demoró ayer una definición sobre el acuerdo con el arrepentido Juan Manuel Campillo, exsecretario de Hacienda de Santa Cruz, quien había declarado ante el fiscal Carlos Stornelli.

Excolaboradores

La Sala I de la Cámara Federal, además, le dictó la falta de mérito a Barreiro, Copetti y Sosa al entender que tuvieron un rol secundario y que su accionar dentro de la acción delictiva se limitó solo al momento de recibir las valijas que supuestamente trasladaban dinero en los aeropuertos de Santa Cruz.

Los camaristas describieron la acción delictiva sobre la base del testimonio de Sergio Velázquez, piloto del Tango 01, que detalló el traslado de bolsos que evitaban los controles oficiales en vuelos pocos convencionales. También se apoyaron en la confesión de Fabián Gutiérrez, el único de los secretarios privados que declaró como arrepentido.

Bruglia y Bertuzzi interpretaron que, otra vez, el protagonista de toda esa organización era el exsecretario Daniel Muñoz, que además de desempeñarse como secretario privado mantenía una relación mucho más estrecha con el matrimonio Kirchner.

Muñoz cuidaba con celo los bolsos desde que salían de la residencia presidencial hasta que llegaban a las casas de los Kirchner. Era quien realizaba personalmente las gestiones para evitar que fueran revisados por las autoridades aeroportuarias y ni siquiera las despachaba como el resto de las valijas, sino que las llevaba consigo durante el viaje.

"Los bolsos no eran trasladados en la bodega, sino entre los asientos del avión. Y no viajaban solos tampoco. La figura de Daniel Muñoz se ubicaba todo el tiempo junto a ellos. Tanto al abordar la aeronave como durante el trayecto; del mismo modo que en su descenso y posterior retorno a su origen, Daniel Muñoz era la persona que escoltaba los bolsos y valijas en donde, puede presumirse, viajaba el dinero recaudado".

Los camaristas sostuvieron al dictar la falta de mérito que el rol de Barreiro, Copetti y Sosa era de mucho menor relevancia, aunque pidieron al juez Bonadio continuar con la investigación. "La intervención de los recién nombrados se ceñía a las últimas instancias del recorrido, esto es, cuando los bolsos con dinero arribaban a los aeropuertos", escribieron. Y agregaron que estos tres exsecretarios "eran espectadores de la mecánica". La Cámara Federal, además, cambió la calificación legal para Gutiérrez y Álvarez, al entender que tuvieron un rol más activo que el resto de sus compañeros, pero no lo suficientemente importante como para considerarlos miembros de la asociación ilícita.

Por último, los magistrados elevaron el embargo que pesaba sobre los exsecretarios hasta $900.000 para cada uno.

Los jueces entendieron que, al mantener una relación más estrecha con el matrimonio Kirchner en Buenos Aires, los entonces secretarios privados le dieron forma lícita a los actos ilegales que llevaba adelante la asociación ilícita. Por eso, los procesó como coautores del delito de encubrimiento agravado

"La presencia de los secretarios en momentos tan vitales del recorrido -la llegada del dinero a manos del entonces presidente; su posterior transporte, su último arribo a las residencias sureñas- no puede reputarse inocua. Su constante acompañamiento generaba hacia fuera un halo de legalidad propicio para que el dinero pudiera ser conducido sin mayores sospechas. Se trataba, simplemente, de un presidente y su comitiva arribando a su residencia", resumieron los magistrados.

Los vuelos de los aviones oficiales que trasladaban valijas sospechosas hasta Río Gallegos o El Calafate quedaron bajo investigación del juez Bonadio a través de distintos testimonios. El primer testigo que se animó a contar con detalles lo que ocurría en esos vuelos era "El Potro" Velázquez.

El expiloto presidencial relató que las valijas se trasladaban en vuelos sin horarios fijos y siempre viajaba un solo secretario: Muñoz. El supuesto testaferro de los Kirchner iba sentado "entre asientos y cuatro o cinco valijas" que estaban cerradas con candados y no eran despachadas en la bodega del avión ni escaneadas en los aeropuertos. "Ni bien aterrizábamos, se acercaban automóviles y camionetas, cargaban las valijas que traía Daniel Muñoz, y se retiraban rápidamente del lugar junto con Muñoz.

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