Suscriptor digital

Cambio de rumbo en Brasil

(0)
3 de enero de 2019  

Bajo la presidencia de Jair Bolsonaro, Brasil podría cambiar de forma notoria el rumbo económico y social. En palabras de Bolsonaro, su misión esencial consiste en "liberar a Brasil del socialismo". Lo confirmó durante su discurso de asunción del mando. Brasil "no será rojo nuevamente", dijo en clara alusión a las gestiones previas de los recientes cuatro gobiernos izquierdistas, sucesivamente encabezados por Lula da Silva y Dilma Rousseff. Nuestro principal socio comercial quedó durante ese tiempo paralizado, sumergido en la violencia, polarizado, desbordado por la corrupción y económicamente exhausto.

A pesar de haber sido invitado, Mauricio Macri no concurrió al acto de toma de posesión del mando, lo que ha configurado un error en materia de política exterior, que deberá rectificarse con un diálogo franco y cercano desde el inicio mismo de la nueva relación entre ambos mandatarios.

En una clara señal en materia de relaciones con otros países, los presidentes de Venezuela, Cuba y Nicaragua no fueron invitados a la gran fiesta brasileña de la democracia. Según las nuevas autoridades, ninguno de ellos califica hoy como democracia.

Bolsonaro ha anunciado que buscará la cercanía con los Estados Unidos. Dado que el principal socio comercial de su país es, sin embargo, China, esto lo obligara a transitar complejos equilibrios. También ha anticipado que se unirá a quienes, como la Argentina, mantienen hoy aislada a la dictadura de Venezuela. Anunció también que mudará la embajada de Brasil en Israel a la ciudad santa de Jerusalén, en señal inequívoca de apoyo a Israel.

En materia económica, la dirección general de la nueva administración de Brasil pareciera ir hacia una mayor apertura al mundo, con privatizaciones, desregulación y desburocratización. Se prevé que entre las primeras conversaciones bilaterales con nuestras autoridades se redefina el Mercosur, flexibilizando sus normas.

Bolsonaro cuenta con el apoyo abierto de los líderes evangélicos, cuya influencia política conservadora crece vertiginosamente en nuestra región. Su primer gabinete está compuesto por ideólogos, militares y tecnócratas con relativamente poca experiencia en la gestión pública, pero con credenciales que, no por eso, dejan de ser muy significativas.

Entre ellos se destaca el ahora ministro de Justicia, el exjuez Sergio Moro, una figura icónica en la crucial lucha contra la corrupción que se apoderó de Brasil durante las gestiones del Partido de los Trabajadores, que aún mantiene una importante presencia parlamentaria. Sin control del Congreso, Bolsonaro deberá negociar activamente para llevar adelante las reformas estructurales comprometidas que, como la previsional, el país vecino necesita de manera imperiosa.

Con Bolsonaro instalado en el timón del poder, Brasil parece haber recuperado su proverbial optimismo. Hoy nada menos que el 75% de los encuestados expresa su satisfacción con el nuevo rumbo. Si esto se traduce en confianza, paciencia y apoyo, el drástico cambio al que apunta el flamante presidente tendrá probabilidades de ser exitoso.

La hora de hacer ha llegado a Brasil. Bolsonaro deberá aprovechar el impulso inicial que su gestión recibe para liderar los cambios radicales que promueve.

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Usa gratis la aplicación de LA NACION, ¿Querés descargala?