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Via San Gregorio Armeno: la calle napolitana donde el fútbol le gana a las imágenes religiosas

figuras. Ronaldo se parece poco al original, pero está por delante de Trump y Freddy Mercury
figuras. Ronaldo se parece poco al original, pero está por delante de Trump y Freddy Mercury Fuente: Archivo - Crédito: New York Times / Pete Kiehart
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3 de enero de 2019  • 23:59

NÁPOLES, Italia.- A lo largo y ancho de una estrecha calle peatonal, hay estatuillas de Cristiano Ronaldo hechas de cerámica, su figura inconfundible: las piernas abiertas a la altura de los hombros, los brazos estirados hacia el suelo, el pelo estilizado con gel.

También hay Ronaldos gordos; Ronaldos de una flacura extravagante; Ronaldos con el rostro de "El grito" de Edvard Munch; y muchos otros Ronaldos que, en general, se parecen muy poco al Ronaldo de verdad.

Juntos, los Ronaldos diminutos representan un segmento creciente de la colorida variedad navideña en la Via San Gregorio Armeno, una calle histórica que ha sido famosa desde la década de 1800 por ser el hogar espiritual de los artesanos especializados en las tradicionales escenas del nacimiento, o "presepi" (pesebre).

Hay muchas personas que consideran que las estatuillas tradicionales de estos talleres napolitanos -modelos intrincados de figuras bíblicas hechas de madera, cerámica, cable de alambre y telas finas- son obras de arte refinadas. Sin embargo, en estos días, es más probable que los transeúntes que visitan la calle de manera más casual encuentren estatuillas hechas de cerámica de celebridades y figuras de la cultura popular que dominan los escaparates y las mesas en las veredas.

Además, en una ciudad que enloquece por el fútbol como Nápoles, es natural que los futbolistas, y sus representaciones en arcilla, hayan empezado a recibir la parte más alta de las marquesinas.

Ataque. El mordisco más famoso: Luis Suárez a Giorgio Chiellini, en el Mundial Brasil 2014
Ataque. El mordisco más famoso: Luis Suárez a Giorgio Chiellini, en el Mundial Brasil 2014 Fuente: Archivo - Crédito: New York Times / Pete Kiehart

"Es difícil de explicar, pero es como una fe visceral", comentó Marco Ferrigno, un artesano de cuarta generación que posee uno de los talleres más famosos de la calle, para referirse a la obsesión que tiene la ciudad con el fútbol. "Así que los jugadores se convierten en ídolos. al extremo, a veces".

Por lo tanto, al lado de todos los niños Jesús y los diferentes Ronaldos, los compradores navideños pueden encontrar figuritas de Francesco Totti mientras se toma una selfi, Kylian Mbappé con los brazos cruzados sobre el pecho, Lionel Messi con las dos manos apuntando hacia el cielo y casi todos los miembros actuales del Nápoles, el adorado equipo local.

Las estatuas pueden hacer referencia a juegos recientes, a grandes logros, gestos distintivos o incidentes graciosos. El mercado de transferencias y las posiciones en la liga pueden dictar los inventarios de las tiendas. Los artesanos pueden glorificar a los jugadores o antagonizarlos.

Los puestos en las aceras tienen suficientes futbolistas como para poblar un Mundial con estatuillas, y la calle, a su vez, ha desarrollado una identidad dividida: parte museo sagrado, parte trampa turística, parte galería de arte, parte Museo de Madame Tussauds en miniatura.

La figura del papa Francisco emerge entre las de Trump, Freddy Mercury, Ronaldo, Higuaín
La figura del papa Francisco emerge entre las de Trump, Freddy Mercury, Ronaldo, Higuaín Fuente: Archivo - Crédito: New York Times / Pete Kiehart

"El mercado lo demanda", mencionó Isabella Esposito, de 54 años, cuya familia ha sido dueña de una tienda en la calle desde la década de 1950, para referirse a la densa muestra de esculturas de futbolistas que se encuentra en la parte frontal de su tienda.

En el comienzo fue Diego Maradona, claro. En 1987, la superestrella argentina llevó a Napoli a su primer título en la Liga italiana, un acontecimiento comparable en estos días a la erupción del Vesubio. Dos años después, Maradona se convirtió en el primer futbolista en las escenas de Navidad de las tiendas.

Aún hoy, Maradona aparece en casi todos los puestos de ventas de pesebres en la calle, siempre con su pelo al viento y de pantalones bien cortos. "Fue un ídolo, y al transformarse en una figura de las escenas del nacimiento en cierto modo alcanzó el lugar de un santo", dijo Niola.

No todo el mundo ha disfrutado de la evolución en la industria. Vincenzo Nicolella, director artístico de la Asociación Napolitana del Presepe, aseveró que estaba preocupado de que el universo de personajes aceptables para el nacimiento se hubiera expandido demasiado rápido.

Multitud. El público acudió al paseo por Navidad, pero las celebridades ganaron muchos adeptos
Multitud. El público acudió al paseo por Navidad, pero las celebridades ganaron muchos adeptos Fuente: Archivo - Crédito: New York Times / Pete Kiehart

Desde la década de 1990, al lado de las estrellas del fútbol, las tiendas tradicionales han dado prominencia en sus exhibiciones a estatuillas de políticos, actores, cantantes e incluso, hace poco tiempo, de "influidores" de Instagram. Mientras tanto, las figuras tradicionales del nacimiento suelen estar relegadas al interior de las tiendas y fuera de la vista de todos. En particular, las inquietudes de Nicolella aumentaron el año pasado cuando se percató de que se habían vendido personajes de "La guerra de las galaxias" en las tiendas.

"Alguien debe intervenir y decir: 'Un momento, por favor no toquen el 'presepe'", comentó. "No podemos olvidar que estamos hablando de una tradición artística de alta calidad".

Sin embargo, muchos artesanos y comerciantes han aceptado que tienen que abarcar tanto el mundo sagrado como el secular. Aseguran que los futbolistas y las celebridades invitan a las generaciones más jóvenes a aprender sobre un oficio que de otro modo se percibiría como pasado de moda.

Sentado a una mesa de madera bajita que heredó de su abuelo, Genny Di Virgilio presumió con orgullo las delicadas piezas hechas a mano que se encuentran dentro de su taller familiar, el cual fue fundado por su bisabuelo en la década de 1930. Como muchas de las otras tiendas, el taller de la familia Di Virgilio está llena de pequeños amuletos de cuernos rojos, que tienen un aspecto un poco parecido al de un chile y tienen como objetivo repeler la mala suerte ("Tenemos un dicho en Nápoles: 'No es verdad, pero lo creo'"), y estatuillas relacionadas con ingenio a la política internacional ("El año pasado, vendimos muchas estatuas de Trump", explicó. "Mamma mia").

Las piezas son consideradas obras de arte por los que trabajan en los locales de la calle San Gregorio Armeno
Las piezas son consideradas obras de arte por los que trabajan en los locales de la calle San Gregorio Armeno Fuente: Archivo - Crédito: New York Times / Pete Kiehart

Di Virgilio mencionó que las figuras religiosas tradicionales, algunas de las cuales pueden costar miles de euros por pieza, representaban la mayoría de su negocio, pero que las de fútbol, que rondan los 20 euros (22,93 dólares) por pieza, ganaban la mayor parte de la atención de los transeúntes.

Hay una estatua de cerámica de Zinedine Zidane mientras conecta un cabezazo a Marco Materazzi en la Copa del Mundo de 2006 y, cerca de ella, una foto de Materazzi sujetando la figura, con una gran sonrisa. De hecho, toda la tienda (como la de Ferrigno) está cubierta de fotografías de futbolistas que sostienen sus efigies con forma de estatuas del nacimiento. Con toda serenidad, antes de que se le apagara la voz, Di Virgilio recitó los nombres de los jugadores que había conocido: Edinson Cavani, Marek Hamsik, Lorenzo Insigne, Dries Mertens, Mauro Icardi, Mario Balotelli. "Cuando ven las esculturas, se vuelven niños de nuevo", comentó Di Virgilio.

Di Virgilio dijo que este año Ronaldo se había convertido en su mayor éxito de ventas después de que salió del Real Madrid para unirse a las filas de la Juventus, y con gusto le ha dado un lugar prominente en la tienda al delantero.

"Soy aficionado del Nápoli, y soy anti-Juventus, pero en el negocio debemos hacer las paces", confesó.

Genny Di Virgilio, el artesano que trabaja en el taller que su bisabuelo abrió en la década del 30
Genny Di Virgilio, el artesano que trabaja en el taller que su bisabuelo abrió en la década del 30 Fuente: Archivo - Crédito: New York Times / Pete Kiehart

Esa generosidad no existe con todos los jugadores, aparentemente. Di Virgilio actualmente vende una figura de Gonzalo Higuaín, un antiguo jugador del Napoli, con cuernos de diablo y un cartel que describe, "ingrato corazón" en tipografía napolitana. Higuaín es visto como quien traicionó a la ciudad cuando desembarco en Juventus hace dos años.

En otro local sobre la calle, Higuaín es representado sosteniendo un plato con tres babas -un hongo realizado al estilo de la pastelería tradicional napolitana-, representando los tres goles que Napoli concretó contra su equipo actual, A.C. Milan, un tiempo atrás en esta temporada.

A Di Virgilio le estremece la idea de que la gente pudiera poner unas de sus estatuillas de futbolistas dentro de un nacimiento. Sin embargo, muchos lo hacen. De todos modos, confesó, los últimos años los clientes han ido a su tienda a pedir un nuevo tipo de producto: figuras de cerámica de ellos mismos.

¿Una generación obsesionada con las celebridades podría ceder el paso a una cohorte de narcisistas?

"Debo hacer 30 antes del 24 de diciembre", comentaba, mientras se encogía de hombros.

Andrew Keh

© The New York Times

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