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Las dos caras que mostrará el turismo este año

Las proyecciones indican que en 2019 habrá más gasto interno e ingresarán a la Argentina 8 millones de personas desde otros países, alrededor de un millón más que el año pasado; en tanto, los vuelos al exterior disminuirán 30%
Las proyecciones indican que en 2019 habrá más gasto interno e ingresarán a la Argentina 8 millones de personas desde otros países, alrededor de un millón más que el año pasado; en tanto, los vuelos al exterior disminuirán 30% Crédito: Ignacio Sánchez
Carlos Manzoni
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6 de enero de 2019  

Como el antiguo dios romano Jano, el turismo en la Argentina tendrá este año dos caras: una pujante, para el movimiento fronteras adentro del país, y una en retroceso, para todo lo que comprenden los viajes al exterior. Y justamente enero, mes consagrado a esta deidad, representada con un rostro que miraba hacia atrás y otro que lo hacía para adelante, será el que marcará el pulso de la temporada 2019: crecimiento del consumo interno, caída en los vuelos internacionales, mayor entrada de turistas extranjeros y balanza del sector levemente superavitaria.

Está claro que una gran explicación para esta nueva tendencia, que se empezó a vislumbrar a mediados de 2018, hay que buscarla en el salto del valor del dólar , que roza los $40 por estos días. Pero, más allá de eso, desde la Secretaría de Turismo de la Nación subrayan que en lo que hace al desarrollo interno también influyó mucho el impulso de las low cost y la fuerte promoción del "destino Argentina".

Sea como sea, la tendencia de lo que vendrá se empezó a dibujar en los últimos cuatro meses del año pasado. Según detalla Gustavo Santos, secretario de Turismo de la Nación, el turismo emisivo cayó 25/30% respecto del último cuatrimestre de 2017. "Si eso se discrimina por vías, se ve que lo que menos cae es lo aéreo (20%) y lo que se derrumba es lo terrestre (50%). Esto es así porque lo que bajó mucho fue el viaje a países limítrofes para hacer compras", explica el funcionario.

¿Y cómo viene la tendencia en turismo receptivo? Ahí los números se invierten, ya que en septiembre entró al país 12% más de visitantes extranjeros que en igual mes de 2017; en octubre, 7% más; en noviembre, 13% más, y en diciembre, 15% más.

Las Grutas, concurrida ciudad turística en el Golfo de San Matías
Las Grutas, concurrida ciudad turística en el Golfo de San Matías Fuente: LA NACION

Así, el año pasado cerró con 6,7 millones de turistas del exterior, algo que ubicó a la Argentina primero en ese rubro en Sudamérica (con 200.000 visitantes más que Brasil). Ahora, con un dólar más competitivo, la previsión de Santos es que 2019 terminará con un ingreso de 8 millones de turistas extranjeros.

En cuanto al movimiento interno total (extranjeros más turistas locales), los últimos dos fines de semana largos dieron lugar al optimismo: en Navidad hubo 1,6 millones de turistas, 20% más que en 2017, lo que significó un desembolso de $5600 millones (25% más que en 2017, quitando el efecto inflación), mientras que en Año Nuevo fueron 1,99 millones de turistas, que gastaron $7500 millones (23% más que en 2017).

Esto hace prever que el turismo interno en el país va a crecer 20% en el verano respecto de 2018. El dato no es menor, puesto que la temporada estival representa 37% del movimiento turístico total del año. "En esos tres primeros meses se juega la suerte del año turístico", destaca Santos.

En sintonía con la tendencia a la baja del turismo emisivo, desde Aerolíneas Argentinas cuentan que esa empresa transportó 13 millones de pasajeros en 2018, una cifra similar a 2017, pero aclaran que hubo un cambio cualitativo con respecto al año anterior. La cantidad de pasajeros de cabotaje creció de 9,5 a 9,8 millones, mientras que la de internacionales cayó de 3,6 a 3,3 millones. "Es el impacto de la devaluación, que hizo que menos argentinos volaran al exterior. Esa tendencia continuará en 2019: creemos que el mercado de cabotaje seguirá siendo más dinámico que el internacional", estiman desde esta compañía.

En tanto, fuentes de Latam comentan que en un contexto económico donde el dólar sube a niveles altos como ha ocurrido en la Argentina en el último tiempo, el mercado internacional tiende a retraerse y el mercado doméstico, a incrementarse; volviéndose el turismo receptivo una oportunidad para capitalizar. "Esto se ve representado, a nivel industria con una disminución del 30% de pasajeros en el mercado internacional, y un incremento de un 10% en el mercado doméstico. Por su parte, el mercado interno se vio afectado positivamente con la eliminación de la banda tarifaria", indican desde Latam.

También las agencias de ventas de paquetes turísticos y pasajes aéreos reflejan esta realidad. Francisco Vigo, country manager de Almundo, cuenta que de junio en adelante, cuando comenzó la devaluación más fuerte, la cantidad de pasajeros que viajaba a destinos locales creció considerablemente, mientras que los viajes a destinos internacionales decreció. "Esto implica que hoy la ecuación se dio vuelta y empezaron a tener mayor protagonismo", concluye el ejecutivo.

Para Vigo, las razones de este cambio son tres: 1) la devaluación encarece los viajes al exterior, por lo que los destinos locales se vuelven más accesibles para los argentinos, 2) la mayor cantidad de oferta en el país, con tres aerolíneas nuevas volando y otras que se sumarán, genera mayor disponibilidad de asientos para destinos locales, y 3) la eliminación de la tarifa "piso" hizo que el precio de los vuelos empezara a acomodarse según la oferta y la demanda.

En Despegar pintan un panorama similar, ya que, según comenta Sebastián Mackinnon, su gerente general para la Argentina y Uruguay, en enero de 2019 los destinos internacionales cayeron 10% respecto de igual mes de 2018, mientras que los domésticos crecieron 15%. "En el plano local, Córdoba sigue siendo lo más elegido, junto con Salta y Mendoza, pero Mar del Plata fue el destino que más creció, incentivado por la eliminación del esquema de tarifa mínima", relata.

La contratación del servicio de asistencia al viajero también es un buen termómetro para medir lo que pasa con el turismo emisor. En este sentido, Fernando García Ruiz, CEO de Universal Assistance, señala que en 2018 su producto se vendió 40% menos que en 2017. "En lo que hace al primer semestre de 2019, estimo que habrá una baja de 30%, con un esperado repunte en la segunda parte del año", analiza el ejecutivo.

García Ruiz también destaca el hecho de que no solo hay menos viajes al exterior, sino que, en los casos en que sí se viaja fuera del país, se lo hace a destinos más cercanos (América Latina, sobre todo), por menos días y aprovechando fuertes promociones y ofertas que generan un ticket promedio menor.

Fuente: LA NACION

Yendo una vez más de una cara a otra de la moneda, en el plano local aparece el sector hotelero con cifras y expectativas positivas. Según la Federación Empresaria Hotelera Gastronómica (Fehgra), en la Patagonia, la localidad de San Martín de los Andes (Neuquén), proyecta una ocupación del 74% en la primera quincena de este mes y un pico de 85% en la tercera semana. En la misma provincia, Villa La Angostura tiene registros de reservas del 60% para casi todo el mes, con una suba en la segunda semana y reservas por el 85% de la oferta.

En este último destino se encuentran los complejos Manzano Resort y Montaña Resort, propiedad de Bahía Manzano Resorts Club. Su gerente, Ignacio De Nicola, indica que la ocupación allí llegará al 85%. "El tipo de cambio da una proyección favorable para el turismo interno. En este contexto, Villa la Angostura es el destino del momento", enfatiza.

Siempre según Fehgra, Bariloche, en Río Negro, alcanza un 75% de reservas, mientras que en Viedma y la Zona Atlántica de Río Negro ese índice ronda el 61% para este mes. En El Calafate, Santa Cruz, hay reservas promedio de 84% durante la primera quincena, y de 74% durante la segunda quincena. En Tierra del Fuego, Ushuaia consigna datos de reservas de alrededor de 73% para las tres primeras semanas de enero, y de 65% para la última. Puerto Madryn, Chubut, tiene un 45% de reservas durante la primera quincena.

En la provincia de Buenos Aires, por poner solo tres ejemplos clásicos, Mar del Plata presenta una ocupación hotelera del 70%; Pinamar aspira a cerrar enero con más del 60% y Villa Gesell concretó una reserva hotelera del 67% promedio durante la primera quincena (se espera 75% para la tercera semana y 85% para la cuarta).

Una mirada más general sobre esta realidad turística permite concluir que el balance entre las dos caras del sector podría terminar de colorear en verde lo que hasta ahora viene siendo rojo. Según estima Santos, es muy probable que al final de este año la balanza sectorial, que en 2018 siguió con déficit, pase a ser superavitaria.

Pero ¿cuánto puede sumar eso en una economía ávida de dólares? Santos aporta un dato que permite hacerse una idea: el impacto directo del turismo en divisas en todo 2017 (último año con balance cerrado) fue de US$15.000 millones, una cifra que supera lo que genera el complejo sojero en el país.

El turismo representa 3% del producto bruto interno (PBI), solo por los gastos directos, pero si se suma todo el movimiento indirecto, más el inducido -que es la diferencia de actividad económica que tiene una región en función de que sea o no turística-, ese porcentaje llega al 6/7%. "Además, el sector genera 5,4% del empleo en la Argentina", agrega Santos.

Camilo Tiscornia, director de C&T Asesores Económicos, explica que el turismo es un sector transversal que involucra varios ítems, que van desde el alojamiento hasta los viajes, pasando por los restaurantes, y, por eso, es difícil hablar de su aporte en general. "Lo que sí está claro es la variación interanual del rubro viajeros, dentro de la categoría de demanda hotelera. Ahí se ve una mejor performance en los no residentes y eso tiene que ver principalmente con la ventaja que tiene el extranjero por el tipo de cambio actual", subraya el economista.

En esa línea, el balance cambiario que hace el Banco Central (BCRA) muestra que hasta ahora es más lo que los argentinos gastan por turismo afuera que lo que los no residentes dejan en la Argentina. "Pero ese gasto de los argentinos en el exterior es lo que más está cayendo, por eso el déficit que era de US$1000 millones en mayo de 2018 a fin de año ya era de US$300 millones", concluye Tiscornia.

En tanto, Damián Di Pace, director de la consultora Focus Market, cree que la Argentina tiene una oportunidad enorme de incrementar el flujo de turistas en su mercado interno, pero agrega que también debe aprovechar el posicionamiento logrado hacia el exterior para el turismo receptivo a los efectos de revertir el saldo negativo de la balanza turística en los últimos años.

Asimismo, Di Pace dice que los viajes de los argentinos hacia el exterior no solo disminuyen porque es más costosa la estada, sino porque el costo de acercarse a destinos como Chile, Brasil o los Estados Unidos en algunos casos se multiplicó por cuatro en un año, medidos en términos nominales en pesos. "Esto ha generado un desaliento hacia los viajes al exterior y una fortaleza hacia los destino locales", acota el economista.

La incógnita que queda flotando en el aire es si el cruce de las dos caras de Juno, una que da pérdida y otra que ofrece beneficios, terminará por arrojar un saldo positivo para el turismo en 2019. Porque la suba del dólar impulsa la llegada de extranjeros, pero, pese a algunas proyecciones positivas, aún está por verse cuánto de lo que los argentinos dejarán de gastar afuera lo volcarán adentro, sobre todo en un contexto de fuerte caída del poder adquisitivo de los salarios.

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