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Hungría y el control de los medios

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7 de enero de 2019  

La peligrosa evolución de la democracia en Hungría es observada de cerca y con visible preocupación por las autoridades de la Unión Europea. Particularmente, en materia de libertad de expresión y opinión.

Ocurre que el gobierno nacionalista y con evidentes tendencias autoritarias que hoy lidera Viktor Orban ha construido un impresionante conglomerado de medios públicos, con el que procura controlar y manipular a la opinión pública de su país. Se trata de un instrumento totalitario al que se acaba de sumar un nuevo problema, conformado por un conjunto de medios privados que, unificando su línea editorial, han decidido ponerse, ellos también, a la sombra del mismo Estado que los ha venido alineando poco a poco, a través de una herramienta tan peligrosa como conocida: la asignación arbitraria de la publicidad estatal.

El conglomerado de prensa que parece haberse rendido frente al gobierno está conformado por lo sustancial de las actuales emisoras de televisión, radio y medios impresos. Tanto los nacionales como los regionales.

Cuando pasaron apenas tres décadas de la caída del comunismo que controlaba a Hungría, la libertad de prensa, es bien evidente, está nuevamente en serio peligro en ese país. Lo que no debe ser silenciado. De este modo, la democracia húngara continúa su deriva en dirección hacia un constante deterioro y el espacio para el disenso queda sustancialmente reducido, si no eliminado, de modo de que haya, se lea y se escuche un único discurso: el del Estado.

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